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La Constitución y un pepino


El procedimiento es así por un claro objetivo. No se hace al tuntún.
Nuestro sistema legislativo es el que es por estar en un Estado Democrático de Derecho (en mayúsculas). Es lento, debatible y redebatible, engorroso, burocratizado. Muy leeento. Es un sistema de leyes y se piensan dos veces las normas, ya que sus consecuencias son tremendamente importantes.
La ley del pepino: Un grupo parlamentario decide proponer una ley desde la oposición para defender el pepino español. Se debate si procede hacer esta ley o no. Se vota en una cámara, se vota en otra y se da un paso adelante. Se crean comisiones para investigar cómo proteger al pepino, que si un etiquetado, que si unas multas a quien mancille su nombre. Las comisiones, meses más tardes y tras votaciones, llevan la propuesta al Congreso. El Congreso debate de nuevo. Que si pepino sí, que si pepino no. Pues pepino a veces, porque finalmente se aprueban algunas cláusulas adicionales y se pasa la ley de pepino por… el Senado que lo ha de votar también. En el Senado no gusta la ley del pepino. Pepino no.
La ley vuelve al Congreso y ahí ya sin tocarla más (la ley decimos) se aprueba finalmente la Ley ordinaria de protección del pepino español. Sólo tuvieron que pasar 5 meses y 3 semanas. Es necesario ese tiempo para asegurarnos que asentamos las correctas bases de protección de nuestra noble hortaliza.
En cambio, ahora los partidos mayoritarios, PSOE y PP, deciden reformar la Constitución en cuestión de semanas. ¡De días! Sin ningún tipo de debate previo. O peor aún, habiendo debate pero en la calle y no dentro de la Cámara del Pueblo.
Vamos a cambiar además la Constitución por intereses cortoplacistas para hipotecarnos soberanamente de por vida, y recalco el doble sentido de soberanamente.
Como el Gobierno de Angela Merkel decide en Alemania introducir un artículo en su Carta Magna para que legalmente su Estado no se endeude más, nosotros lo copiamos. Lo copiamos a la desesperada para calmar a los mercados salvajes y lo copiamos a la manera express para poner la guinda a la legislatura a dos meses de las Elecciones Generales.
¿El método? Ha fallado.
¿Las formas? Han fallado.
¿Las razones? Han fallado.
¿Las consecuencias? Simbólicas, pero relevantes. No sirve de nada que se obligue el Estado a no endeudarse porque nuestra firma de los Tratados comunitarios ya nos exigía seguir las pautas marcadas en Maastricht poniendo un techo al déficit y a la deuda.
Es de un gran derrotismo democrático, que nuestra Constitución, fruto de la utopía de una Transición pacífica y esperanzadora de hace 30 años, se vea afectada de forma tan sucia por las circunstancias vigentes de unos inversionistas recelosos.
Primero los servicios públicos. Primero los derechos sociales. Primero el Estado del Bienestar. Después ya veremos cómo nosotros –nosotros somos el poder- seremos capaces de hacer frente a los ciclos económicos.
Podremos recortar, podremos reajustar y podremos replantearnos muchos cambios en nuestro modelo de financiación, pero manchar la Constitución, hasta ahora intocable, para cerrar a cal y canto cualquier manera de intervención keynesiana-estatal para hacer frente a una crisis, dejándonos a la deriva, todavía más, en manos especuladoras, es, ante todo, un error.
Es ante todo el mayor error que se ha cometido en este país desde 1978.

De la indignación a la esperanza


La indignación.
Leo de la RAE la definición de indignación: “Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.”
Luego me planteo si el término que utilizan los medios de comunicación para definir a los espontáneos que irrumpieron en la Puerta del Sol o en otras plazas del país es el término correcto o no: Indignados, ¿contra quién van?, ¿contra qué actos?
Otras protestas que marcaron la historia de este país tenían una cabeza de turco para agitar las banderas de la indignación mucho más claro. Un gobierno concreto, una política concreta, una empresa o una información mal dada.
Indignación contra una ley, contra una mala gestión de una catástrofe, contra un atentado, contra la guerra. Actos irresponsables del Gobierno.
Pero ahora los acampados protestan indignados contra el sistema. Es una amalgama de pareceres, de ideología y de posturas.
¿La solución? La solución la buscamos entre todos, mediante un método de participación directa.
Un ciudadano corriente se puede acercar a Sol, a Plaça Catalunya, La Encarnación, el Obradoiro o a cualquiera de las plazas donde están las protestas para oír las propuestas del pueblo, y es más, pueden subirse a la tarima improvisada y con megáfono en mano, proponer soluciones a los problemas que le indignan.
Aún así quien se acerque también a estos puntos de encuentro oirá discursos vanos y en parte demagógicos, algo que paradójicamente es contra lo que se protesta también. Quien quiera mover a más de una docena de personas ha de elevar un grito cargado de sentimientos primarios (volvemos a la indignación, pero podría ser cualquier otro sentir visceral) y plantear soluciones de linchamiento.
Quitarle el dinero a los bancos, retirar al Rey, proclamar la III República, dividir todos rendimientos financieros entre la clase trabajadora…
El mensaje no es este. No buscamos la destrucción de todo lo que hemos construido, sino su mejora. No buscamos taparnos nosotros destapando al vecino. No queremos más de lo mismo, sea con un altavoz de Sol o con un micrófono en el Congreso. Queremos algo nuevo, y ese algo nuevo ya está sucediendo.
Guste o no, para cualquier demócrata convencido se le puede poner la piel de gallina al ver la acogida de las acampadas. Quien haya dicho que la juventud española ya no tiene valores miente ya que, ¿qué hay más valioso que seguir respetando los valores democráticos que forjaron la historia reciente de nuestro país?, ¿cómo podemos darle un balón de oxígeno a esta democracia si no es saliendo a la calle, exigiéndola, viviéndola?
Esperamos que este movimiento de los indignados del 15-M se traduzca “vehementemente” en un mensaje definido contra “un acto” concreto. Esperamos que este mensaje cruce las fronteras, tal como ha ocurrido en el mundo árabe para otros países de Europa.
Los españoles no tenemos la culpa que una maldita agencia de rating nos baje la nota para que a nuestro Gobierno se le exija hacer una serie de recortes sociales. Somos la ciudadanía las víctimas. Hoy la ciudadanía española, portuguesa, irlandesa, griega… y mañana la italiana, la belga, la húngara, la francesa.
Revolución, democrática, pacífica y europea. Cuatro palabras que nos llenan de esperanza.

Chikilicuatre y la tercera arista


Llamar la atención.
Es muy difícil en los tiempos que corren llamar la atención de una marca, una idea, una imagen. Ha de perfeccionarse, estudiar el mercado, buscar un tipo de persona concreta.
En la música y en la política pasa igualmente lo mismo.
Hay un tipo de público inconformista e impertinente al que le gusta llamar la atención y finiquitar el statu quo. No es necesario ser friki, ni idealista, ni tan siquiera poseer un argumentario para exponer la diferencia, hay que ser, en esencia, boicoteador, ¿y para qué? Pues básicamente para fastidiar.
Estos últimos años en el Festival de Eurovisión, surgieron artistas anti-Eurovisión, cuyo origen no es otro que criticar la monótona y escasa variedad musical e incluso el método de votación, y que se plantea como una alternativa al resto de los concursantes, a veces con humor y otras, con muy mala uva.
Alf Poier abrió la caja de pandora representando a Austria en 2003. Un hombre especial, ridículo y cómico, en definitiva un artista que no pasó desapercibido y del que se siguió hablando mucho.
Muchos otros lo siguieron, y de hecho, fueron escogidos en los distintos concursos nacionales televisivos. Lordi (ganadores de 2006), Verka Serduchka (2º en 2007), nuestro Chikilicuatre o la islandesa enloquecida Silvia Night (2006) con una canción cuya letra directamente insultaba a los eurofans.
Muchos de ellos quedaron mejor posicionados que las canciones típicas tradiciones, y es que la voz del pueblo manda. En este caso el televoto los catapultó hacia el estrellato provocando un efecto llamada hacia lo soez, lo freak e incluso lo insulso. Algo que hace hinchar la vena a los ortodoxos de este certamen que obviamente se siente boicoteados por el gran público.
Y es que Europa va a la deriva. Otra manera de boicotear es votando, pero en las urnas.
Hay otro sector de la población, no se sabe si más soez o más mal informado que los euroboicoteadores de la canción, pero que también son el reflejo de algo.
El pueblo llano quiere pan y circo. Es muy fácil infundir el miedo a que la UE es un ente perverso, a que el inmigrante viene a robarnos el trabajo o que hay un criminal con turbante a la vuelta de la esquina.
La extrema derecha populista y antieuropea crece como la espuma en lugares en los que nunca había estado presente y con un discurso ultranacionalista que se asemeja en distintos países.
En Hungría acaban de aprobar una constitución ultraconservadora, en Finlandia son ya casi la fuerza más votada o en Dinamarca acaban de pactar con el Gobierno de turno para cerrar las fronteras danesas, justo al contrario de lo ratificado en el Acuerdo de Schengen.
Los inmigrantes, Bruselas, los gays y suponemos que alguna que otra estrella del pop hacen temblar los cimientos sociales y nacionales de estos países avanzados.
El votante desinformado o el votante boicoteador son el target de este discurso. Hay que olvidarnos del viejo esquema rectilíneo de izquierda-derecha (o izquierda-centro-derecha), ya que aquí hay una tercera arista puntiaguda –no digamos tercera vía, que es un eufemismo de Tony Blair que nunca nadie creyó- en lo que se conforma como el nuevo triángulo sociopolítico europeo, donde se sitúan cada vez más ciudadanos: Izquierda democrática – derecha democrática – populismo antidemocrático.
Hay que llamarlo por su nombre, ya que el recorte de derechos que plantea esta fuerza y su discurso vacío de argumentos lo convierte en un (neo)populismo del S XXI en el que hasta ahora era el continente más avanzado e instruido.
Tal como los eurofans pusieron el grito en el cielo con Chikilicuatre, los demócratas nos rasgamos las vestiduras ante el continuo triunfo de esta nueva ideología que ha entrado en juego.
Ver para creer.

