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Banca cívica no es ética


Inteligencia (+) militar, fuego (+) amigo, santa (+) inquisición… muchas veces combinamos palabras para crear nuevos conceptos cuando a priori son contradictorios y no podrían ir en la misma frase.
Por ejemplo, “Banca (+) cívica”. La banca es una entidad financiera con ánimo de lucro cuya actividad reside en el comercio del dinero, que es a su vez el producto menos cívico que puede haber en el mercado.
“Banca cívica” como marca comercial es un gran acierto. Desde el punto de vista del marketing es el hallazgo exacto de ese nicho de mercado de pequeños ahorradores, que son la base a su vez del sistema financiero nacional, que están hartos de que los bancos los gestionen los banqueros y que las cajas cada vez estén más alejadas de su idea original.
Pero vayamos atrás. ¿Por qué ahora veo esta nueva entidad en plena expansión en 2011? ¿Banca cívica es cívica?
Para responder a estas preguntas hay que recordar que el crash financiero de 2009 fue como un aguacero sobre unos pequeños castillos de arena que eran nuestras cajas y bancos. Los bancos, más sólidos, supieron saldar la envestida. Las