Uh: vaya lío, los amigos de mis amigas son mis amigos


¿Acaso hay intereses de por medio a la hora de apoyar a un pueblo en su lucha por la democracia? No, o eso nos dicen, pero algo huele a chamusquina en el mundo árabe.
Primero empezó una revuelta popular contra Ben Ali en Túnez. Un líder pro-occidental en un régimen democrático en la teoría, pero una plutocracia (gobierno de los ladrones) en la práctica, con un presidente en el poder desde hacía décadas.
Dentro de lo que cabe, una revuelta pacífica y Occidente ni se inmutó.
Luego comenzó otra revuelta contra Mubarak, otro líder pro-occidental, en Egipto. Como sabéis, el pueblo egipcio quería democracia y ya no fue tan pacífico como Túnez. Occidente se puso esta vez un poco nervioso, y como los que ríen aunque el chiste no haga gracia, solo por el saber-estar, nos congratulamos todos de que por fin, Egipto y ahora también Túnez tuviesen revueltas democráticas.
El saber-estar que se confunde con el saber-callar.
Marruecos y Argelia con manifestaciones, Jordania y Palestina gritando contra líderes que gobiernan mal, Irak sin comentarios, y aquí callamos todos, al fin y al cabo, son sólo un puñado de exaltados.
Las Revueltas en mayúsculas se están viviendo ahora en Yemen, Bahréin y Libia. Tres casos muy dispares entre sí que hay que recordar.
En Libia hay un líder psicópata que fue el mayor grano en el culo que han tenido los EE UU y mundo occidental. Gadafi, un hedonista bipolar, que malamente fue comparado como un Che Guevara árabe, está detrás de actos terroristas contra intereses “capitalistas” extranjeros.
Que el pueblo libio, machacado desde… desde siempre, para qué nos vamos a engañar, se levante ahora contagiado por sus vecinos contra el dictador es la mejor manera para que Occidente consiga un país amigo, democrático y que casualidad, con petróleo.
Por ello, como Fuenteovejuna, todo el Consejo de la ONU se ha alzado militarmente contra Gadafi. Si el fin es humanitario es legítimo, es la responsabilidad de este organismo, pero cabe preguntarse qué pasa con los otros dos países, Yemen y Bahréin que continúan con sus revueltas.
En Bahréin, incluso las propias fuerzas de Arabia Saudí entraron en la capital para acallar a los manifestantes que continuamente se movilizaban en la Plaza de la Perla pacíficamente para pedir democracia. ¿Acallas la voz de tu pueblo con un ejército exterior? Eso es doblemente ilegal en derecho internacional. Pero ahora todos los países árabes petroleros del Golfo Pérsico son amigos de Occidente y Bahréin es un país pequeñito. Mejor nos callamos.
Saber-estar, saber-callar.
No obstante, no todos los países árabes son petroleros, de hecho, el último país amigo, Yemen, es el más pobre y olvidado de entre los países árabes. Aún así los pobres y los olvidados yemeníes también tienen derecho a vivir en democracia y por ello protestan con todas sus ganas –pacíficamente- y son reprimidos con la misma brutalidad armada que, pensemos con quién lo podemos comparar…, ¿con Gadafi?
En resumen, que esto es un lío: Libia dictadura enemiga, ataco. Yemen dictadura pobre, me callo. Bahréin dictadura amiga y rica, me callo todavía más.
La comunidad occidental, perdón, internacional, debería aplicar las mismas reglas a todo el mundo y no permitir ningún Gadafi más porque aunque nos den la mano cuando nos conviene, la tienen llena de oro negro y mancha.

A Dios rogando y con el mazo dando


Si el estimado lector es un acérrimo defensor de la vieja izquierda, mejor no siga leyendo.
Vivimos ante una situación desequilibrada de exigencias y derechos, en lo que se refiere a la política sindical y sus reivindicaciones. Para ser más exactos, estamos atravesando un amargo momento para la lucha obrera y sus reivindicaciones, y los actores responsables de movilizar al antiguo proletariado no son capaces de incentivar un cambio, llegar a ningún acuerdo, legitimar sus actos, ni mejorar, en definitiva el derecho del trabajador.
Un claro ejemplo es la huelga y en lo que se ha convertido este acto. Hay que llamarla con su nombre: es sólo un acto. La disfrazan de derecho, pero es un acto, para algunos social y para otros de chantaje. Ha sido una gran conquista en la historia democrática de nuestro país. El hecho de que en su día se viese plasmada en la Constitución implicó la apertura de la España social y sindical, necesaria y en auge en su día.
Sin embargo, la huelga utópica de 1978 ha degenerado tres décadas después en ese acto ignominioso que nadie en este país se atreve a poner en duda.
La finalidad de la huelga es la paralización de la actividad productiva en aras del cumplimiento de una reivindicación, mejora o queja del trabajador. El primer fallo es que hay reivindicaciones del comité de empresa que no tienen por qué ser secundadas por toda la plantilla.
Más allá de este pequeño fallo, que se resuelve como tiene que ser, votando, hay otro gran error en el que se han convertido las huelgas: La presión se hace contra el Gobierno nunca contra el empresario.
Una ciudadanía inconformista es bueno para todos. Una élite obrera inconformista no sólo es malo, sino que es demagógico. Hablamos de élite ya que incluso dentro de la clase trabajadora hay unos pocos que deciden por muchos, y es más, hay reivindicaciones que vienen de la capital y que todos acallan como propias sin pensar en las consecuencias.
Volvamos a la huelga contra el Gobierno y la Administración. Aquí estamos ante un acto egoísta y vandálico.
Huelga de recogedores de basura y el ciudadano queda puteado con la peste de las ciudades sin tener ninguna culpa. Huelga de los controladores aéreos y el pasajero queda tirado sin tener ninguna culpa. Huelga de conductores de trenes y el viajero queda hacinado sin poder ir a trabajar y sin tener ninguna culpa.
Hay que fastidiarse que hubiese sido Esperanza Aguirre la única que se atreviese a recordar que este derecho a huelga ha de ser regulado por ley orgánica para evitar la paralización como ocurrió en Madrid con la huelga del Metro. Las fuerzas del orden público, los servicios médicos-urgencias, y los servicios de transporte con toda su estructura han de estar siempre operativos. Lo pagamos todos y tienen una responsabilidad mayor con la sociedad.
Sí, la huelga, aparte de ser únicamente una herramienta para hacer un chantaje al Gobierno, trae consecuencias negativas que a la larga repercuten en otros trabajadores.
Un ejemplo: una huelga de Cercanías, un trabajador no pude ir a abrir una tienda y se pierde media jornada de trabajo. Es una cadena que da empleo a más de 100 personas y ese mes por esa huelga, la empresa ajena al conflicto laboral de los trenes pierde un 2% de facturación. La empresa haciendo números ve conveniente, con los tiempos difíciles que corren, reducir su plantilla en 2 personas como medida de reajuste.
Todas las huelgas, en el momento en que influyen en otros sectores económicos, en otros trabajadores y en otros ciudadanos anónimos, se convierten en actos delictivos.
Todas las huelgas que tienen como finalidad la reducción de la productividad tienen como primera víctima al propio trabajador.
Todas las huelgas que se han hecho hasta ahora no han recogido ningún fruto, salvo el menosprecio y alejamiento de la clase sindical e incluso de la función pública del ciudadano. Los frutos se recogen en la mesa de negociación y sí, hay muchas más medidas de presión que una huelga en la que los piquetes, esos grandes hooligans bolcheviques, acaben haciendo de las suyas. Patético y retrógrado.
No, no me representan, pero por favor, que no nos puteen más, que ya tenemos bastante con levantarnos cada mañana con un 20% de paro.

Homologar


No se sabe si lo contrario a las homologaciones son las heterologaciones, pero lo que está claro es que no todo el mundo consigue que se homologue su situación personal concreta.
Se homologan procesos de producción para estandarizar los patrones mínimos de calidad. Se homologan titulaciones para facilitar el intercambio de conocimiento. Se homologan los códigos ISO y las medidas del Sistema Internacional. Se homologa todo.
Se homologan ideas y se homologan derechos. El pensamiento único tiene sus pros y sus contras. El principal pro está claro que es que ha triunfado la democracia y el Estado de derecho. Los derechos civiles también se extienden y se estandarizan. Es lógico que toda mujer tenga los mismos derechos que el hombre, que puedan votar las minorías étnicas o que el trabajador tenga derecho al descanso. Es lógico, no es sólo occidental, por eso se nos ponen los pelos como escarpias cuando descubrimos que hay países o democracias de serie B en los que esto no se cumple.
Avanzamos, adaptamos y homologamos.
EE UU es una república federal en la que cada Estado tiene su propio Código Civil. Algunos Estados más desarrollados democráticamente habían aprobado libremente el matrimonio entre personas del mismo sexo y otros, no tan avanzados, directamente lo prohibieron. Hasta ahora por culpa de una cláusula legislativa federal no se podía equiparar el matrimonio de lesbianas y gays en los Estados en los que no se permitía, es decir, una pareja de dos mujeres que se casan en Massachusetts eran matrimonio en Vermont, pero ni tan siquiera pareja de hecho en Texas, Florida o Illinois.
Hasta el levantamiento de esta cláusula por parte de Obama, los ciudadanos LGTB eran ciudadanos de segunda en los Estados que así lo deseasen. Aparte de la discriminación, este trato arbitrario incide negativamente en la movilidad de las familias dentro del propio país y por lo tanto sería un lastre económico para toda el sistema nacional.
En un mundo global en el que no hay fronteras entre los países, ¿cómo podría haber habido hasta ahora fronteras interestatales dentro de un propio país para la movilidad de sus personas?
Inútil y absurdo. Lo ocurrido ahora en EE UU también ocurrirá en el espacio comunitario. Si hay movilidad de personas y los cónyuges de los ciudadanos comunitarios tienen los mismos derechos en cualquier país de la Unión, es ridículo que un matrimonio gay concertado en Bélgica pueda tener validez en Portugal, pero no en Polonia.
No es una cuestión relativa a la Carta de Derechos comunitaria, es una cuestión de los principios rectores de la UE: la igualdad de todos los ciudadanos va más allá de los Códigos Civiles nacionales. O cambian cada una de las legislaciones, o bien, habrá que buscar una forma de homologar la diversidad de familias que vivimos ahora en Europa.
Homologando lo homologable. Aumentando en derechos. Progresando, en definitiva, para que las barreras mentales se vayan derrumbando. Sólo así se construye Europa, y quien dice Europa, dice los EE UU y el resto del mundo.

Todos menos los inmigrantes


Ante la ley, mi derecho es tu derecho, mi derecho es tu obligación, tu derecho es mi obligación.
La relación directa entre derechos y obligaciones no ha hecho otra cosa sino estecharse con el progreso y avance de los años. Ambas son consecuencia de la responsabilidad de toda la ciudadanía.
Somos personas físicas y jurídicas cada vez más maduras en un sistema que no es así porque sí, es así porque ha evolucionado y crecido como el buen saber humano le ha dejado. Esto es aplicable a la legislación, la economía, la ciencia, el consumo o la educación. Esta evolución es lo que se conoce como progreso y es, como decimos, una evolución y no una involución.
Ha habido, pues, una evolución de la sociedad a favor de todos y cada uno de tus derechos de los que puedes disfrutar en relación directa al grado de responsabilidad que tienes con tus semejantes, que todo sea dicho, es altísima.
Se oyen quejas. Sin quejas no habría esta evolución. Quejémonos, pero sin amargarnos, ya que a veces se nos olvida hasta dónde hemos llegado o hasta dónde nos han traído.
Hoy en día se oye que el papel de la mujer se ve ninguneado por un machismo primitivo y que la violencia de género es el peor de los males. Es cierto que aún hemos heredado un machismo ibérico de Cro-Magnon, pero ya nos hemos hecho suficientes lavativas y hoy la mujer goza de los mismos derechos o más, en el caso de iniciativas de discriminación positiva, que el hombre. Progreso es avanzar dentro de casa para garantizar, por ejemplo, legal y económicamente la maternidad, pero nuestros ojos se han de dirigir allá –fuera de casa- donde la mujer aún no ha llegado a nuestro nivel de progreso.
Hoy se dice también que la juventud está puteada en la peor generación perdida de Ni-Ni’s. Decir esto en un país con una tasa de alfabetización del 99% es un insulto. Afirmar esto cuando toma el relevo del país la primera generación formada en el sistema de educación público, universal y gratuito es otra incoherencia. Queremos alcanzar la luna sin tan siquiera tomar impulso y nos olvidamos de la generación de nuestros padres que no tuvieron ni la mitad de lo que tenemos nosotros, y que –dad todos por hecho- lucharon como fieras para darnos estos privilegios.
También dicen que la clase trabajadora sufre la primera involución de derechos. Pues que digan en dónde se plasma una limitación de derechos. Quizás sea que toca responsabilidad, que toca remangarse y transitoriamente reorientar la economía. Facilitar el despido, rebajar el salario a funcionarios, trabajar hasta los 67 son obligaciones colectivas para seguir disfrutando de los derechos laborales y del bien común, que no han dejado de aumentar desde el primer sindicato hasta hoy.
Nos limitan los derechos privados y políticos. Vale. Gracias a la tecnología el activismo del individuo puede aumentar exponencialmente. Un muerto y un ciberataque acaban de llevar a Túnez a una transición democrática. Estamos más vigilados todos, los ciudadanos anónimos y también la delincuencia, que no ha dejado de reducirse las últimas décadas, todo sea dicho. Tu propiedad privada está más garantizada que nunca, tu intimidad también, y hay que enfatizar aquí un “a pesar” de la tecnología. Pero esto, una vez más, son las obligaciones que tenemos que soportar para tener derecho a la seguridad, a la comunicación, a la integridad.
Y así todo: Contaminación y derechos medioambientales que no existían hasta la contaminación. Derechos del niño. Derechos de lesbianas y gays. Derecho para practicar tu religión. Derecho para disfrutar de tu cuerpo, de tu mente. Derecho a hablar y a callar. Derecho al aire limpio en un espacio público. Derecho a comprar y derecho a escribir todo esto.
Hablábamos de la obligación con el semejante. No le quitemos la ciudadanía a aquéllos que sí que han visto reducidos sus derechos y no nos quejemos por quejarnos sin mirar hacia atrás. Sin mirar hacia adelante.
El inmigrante en Occidente tiene muchas obligaciones y hay sectores que buscan una involución de sus derechos: criminalizar su situación, prohibir su religión, no permitiendo que las mujeres escojan su atuendo, no dejándoles votar, no dejándoles trabajar, pidiéndoles la documentación por su color de piel y mandándoles guardar cola en la fila de al lado.
Si quieres progreso, arrima el hombro.

Vivir en el peor país del mundo


Corea del Norte es hoy el peor país del mundo.
Actualmente, de todos los países del mundo, más ricos o más pobres, más democráticos o menos, hay uno que destaca por su aislamiento. La Corea del Norte es un estado hermético, cerrado y opaco.
Ellos comenzaron la guerra de Corea. Pim pom fuera. Cruzaron el paralelo 38 y atacaron a sus hermanos del sur. A partir de ahí se metieron las potencias de la guerra fría y se lidió una de las más sangrientas guerras del S XX.
Ahora Corea del Norte ha vuelto a atacar a Corea del Sur. Hay dos diferencia entre este año y 1950: Una es que la curiosa estatura media entre los coreanos de la parte norte y de la parte sur ya que los norcoreanos subdesarrollados no han mantenido el ritmo en un par de generaciones y son bastante más bajos. La otra, en cambio, es que los comunistas norcoreanos ahora son una potencia atómica y ya no hay un equilibrio de poder como antes entre la URSS y EE UU.
Hablando de la bomba, queremos creer que no habrá ningún dirigente tan enfermo que sea capaz de usarla hoy en día: ni los miembros del Consejo permanente de Seguridad de la ONU (EE UU, Reino Unido, Francia, Rusia y China), ni India y Pakistán, y las dudas, como siempre, caen en la Corea del Norte. De estos ocho países, los cinco primeros allanan el tablero, los hindúes y pakistaníes se equilibran mutuamente, pero los norcoreanos son un auténtico enemigo de la paz mundial.
Esta Corea tiene restringida la entrada a extranjeros y les prohíben cualquier dispositivo de comunicación cuando entran en el país. Tal como ocurría en El show de Truman, el visitante ve lo que el acompañante oficial quiere que vea. Las calles y la gente amañadas para crear una irrealidad que encubra los problemas que sufre la población de este país.
Hubo una tremenda hambruna que mató a 3 millones de norcoreanos la pasada década (¡más de un 10% de la población!) y el gobierno de Kim Jong-il no fue capaz o no quiso hacer absolutamente nada.
Desinformación. En los hogares norcoreanos sólo ven una y otra vez los desfiles militares y las hazañas de su líder. Propaganda en el más peyorativo de los sentidos.
Desinformación de nuevo. La prensa es la agenda diaria en papel de su líder Kim Jong-il. Surrealista ver cómo el líder supremo es capaz de estar omnipresente en mil lugares a la vez en un solo día.
Desinformación que únicamente somos capaces de esfumar gracias a los testimonios de los norcoreanos que logran huir del país.
Torturas y malos tratos. Control férreo de todos los momentos de la vida personal de la ciudadanía. Limpieza étnica. Si un miembro de la familia es declarado enemigo de la patria, se encarcela y tortura a él y a tres generaciones para “limpiar” esa contaminación. Abuelo, padre e hijo.
Y no es que sean comunistas ya que la ideología oficial es el Juche. El Juche es una mezcla de lo peor del estalinismo, nacionalismo y fascismo en una sola filosofía obligatoria. Ir contra el Juche equivale al ostracismo, de la ya de por sí, aislada Corea del Norte.
Algún día cambiará. Es un país horrible, empobrecido a posta, dictatorial e inhumano. De noche desde satélite a penas se ven las luces de Pyongyang… Algún día los norcoreanos entrarán en el S XXI.
Siempre algún día, si no entramos en sus provocaciones y nos autodestruimos, claro.

Paz global: sonríe porque las guerras se van a acabar


En la II Guerra Mundial murieron 61 millones de personas y el 73% de las bajas fueron civiles. Desde entonces y tras medio siglo, las guerras, las muertes de guerra e incluso el gasto militar ha descendido proporcionalmente, lo cual nos lleva irremediablemente a un mundo más pacífico.
Actualmente el gasto militar en la mayoría de los grandes países se sitúa bajo el 4% del PIB. Sencillamente, si no hay guerra, el Estado tiene que gastar en las otras demandas y necesidades de la población. Es simple.
Desde el fin de la Guerra Fría el gasto militar en los países occidentales descendió estrepitosamente, hasta la Guerra de Irak, que como todos sabemos, implicó una partida presupuestaria inmensa, con la que nuestros amigos de la Administración Bush no contaban.
Cuantitativa y cualitativamente las guerras se están borrando. Las sigue habiendo, y siguen siendo el mayor de los males de nuestro planeta, la mayor de las vergüenzas, una patada de rabia en la boca del estómago, pero son cada vez menos y menos, y los señores de la guerra intentan que sean “menores”.
Desde las dos últimas décadas las guerras se viven en directo. Siempre hay un cámara que reporta desde la trinchera. Cuanto más implicados estén los países occidentales, más posibilidades de crítica hay desde la opinión pública, y, por ende, la guerra ahora ha de ser no sólo televisada, sino humana, rápida y libertadora.
Televisada… todos nos habíamos acostumbrado a comer o cenar con las imágenes de la guerra.
Humana gracias a la tecnología, esto es, evitando el mayor número de bajas militares y eliminando las bajas civiles (o intentándolo). La guerra ya no es cuerpo-a-cuerpo, sino satelizada y dirigida hacia objetivos militares. Los bombardeos ya no son contra la población civil, y ahora sí que se avisa con octavillas… Los civiles ya no son enemigos, sino amigos, y nuestros soldados son profesionales, con lo que, que mueran, es un coste evitable y si mueren civiles es un suicidio político. Recordad, lo están grabando todo.
Ha de ser rápida; cuanto más larga, más cara y menos humana. También ahora es libertadora, y tras la guerra, si ganan los “aliados” eso sí, es por el bien de todo un pueblo.
Todo esto suena contradictorio, ¿verdad? Claro que lo es, y es por ello que las guerras se están acabando por sí solas.
En la actualidad, ya no se invaden países, aunque hasta hace una década era normal. No obstante, no podemos obviar los casos de Irak, Afganistán y el conflicto palestino-israelí. En el caso iraquí fue una guerra ilegal; en el afgano, una guerra respaldada por la ONU; y en el caso de Palestina, sería el único en la actualidad que se correspondería con el viejo modelo del país grande se come al pequeño.
Hay guerra civil en Somalia, Sudán, Chad y Pakistán. Nos encontramos con movimientos insurgentes en el Cáucaso de Rusia, India, Filipinas, Cachemira, Magreb, Pakistán, Yemen, Tailandia y Kurdistán. Y se habla de “narcoguerra” en Colombia y México.
¿Parece mucho? No lo parece: ¡Lo es! Pero estos 18 conflictos actuales que acabamos de nombrar son extremamente mucho menos de cómo estaba el planeta en los 90s y más atrás. En aquel entonces había guerras en los cinco continentes: Europa del Este, América Latina, el Sudeste Asiático, Oriente Medio y Todo el continente africano morían de Guerra.
Antes la guerra era buena, la gente la apoyaba, era una bendición, vendíamos armas a todo el mundo y nos armábamos hasta los dientes por si nos atacaban. Hoy nadie ataca. Hoy firmamos tratados para reducir las armas. Hoy todo el mundo odia la guerra.
Recordemos que por motivo de la Guerra de Irak todo el planeta se había movilizado, desde Nueva York hasta Seúl. Hoy sabemos una vez más que había sido un error, lo cual es bueno.
Los ejércitos podrán vigilar únicamente los conflictos globales latentes que seguirán existiendo, pero Nunca Más una guerra en mi nombre ni en nombre de mi país.
Así pues, ahora que todo lo ves, que todo lo votas, que todo lo pagas, que todo lo lloras, que todo lo gritas, sonríe porque las guerras se van a acabar.

Asociaciones necias, oídos sordos


El asociacionismo es una nueva forma de acción política y ciudadana en un escenario como el actual, en el cual hay una multitud de actores con deseos de influir en la toma de decisiones gubernamentales y en la activación de movilizaciones civiles. Son lobbies y grupos de presión que más que ningunear el sistema democrático son un avance, un paso firme para su fortalecimiento.
Los movimientos sociales y asociaciones dotan de mayor legitimidad lo que ya es a día de hoy una red de poder, en la que cualquiera de nosotros puede por fin participar de forma activa o pasiva.
De forma activa es colaborando; de forma pasiva es dejando pasar… Y no siempre hay que dejar pasar. Los movimientos más radicales, por naturaleza, no son constructivos, no crean debate sino provocación, son destructivos con la democracia y el sistema creado y acordado entre todos los ciudadanos.
Sin ánimo de negarles la voz, lo cual es un derecho irremplazable y digno, hay que alzar la mano y embestir un alto a sus derivas radicales, violentas, y por qué no decirlo, “necias”.
No es cuestión de caer en el insulto fácil, pero algunas de las acciones con más eco de los extremistas son necedades que hieren la inteligencia del resto de los ciudadanos.
Y al hablar de extremos, nos referimos a todos los extremos, de arriba abajo, de izquierda a derecha. Todos.
Por ejemplo, en un extremo tenemos el caso de los pro-taurinos con todos y cada uno de sus argumentos naïf que no tienen ningún sentido y –como decíamos- hieren la inteligencia. La última joya, ante la prohibición de las corridas en Cataluña, es que quieren llevar al TC la constitucionalidad de esta norma. Señores de la derecha, si no le gustan las decisiones del pueblo, por favor aguántense, pero el TC no es ningún basurero de frustraciones neocon. Les explico que la Constitución recoge el derecho de disfrutar del medio ambiente y la obligación de respetarlo, y añadimos, con toda su fauna y toda su flora nacional. Las CC AA tienen competencia para legislar sobre el trato a los animales, así que ya saben lo que dirá educadamente el TC: Tururú (¡)
Peor todavía son las asociaciones identitarias radicales, mayoritariamente de jóvenes, que perdieron el norte de lo que en su época sí era una lucha democrática y constructiva.
Son grupos minoritarios de extrema izquierda independentista, que recorren las calles de Santiago de Compostela, Donosti o Barcelona y cuyo ruido ensordece la voz de lo que sí que podría ser una lucha justa.
¿Cómo se puede tener la sangre fría y la falta de tacto, de comparar cualquiera de estas CC AA con Palestina, Sáhara Occidental y recientemente Kosovo? ¿nos hemos vuelto locos o qué? En fin, ¿acaso hay refugiados catalanes hacinados en tiendas de campaña al otro lado de los Pirineos?, ¿ha bombardeado Madrid a la ciudad condal con bombas de racimo? ¿hay alguna limpieza étnica contra los euskaldunes?
Cualquier comparación al respeto, aunque se enmascare de solidaridad antirrepresiva, es únicamente una forma de tergiversar la verdad y burlarse de las auténticas víctimas.
Necio también es apoyar a colaboradores de ETA en nombre de la independencia catalana y en contra del Estado español, hablar de lucha y resistencia contra concejales electos democráticamente, hablar de amnistía a presos políticos en un país como el nuestro, todo ello es una vez más, no sólo necio, sino un acto de irresponsabilidad, camorrista y mercenario. Como igual de irresponsable, camorrista, mercenario y necio es ser una auxiliar admininstrativa del Ajuntament de Terrassa, beneficiarse del cargo para entrar en los archivos de la DGT, facilitar una matrícula de un concejal del PP, dársela a ETA, y que ésta le ponga una bomba-lapa para acabar con su vida.
Para asociaciones necias, ya se sabe: oídos sordos…

¿Por qué Fidel Castro viste Nike?


Fidel Castro ha reaparecido en los medios de comunicación cubanos. Pura imagen. Su presencia sirve, no sólo para liquidar la rumorología sobre su estado de salud, que con los casi 84 años que cumplirá esta semana está más que sano, sino por lo que la figura de Castro representa para Cuba y el mundo.
Cuba es una república popular, y como tal, se basa en la figura de una cabeza política viva que es garante de la unidad y presencia del regímen comunista mismo. Aunque ahora Raúl sustituya a Fidel en la jefatura de Estado cubana, el comandante sigue siendo -como dicen sus detractores- el dictador que rige en la isla.
Hablábamos de imagen y es que los símbolos, las caras, las portes, los gestos, todo está pensado al milímetro en los regímenes de opinión pública que son, desde hace décadas, cualquiera de los países del mundo.
Fidel Castro acaba de dar un discurso tras cuatro años de retiro ante el Parlamento de La Habana. Esta vez no tan largo como otras ocasiones, que ya se sabe que los años pesan, y con su camisa oliva revolucionaria.
Sin entrar en los pavores que da ver a un líder de un país con traje militar, ¿es para demostrar acaso la vigorosidad del castrismo frente a las pasadas imágenes del comandante?
Obvio, las últimas veces que se le veía siendo visitado por otros líderes latinoamericanos y también por otros no tan líderes como Maradona, aparecía entrañable y vestido con chándal.
Pero el castrismo no viste cualquier prenda. Sus chándales son de marca.
Fidel, tú que has sido ejemplo de la lucha antiimperialista y prueba en vida para muchos jóvenes marxistas que van contra corriente en esta sociedad de consumo boicoteando las firmas más perversas, ¿cómo es posible lucir Nike?
Pues puede ser por muchos motivos.
Quizás sea la doble moral típica de cualquier dictador que prohíbe a sus discípulos todo lo que él disfruta. Puede ser que Cuba no tenga industria textil deportiva, aunque esto no es así.
Es más, puede que Nike y Fidel Castro tengan un contrato publicitario por el que la firma americana paga un canon al militar cubano cuando sale vestido con esta marca. Just do it by Fidel.
Excentricidades aparte, Cuba sí que se está transformando.
En primer lugar, ahora Raúl nos sorprende con gestos aperturistas. Aunque habría que recordarle a los comunistas cubanos que no hay nada tan anticomunista como la herencia de cargos políticos por vía sanguínea. Esto se llama "aristocracia", camaradas.
Aparte de ello, Raúl Castro va permitiendo poco a poco que Cuba se introduzca en la sociedad de la información, levantando restricciones a internet, telefonía móvil y comunicaciones exteriores. Paso a paso, flexibilizar la carca burocracia comunista cubana evitando esfumar las privilegiadas garantías sociales que ofrecía La Habana a los cubanos hasta ahora.
Cuba, con su aislamiento económico ha sobrevivido décadas, llevando a cabo grandiosos progresos, pero es necesario un cambio que garantice la democracia real, los derechos y libertades individuales, y para el bienestar de todos los cubanos, una apertura que desembrague la actual crisis cubana.
Si Fidel Castro ha sido el libertador-dictador de la isla (el segundo tras Batista, que también derrocó un poder militarmente y limitó los derechos de la ciudadanía) quizás su hermano ofrezca una perestroika, una apertura al mundo.
Una vez más, pura imagen. Ver vestido a Castro de Nike puede ser sencilla y llanamente porque es una ropa deportiva cómoda para nuestro compañero octogenario, pero es más esperanzador pensar que es un gesto para que se dé fin al aislamiento cubano. Un gesto por parte de Cuba, para que ahora el mundo también le dé otro gesto a ellos.

Laporta, te echábamos de menos

Este Laporta es la leche. Lo hizo. Consiguió utilizar la presidencia del FCB para relanzar su carrera política y fundar una nueva formación dentro del panorama político catalán: Democràcia Catalana (DC).
Además este Laporta no pierde ninguna. Su posición se centrará dentro del independentismo catalán, es decir, en el extremo del espectro.
Sabe de sobra que menos del 15% de la población catalana es independentista (nótese que los nacionalistas catalanes hablan de "autonomía", "autogobierno", "relaciones con el poder central" pero la palabra Independentismo sigue dando urticaria como lo es la palabra España, ya que siempre se habla de Estado Español en los medios catalanes). ¿Entonces cómo animará a que la ciudadanía lo siga? Pues con el discurso demagógico que por excelencia consigue mancillar el nombre de los catalanes con tópicos mal merecidos: la butxaca y una supuesta deuda estatal hacia Cataluña.
Lo primero que hay que hacer es hablar con propiedad. Joan Laporta -el well-known showman de DC- nos dice que hay un déficit entre lo que Cataluña da y lo que Madrid reinvierte. Bueno, déficit no significa esto ni por asomo. ¿Los contribuyentes más adinerados tienen un déficit en sus cuentas tras pagar sus impuestos? Es ridículo e insolidario este argumento.
Es más, hay que hablar claro para no confundir a la población. Madrid y Barcelona son los motores económicos de España y los que atraen prácticamente toda la actividad económica del Estado.
Madrid y Barcelona provincias suman el 25% del total de la población española. A día de hoy, sin embargo, en estas dos zonas se ofrece el 57% del empleo total del país. Es más, si hablamos concretamente de puestos de trabajo a cubrir por personas con formación universitaria, en Madrid y Barcelona están el 65% de las plazas.
Vaya... 2 de cada 3 es muchísimo. Una persona cualquiera, llamémosla José por eso de la originalidad, vive y estudia en Andalucía toda su vida hasta los 25 años. En este tiempo la Junta de Andalucía se hace cargo de su sustento educacional y sanitario, y finalmente José consigue su título de ingeniero.
José finalmente tras moverse y buscar consigue un puesto de trabajo en Barcelona, donde pasa su edad activa pagando católicamente sus impuestos recaudados por el Ajuntament, la Generalitat y la Agencia Tributaria.
Cuando llega a cierta edad y tras padecer los sinsabores de una vida laboriosa decide retirarse y jubilarse en su tierra natal. En este momento José se convierte en un ciudadano de la tercera edad con especial atención por parte, una vez más, de la administración andaluza.
¿A quién le ha salido caro y quién se ha beneficiado de José? Hay cientos de miles de Josés.
Cataluña siempre ha sido tierra de acogida y un lugar abierto en todos los sentidos. La riqueza catalana no viene de ahora, sino que es el proceso de un progreso sin freno gracias a la mano de obra de los trabajadores de otras CC AA -operarios hace décadas y diplomados ahora-, y no hay que olvidar que durante siglos recibió la única inversión del gobierno central del momento (Borbones y Caudillos) que se dirigía a los puntos concretos del país que se querían activar (Barcelona, Madrid y las Vascongadas).
Sí que existe, por consiguiente, una deuda histórica por parte del gobierno central para el resto de las CC AA.
Es por ello que con la España democrática se institucionaliza la Solidaridad entre los distintos territorios. La riqueza se crea en Barcelona, y con esa riqueza hay que reajustar las zonas menos desarrolladas, sean la Lleida rural, Extremadura u Honduras, porque los motores económicos se ubican en puntos concretos de la geografía, y si no hay barreras para que fluya el capital humano cuando se necesita, tampoco lo tendría que haber para los beneficios acumulados que se tengan que redistribuir.
Cataluña también se ha beneficiado de obras faraónicas financiadas con los fondos europeos de Cohesión. Estos fondos se dan a España por el peso que tienen las CC AA menos ricas con respecto a la media comunitaria. Cataluña sola no podría nunca haber recibido estos fondos por sí misma.
Laporta quizás no cuenta lo caro que es ser un estado soberano e independiente. Hay gastos diplomáticos, militares, de seguridad, logísticos y administrativos que hacen que ser libre no sea tan bonito y barato como se creería a priori, y que ahora Madrid administra y no la Generalitat.
Laporta, amigo mío, en un supuesto de vivir en una Cataluña libre dentro de la UE, también se tendría que arrimar el hombro en aras de atajar la diferencia económica para las CC AA menos avanzadas y otras regiones europeas del Este de Europa. Ser independientes implica también seguir siendo responsables.
Y lo que DC tampoco piensa es que una independencia catalana implicaría una huída de empresas extranjeras que gestionan Iberia o España domiciliadas en la ciudad condal hacia la capital española.
Pérdidas y más pérdidas.
Las posiciones extremas son respetables, pero como extremas que son, en muchos casos pecan de infantiles e irresponsables.
Cataluña tiene que mirar hacia adelante, preocuparse por su futuro, luchar por lo que le es propio, por lo que le pertenece como pueblo y como nación, pero con un discurso democrático y realista.
Laporta, esto es como el Barça y para ganar, antes tienes que crear equipo.

La humildad de nuestra soberanía económica

En los regímenes absolulistas el Rey era el soberano del reino. En las democracias el pueblo es el soberano de la nación.
Una gran parte de la ciudadanía no se lo cree, y no es demagógico, es un hecho. ¿Cómo podemos ser los españoles soberanos de nuestra propia democracia? ¿votando?
Muy bien, los españoles hemos votado mayoritariamente a un proyecto de corte centroizquierdista (o a varios proyectos en general progresistas) que es, sin error a dudas, la imagen de la actual sociedad de España.
Aún así, el gobierno Zapatero ha dado un giro de 180º en su gestión económica, con lógicos recortes en una situación de crisis y déficit público, pero con una serie de reformas que van más allá y parecen ser de rúbrica neoliberal-conservadora: congelar pensiones y salarios públicos, reducir el gasto público, una reforma liberal, perdón "laboral", que facilita el despido pero no frena el trabajo precario dando más poder a las empresas privadas de contratación, una reforma de cajas que permiten su capitalización privada, haciendo que los dividendos y beneficios caigan en manos de inversores y no a los fines sociales que obligaban a las cajas a ser eso, cajas, y no bancos.
Hemos perdido parcelas de soberanía gracias/por culpa de la UE y a día de hoy ya no hay ninguna competencia 100% estatal.
¿Cómo es la estrategia económica comunitaria? Veamos, esto es muy simple: 27 países europeos con 27 gobiernos diferentes. De éstos, 20 son de derechas y 7 de izquierdas (España, Portugal, Chipre, Grecia, Austria, Eslovenia y Eslovaquia, con respeto, "lo mejorcito").
En términos de población, de esta manera, estos 7 países progres representan el 17% de la población de la UE y la derecha gobierna al restante 83% de los ciudadanos comunitarios.
Y en términos macroeconómicos, aún se desequilibra más, ya que los países conservadores llegan a acaparar el 86% del PIB de toda la Unión.
La pregunta es, ¿tienen la culpa nuestros vecinos europeos con su papeleta derechoide que hayan escogido gobiernos que obligan a los países minoritarios de centro-izquierda a adoptar una serie de reformas sólo justificables desde una ideología liberal, ultracapitalista y neo-con?
No, aunque sí que ayuda, o por lo menos los legitiman democráticamente ("señores, la mayoría europea ha hablado").¿Y por qué no? Pues sencillamente ya no es que no seamos un país soberano, es que ya no hay ninguna institución pública (en el nivel que sea y del color político que tenga) que sea libre en términos económicos, siendo que la economía marca casi toda la agenda política.
Ni el pueblo ni el Estado son dueños de la riqueza nacional, porque ahora la riqueza es transnacional.
Estamos actuando para que los inversores internacionales estén satisfechos. Ellos pagan todo. De ellos depende el empleo, no del Ministerio de Trabajo. De ellos depende la reducción de la inversión pública, no de nuestros impuestos. De ellos depende la deuda española, no de las decisiones que tome Moncloa.
Así pues, hay que tratarlos con respeto y hacer que se sientan a gusto. Ellos tienen el maletín, y antes se hunden países enteros que dejarle a alguien que lo abra.
Son el Cliente con mayúsculas y siempre tienen la razón, pero por favor, no es necesario que nos bajemos los pantalones, que somos pobres pero no idiotas.

Tonto el último

3, 2, 1... ¡fuera!
Quien a estas alturas no esté listo para las próximas elecciones lo lleva claro. Hay dos citas importantes: las elecciones municipales y autónimicas en la mayoría de CC AA y las catalanas. Si en las últimas generales la crisis era un mal presagio ("aquí no hay crisis, aquí hay 'desaceleración' de la economía" ehem...) en estos próximos comicios será el pan de cada día y tenemos que estar ya en preaviso por posibles manipulaciones y giros demagógicos de todas las formaciones.
Hay que tener en cuenta que estas elecciones pueden ser un reflejo de lo que sucederá 2012, pero para eso aún queda mucho debate -y mucho grito-.
Pero por ahora, ¿quién es el que se está moviendo? ¿quién está desengrasando motores?
CiU ha comenzado su plan de comunicación con un mensaje positivo, que se agradece entre tanto demonio interno que hay ahora en política. Su imagen es una sonrisa y su mensaje "el cambio está aquí".
La sonrisa es una gráfica económica ascendente. Así matamos dos pájaros de un tiro, y a sabiendas de que la recuperación económica se hará más visible en la legislatura que viene, el partido que esté en el gobierno siempre podrá adueñarse de la bonanza cíclica irremediable que padece y disfruta -según el momento- todo modelo económico.
Izquierda Unida también se aprovechará de la coyuntura económica en su estrategia de marketing político.
Con nuevo aparato de gobierno interno, la formación de IU recientemente ha anunciado su proceso de refundación, para renovar la clásica izquierda y atraer los votos y la participación de los socialistas que estén a día de hoy descontentos con la actuación del gobierno Zapatero.
¿Pura galería? Es posible, pero esta es la última oportunidad para que la formación que hoy aglutina a comunistas, marxistas, verdes e izquierdistas sociales pueda sobrevivir en una criba electoral. Actualmente sólo hay dos diputados (uno de IU y otro de IC-V), cuando con un sistema electoral de circunscripción única hubiesen conseguido 17 ya que son la tercera fuerza en número de votos, pero la sexta en número de diputados.
El modelo electoral no tiene trazas de ser modificado, ya que sigue beneficiando a PP y PSOE en menor medida y así mismo a PNV y CiU en sus provincias correspondientes.
IU será la víctima de este sistema, pero con las cartas sobre la mesa podrá robar votos a los socialistas y así quizás recuperar algún escaño.
Trabajo duro.
Otro lavado de imagen es la izquierda abertzale vasca. ¿Qué pasa con Batasuna? Han tenido tantos nombres a lo largo de las distintas elecciones y han sido tan vetados... Ahora van a coalinearse con Eusko Alkartasuna, que siempre ha demostrado ser la izquierda social nacionalista y no violenta.
Conseguirá Batasuna el beneplácito de Madrid bajo el paraguas de EA o sencillamente prohibirán la lista de esta formación. Esta irresponsabilidad por parte de la Junta Electoral Central, llegados al caso, desembocaría en la mayor castración que ha sufrido la democracia joven española. Y es que si la izquierda abertzale radical representaba un 10% del electorado vasco al que se le cortaba la voz por no condenar sus líderes la violencia de ETA, ahora estamos hablando de posiblemente casi un cuarto de los vascos y vascas con derecho a voto, con ideología progresista y vasquista (no es ninguna aberración).
Aunque no guste, es la voz del pueblo. La visión de un pueblo que no comparte las formas con los verdugos etarras, pero sí su idea de futuro para Euskal Herria.
Esto también va a traer mucho debate -y sí, aún más gritos y quizás violencia- por parte de algunos actores implicados.
Vemos que los partidos "pequeños" ya se están moviendo. ¿Qué pasa con PP y PSOE? ¿en qué estación de quedaron varados?
El PSOE tiene la excusa de gestionar una más que difícil agenda política en un torbellino de crisis financiera-económica-social y no tener tiempo para pensar más allá de un mes vista, ¿pero qué hacen los amigos de Rajoy?
El PP sigue sin mover ficha, ni presentar proyectos, ni caras, ni programas nuevos.
¿Dónde está la alternativa de este país? ¿Tendremos voto castigo? Uy, que se preparen porque en las épocas más críticas este voto sentencia a muchos, muchísimos, gobiernos.
La campaña aún se va a lidiar, pero ya se huele un ascenso de los partidos minoritarios y nacionalistas y seguramente, por mucha pena que dé, una abstención altísima, más alta que el paro.


Dos Bélgicas

Nos hace mucha gracia ver los titulares sensacionalistas como que "Bélgica se rompe" que se podían ver en la mayoría de los rotativos europeos.
Me vino a la cabeza la idea de balcanización que la derecha española intentaba meter o empalar en la agenda pública con los nacionalismos vasco, catalán y gallego.
Ni España se rompía en ese momento, ni Bélgica se rompe ahora.
El término "balcanización" aparte de demagógico siempre ha sido frívolo. Bosníacos, serbios, croatas y kosovares han muerto durante toda la década de los 90s en unas guerras injustas (como todas) en las que se partió la vieja Yugoslavia en las actuales 7 repúblicas balcánicas.
Desde la década anterior muchos países se desmembraron: la URSS, Checoslovaquia, Etiopía, Timor... En la mayoría de los casos hubo un nuevo despertar de los nacionalismos como respuesta identificatoria ante la pérdida de legitimidad del Estado. Las viejas democracias populares quedaron huérfanas y la búsqueda de las raíces en muchos casos se convirtieron en conflicto en contraposición al "otro". Aún hoy estamos viendo puntos calientes de conflictos en el Cáucaso o Asia Central, entre osetios y georgianos, entre georgianos y ajazos, entre armenios y azeríes, entre rusos y chechenos y, esta semana, entre kirguises y uzbecos. Sí, un lío tremendo que nadie entiende o quiere entender.
Bélgica no son los Balcanes. En Bélgica la democracia está tan asentada que ningún líder populista-conservador, como Bart De Weber, va a poder ni romper el país ni crear una guerra civil.
La victoria del independentismo flamenco de N-VA es únicamente el reflejo de una percepción amañada por los extremistas del norte del país que se han dedicado a crear la imagen de un vecino y compatriota valón -francófono- de parásito pobre.
Una democracia se crea para el 100% de la población, en eso estamos todos de acuerdo. N-VA no va a poder implementar la mayoría de sus principios demagógicos. Los belgas, ya sean flamencos o valones, no quieren vivir en dos estados diferentes a día de hoy.
Tampoco lo quieren los catalanes y si ERC consigue un aumento de votos no sería otra cosa, sino el reflejo por el malestar ante los partidos mayoritarios, tal como ha acontecido en Flandes, y por ende, un síntoma pero no una causa.
Aún así, Bélgica seguramente cambie su modelo de Estado y cree una confederación.
Una confederación dentro de una monarquía federal ya es un avance. Como lo son las consultas sobre la escisión de Québec que es el mayor ejemplo de democracia que hemos conocido hasta ahora.
¿Y en qué punto queda España? Pues si bien, como decíamos, no somos los Balcanes, tampoco somos, ni por asomo, Québec-Canadá.
Lo que está claro en todo caso es que la violencia nunca consigue ningún avance, sino la más vengozosa de las regresiones. Hablando ya claro, Flandes conseguirá más progresos vía urna, que el Ulster hubiese conseguido durante las décadas del IRA.
O lo que es lo mismo, en España Cataluña ha conseguido un estatuto nuevo y con mayor autogobierno que en el caso de Euskadi, cuyo modelo de autodeterminación por el que abogan se ha quedado desde hace años en stand-by. La violencia sólo hace ruido y hace aumentar las distancias entre las distintas partes implicadas.
Así que: Shhhhhhh... que hable el pueblo.

Tócame el programa pero no el organigrama

Cuando una medida se aprueba con tan sólo un voto de diferencia se dice que se salva por los pelos. Así acaba de ser el tijeretazo social recién aprobado en el Congreso de los Diputados.
En esta ocasión el gobierno de Zapatero se ha quedado completamente solo ante la cámara para la aprobación de su proyecto de reducción de déficit. Nunca antes el actual gobierno estuvo tan erosionado como esta vez, donde -ahora sí- se ve el desgaste continuado de la crisis.
Es normal que un gobierno que no sólo tiene que sobrevivir a la crisis, sino también a la oposición, tenga que pensar pormenorizadamente cada paso que da en el difícil manejo de una catástrofe económica tan calamitosa como está viviendo todo el planeta y, especialmente, Europa.
A las duras y a las maduras. Así fue el trato firmado con las Comunidades Europeas por España hace tres décadas. Un matrimonio diplomático y económico sin posibilidad de divorcio. En este caso entonces más que un matrimonio se debería concebir como una hipoteca inmobiliaria, pero para el caso, el concepto es el mismo. España se ha beneficiado durante años de los fondos de cohesión y otros programas de desarrollo comunitario, en paralelo mientras que se avanzaba en la integración monetaria y económica, consiguiendo que nuestro país alcanzase una cuota de bienestar inimaginable hasta hace relativamente poco tiempo.
Ahora la cosa ha cambiado y hay una crisis en la familia que nos afecta a todos y nos urgen a hacer cambios.
El déficit tiene que ser menor del 3%. Un compromiso que firmamos todos en Maastricht en 1992 y que sería la guía de ruta para crear la Eurozona. Hoy -repito, en crisis- el déficit se ha disparado en todos los países de la UE. Lógico, a más gasto social y menos recaudación es lo que tenemos.
La deuda no es el déficit. La deuda reflejaría de alguna manera la solvencia de un país. A menor solvencia más necesidad de endeudarse. En este caso, España tiene una baja deuda (y una alta solvencia hasta ahora) frente al resto de los grandes europeos como Alemania, Francia o Italia con una dueda muy alta (y una necesidad de financiarse que te cagas).
Voilà el problema. Si con los impuestos no llegas a cubrir tus gastos públicos acude a la Bolsa y emite deuda. Error (!) Así se delega directamente a los inversores internacionales la posibilidad de éxito o fracaso en la solución a la crisis actual. No es que dé miedo, lo que da es pena ver cómo los gobernantes hacen sus políticas acorde con la respuesta de los parqués bursátiles.
Si tenemos en cuenta que las bolsas son incontrolables, volátiles y son el reflejo de la euforia y la histeria de inversores, hace que nuestra economía europea (y también mundial) aunque parezca fuerte es tan frágil como el cuerpo del acróbata que cae a la arena sin red.
Es por ello que nuestro gobierno tiene que hacer lo que hace. No es sólo reducir nuestro déficit, es dar confianza a los mercados para que nuestros vecinos europeos se puedan financiar.
Sarkozy, Merkel, Berlusconi -y Cameron ahora- tienen un poder político de peso en la UE. Un poder político que aboga por los tijeretazos en su casa y en la de sus vecinos.
Zapatero apenas tiene capacidad de maniobra. Recordad "en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad".
Ya puestos, ¿y si quitase los ministerios de Vivienda, Igualdad o Cultura como pedía el PP? Entonces ya se perdería por completo el origen social del programa del PSOE y se reconocería que sus tareas son y eran hasta el momento innecesarias.
Cada quien seguirá en su sitio, viendo hacia dónde desemboca la crisis y el Gobierno central constantemente plasmará en sus funciones ejecutivas las decisiones que tome Europa. Tal y como haría un posible Gobierno de Rajoy, aunque ellos nunca lo reconozcan.


No somos PIGS


No sabemos cómo ha ocurrido porque esto no estaba pensado así. La maldita volatilidad de los mercados ahora sí que ha llegado a nuestros bolsillos.
España no se ha contagiado exactamente de la crisis griega, España se ha impregnado de los horribles males paronoicos bursátiles y, peor si cabe, de sus horribles soluciones.
Todo empezó hace veinte años. En aquel entonces el Financial Times se burlaba de la inestabilidad económica de los países del sur de Europa en la ya denominada CEE. Éramos Portugal, Italia, Grecia y España, o, acuñándonos con las siglas en inglés, "PIGS".
Gobiernos corruptos, población mayoritariamente agrícola, falta de formación y jóvenes sistemas democráticos frente a la vieja Europa del norte. Tras tres décadas, gracias a los esfuerzos de la población, de los distintos gobiernos de diferentes colores y de las instituciones comunitarias, conseguimos convertirnos cada uno de estos países en grandes potencias económicas y sociales. De milagro español se acuñó, por ejemplo, el crecimiento sin precedentes (salvo el período de recesión de los 90s) de nuestra economía hasta 2008, llegando a ser el 8º mayor PIB del mundo.
¿Y ahora hemos perdido todos toda credibilidad? ¿No será que los que han perdido la credibilidad son los mercados internacionales con sus irracionales vaivenes?
España tiene un gran problema -vergonzoso- que el desempleo. Las cuentas públicas, sin embargo estaban saneadas y no era necesario el alarmismo producido por la caída de Atenas. Nuestra deuda pública está por debajo de la media comunitaria y por debajo de Francia, Gran Bretaña o Alemania. Nuestro déficit tiene una dirección alcista, pero se sitúa en posiciones similarares a nuestros vecinos.
Entonces, ¿por qué ha subido nuestro déficit? Claro que ha de subir... Si nuestro gobierno es social ha de "invertir" en la economía, dando ayudas, subvenciones, asistencias, rescatando sectores como el bancario, el de la construcción o el automovilístico, salvando puestos de trabajo en éstos, y si cabe, subiendo impuestos. El gobierno socialista, por su color político, parte de la idea que es mediante inyecciones de gasto que la economía crece.
Ello crea déficit a corto plazo y, una vez fuera de la crisis, se conseguirían sanear las cuentas públicas.
¿Qué ocurre cuando se mete en medio el FMI? El color político cambia. El neoliberalismo y su ahorro se convierten en la pauta a seguir.
Reducción del gasto sanitario, de los salarios públicos o de la ayuda al exterior, entre otros, no son sólo un grave recorte social, sino una reducción de la capacidad adquisitiva de la población y, por consiguiente, una limitación para la recuperación de la puñetera crisis.
Hasta hace unas semanas, el gobierno español no se planteaba que le chantejearían los "otros" interesados internacionales para dar un giro de 180º en la planificación económica nacional.
Dar sumas astronómicas de dinero para que tal firma venda coches o que los bancos no se hundan en 2009 no endeuda, ¿no? El gran problema es que tenemos una población envejecida y dependiente y es un lastre social. Vaya...
Ahora también incluían a Irlanda en los PIGS (o PIIGS) y vuelve a saltar este acrónomico ofensivo a la prensa salmón.
Entre los PIGS quedaban los últimos reductos socialistas europeos de Zapatero, Sócrates y Papandreu, pero si no se puede hacer la política que el pueblo había votado, ¿cuál es el resultado para Europa?
Mercados 1 - Ciudadanía 0.

No news, good news


Esta semana recordábamos o celebrábamos la continuidad de la democracia tras el fugaz golpe de Estado del 23-F que azotó la tranquilidad de nuestro inocente estado en sus más tempranos momentos de existencia.
Los golpes de Estado siempre ponen los pelos de punta, sean para bien o para mal, desde la Revolución de los Claveles en Portugal o la toma del Palacio de la Moneda en Chile… Eso siempre es debido a la incertidumbre de atajar con legitimidad únicamente militar la vigencia de un sistema político previo. Sea como fuere, el caso es que los golpes de Estado inquietan a la población de todo el país y crean un gran revuelo internacional.
Llevamos 22 golpes desde el año 2000 en todo el mundo, de los cuales, 8 fueron fallidos. De éstos, más de la mitad (12) se produjeron en el continente africano. Es lamentable que no se hable de ellos ni que tengan cabida internacional.
Así, el pasado día 18 (18-F) hubo un golpe de Estado en Níger y no tuvo ningún tipo de repercusión internacional. ¿Qué está pasando en este país?, o más bien, ¿nos importa lo que está pasando en Níger?
El golpe fue perpetrado por el militar Abdoulaye Adamou Harouna, que con un centenar de hombres tomaron el Palacio Presidencial, que estaba en plena junta justo en el momento del golpe. Los militares tomaron a Tandja Mamadou y a otros ministros y, tras ciertos destrozos en el edificio y algunos muertos en la zona –del que tampoco se hizo especialmente eco-, decretaron el toque de queda y crearon lo que los militares dieron en llamar “Consejo Supremo para la Restauración de la Democracia”.
Que un ejército lleve a cabo esta operación para restaurar la democracia es una gran contradicción, pero hay que tener en cuenta el contexto.
Tandja Mamadou, presidente electo de Níger, tenía un mandato constitucionalmente con fecha de caducidad. En cambio el político nigerino decidió hacer una intentona para continuar en el poder durante más tiempo, según éste, para conseguir llevar a cabo las reformas necesarias para sacar al país de la situación actual de subdesarrollo.
Para ello, su intención era cambiar la constitución y refrendar en las urnas su mandato durante un período indefinido.
La junta militar pudo haber actuado por el bien común de su pueblo, pero la diferencia entre Harouna y Tandja, es que si bien ambos desean (teóricamente) lo mejor para la sociedad nigerina, el militar lo hizo valer mediante la violencia, y el segundo mediante leyes.
Los golpes de estado, como injerencias militares que son, están fuera de lugar en la mayoría de las situaciones porque se basan en el uso de la fuerza, y en democracia, los medios son tan importantes como el fin. De hecho, no es un solo un instrumento, sino que es un método de hacer las cosas.
¿Níger? Repito: ¿Importa Níger? Es el país más pobre del planeta. La gente se muere de hambre porque no tienen comida. No tienen comida porque son una población mayoritariamente agricultora y sufren una de las mayores sequías del planeta. El motivo por el que haya esta sequía es porque la desertización africana es un claro ejemplo del cambio climático. El cambio climático, amigos míos, es resultado de nuestra forma de vida en el primer mundo.
Somos responsables de que este país olvidado se muera de hambre. Asusta, por ejemplo, ver el lago Chad en la zona, que ha pasado las últimas décadas en tener una extensión como la Comunidad Valenciana, a un tamaño como la isla de Cabrera.
Pero aunque no puedan cultivar alimentos, lo que sí que pueden explotar y exportar es el maldito uranio (ya sabéis, para centrales nucleares que nos enriquezcan nuestra calidad de vida o armas disuasorias que mantengan la paz planetaria).
Entonces, si no nos preocupa lo que ocurra en Níger, aunque todos seamos responsables de su hambruna; si no nos preocupa quién gobierne el país porque ya están sus militares para controlar, perdón: proteger su sistema democrático; a ver si por lo menos nos preocupa la seguridad.
Éste será el único motivo por el que los medios de comunicación y las instituciones occidentales atiendan a lo que ocurra ahí. Lamentable.

"Democracia" no es una palabra griega


A nuestro elitista club se le ve el plumero. La eurozona es VIP y quien no dé la talla, sale fuera de la cancha.
No está regulado, pero ya hay voces dentro de Centroeuropa que hablan de retirar a Grecia del club del euro. Es increíble que se le dé este crédito a estas opiniones del pueblo llano, y aún más increíble que el Ecofin se convierta en el nuevo FMI.
Aún así, en la crisis helénica, que nos afecta a todos, hay que aclarar y hacer hincapié en algunos puntos muy importantes:
A (alfa).- Se ha comparado a Grecia con España y Portugal e inluso con Italia. Ya que todos formamos parte del Sur de Europa y nuestras economías teóricamente se asemejan. En realidad, en lo que siempre se han parecido estos países es en sus indicadores macroeconómicos y no tanto ni en las actividades principales de sus economías, ni en los errores o aciertos de sus políticas económicas. Grecia ha caído en picado y es el único país europeo que no ha experimentado un ligero crecimiento en los últimos dos años (España, si bien está en recesión sí que ha aumentado económicamente el último trimestre).
B (beta).- Una unión política no tiene que implicar ni tan siquiera el debate de si un miembro debe abandonar dicha alianza por sufrir un hándicap económico o financiero. Tal margen de maniobra insolidario equivaldría a –literalmente- “echar” a Extremadura de España, a Sicilia de Italia o a la antigua RDA de la actual Alemania. Fomentar estos debates demagógicos únicamente crean rechazo al vecino y desde luego no aportan nada constructivo ni sustancial.
C (gamma).- El Ecofin está formado por los ministros de Asuntos económicos de cada uno de los países soberanos de la Unión. Si bien su función es salvaguardar el interés comunitario de todos y cada uno de los países, están, por otro lado, sesgados. Me explico, un partido mayoritario forma gobierno en un país. Ese gobierno elige a un ministro económico que abandere la ideología de éste. Estos ministros se juntan y hay una mayoría ideológica, que, en este caso es la liberal-conservadora, y que aunque quieran buscar un bien común, repito, están sesgados en sus deliberaciones (pasaría igual si la mayoría fuese de otro color).
D (delta).- El timón lo toman Merkel y Sarkozy –del centro-derecha europeo – y obligan a Grecia a tomar una serie de medidas que apoyan todos y cada uno de los países europeos (incluidos España y la socialista Elena Salgado que le toca presidir el Ecofin). Dichas medidas son para lo que todos queremos, que es reducir la deuda griega, pero que implican la reducción de las pensiones, la reducción de sueldos, contención del gasto público y aumento de los impuestos, entre otras. Medidas todas ellas impopulares que exigen a un gobierno soberano no tener margen de maniobra.
E (épsilon).- Se le achaca a Grecia que ha jugado sucio, que han manipulado los datos macro para maquillar su deuda. Lo que hay que decir es que actualmente el Gobierno griego lo preside la socialdemocracia de Papandreu, que relevaba a la derecha de Karamanlís. El actual gobierno y la población general helena no tienen nada que ver con esta manipulación y es un hecho que también hay que tener en cuenta a la hora de tomar medidas.
F (zeta).- El nuevo gobierno griego (electo en 2009) es fruto del descontento de toda la ciudadanía. Grecia llevaba arrastrando una crisis sin precedentes y el PASOK de Papandreu iba a emprender una serie de reformas que se han visto truncadas por la llamada de la Unión Europea. No es justo que no se les dé un voto de confianza.
G (eta).- Finalmente, hay que aclarar que este paquete de medidas tienen un único fin: tranquilizar a los mercados financieros. Ello explica la urgencia de dicha reforma: Un mes. Se exige cambiar al país en tan sólo 4 semanas, únicamente para que el euro no pierda valor y las macroempresas que operan en la zona no se vean afectadas. Al fin y al cabo ellas sí que son las soberanas del capital.
En definitiva, Grecia es una víctima más de la crisis y la volatilidad de los mercados financieros, es víctima de la corrupción y de una administración pública despilfarradora.
No es justo que Grecia entre en la UE como un miembro más, con un mercado de 10 millones de consumidores con los que se le ha estado pudiendo dar salida a los productos franceses y alemanes durante 28 años, y ahora sea un lastre.
Tampoco es justo que una reforma tan radical pueda herir a un Estado del Bienestar. Aquí estamos hablando de millones de personas. ¿Qué sino son las pensiones, la educación y la sanidad? Y en este caso, la reforma no sería una reforma, sino que sería una extorsión en toda regla.

Desgalleguización


Es tremendamente positivo que vivamos en España, un estado multinacional y diverso. Las nacionalidades son aquellas naciones que carecen de estado propio y no son soberanas. Es un hecho que la Constitución Española reconoce. Las comunidades forales reconocen en su estatuto este concepto; hay algunos estatutos más avanzados cuyo término “nacionalidad” se llama actualmente “nación” como el catalán. Hay reformas estatutarias que actualmente ya reconocen que son realidades nacionales como Aragón y Andalucía.
Según la RAE nación es “Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.”
Galicia no es menos. Es una nación dentro de la unidad española, cuyo estatuto ya a los albores de los 80 reconocía la nacionalidad (es el tercer estatuto tras el vasco y catalán) y desgraciadamente no se ha llegado todavía a un consenso político para una reforma más que necesaria de esta norma, que sí que han conseguido otras CC AA vecinas.
De todas las autonomías bilingües, Galicia es la única de ellas cuya población usa más la lengua propia que la castellana (por cierto, Baleares es la segunda y Cataluña, la tercera). Aunque no es para estar tranquilos, ya que hay un proceso continuo de desgaste –como ocurre en todas las CC AA con más de un idioma- y en las zonas urbanas, que son las que crecen, la gente deja de hablar gallego.
Otra contradicción es la denominada “generación Son Goku”, formada por los primeros gallegos educados en los 80 con el gallego en la educación: son los que más leen en dicha lengua, los que más la escriben y desde luego, los que más la valoran y defienden, y sin embargo, son mayoritariamente castellanoparlantes.
Y es que la comunidad gallega está llena de contradicciones y para ello hay que diferenciar los cuatro tipos de gallegos según su orientación política y la lengua que hablan:
El gallego A hablaría gallego y sería de izquierda; llamémosles “irmandiños”. El gallego B es castellanoparlante y de izquierda: son los “progres urbanos”.
Estos gallegos (A y B) conformarían la mitad de la población, pero Galicia también se conoce por su conservadurismo: los gallegos tipo C son los “ti-de-quen-vés-sendo” (es decir, “y tú de quien eres”, que es la pregunta que hace cualquier persona mayor gallega rural al que viene de fuera), éstos son los ciudadanos que hablan gallego y que son eminentemente conservadores.
Finalmente, el gallego D son los “provincianos”, conservadores y castellanoparlantes, normalmente aburguesados de zonas urbanas que son los que muestran un mayor desprecio por todo lo relacionado con Galicia.
La Galicia progre (A+B) estuvo en el poder en el ejercicio 2005-2009 con el bipartito PSOE-BNG. En este periodo se realizaron profundas reformas laborales, agrarias o medioambientales, pero lo decisivo fue el impulso a la lengua gallega, un impulso repetimos, necesario.
La Galicia conservadora (C+D) vio una batasunización a la catalana este progreso y se dedicaron a llevarlo a pique, ganando las últimas elecciones, y comenzando una nueva política lingüística hacia el pobre castellano en minoría.
El PP desarrolló, con mayoría absoluta, una política del gallego en tiempos de Fraga muy avanzada y muy similar a la del catalán de Pujol (y mucho más avanzada que el euskera). Ahora, el nuevo PP, no sólo desarticuló las reformas que había hecho la izquierda desde 2005, sino todo el trabajo que hizo el fraguismo en los 80 y 90.
La función pública deja de promover el gallego. La lengua gallega también ha dejado de ser la lengua oficial en las instituciones. Las clases ahora defenderán el castellano, dejando a los padres la opción a la exención de asignaturas en gallego a sus pobres hijos para que no sean unos kaleborroka gallegoparlantes. Las galescolas ahora serán galiñas azuis (“gallinas azules”, ya que galescola suena a ikastola y no queremos nacionalistas molotoveros). Pasaremos de un 50% del gallego en las aulas (por ley, que muy difícilmente se estaba cumpliendo) a un mísero 30%.
El nuevo discurso del PP de Galicia es todavía más reaccionario que el del PP de Fraga de hace años. No es un discurso antinacionalista, como se ha tildado, porque es una propaganda nacionalista española, y como tal, demagógica y manipuladora.
Recuerda al “No seas ignorante: habla bien español” de Franco, cuando nuestra democracia e incluso desde Madrid, obliga a los gobiernos autonómicos el proteger y potenciar sus lenguas propias porque enriquecen nuestra diversidad y forman parte de la cultura española, de la cultura de todos.
Entristece pensar que ahora se ha oficializado una estrategia de desgalleguización en la Xunta (o Junta: disculpen señorías) pero aún queda mucho por andar y muchas revanchas que tomar.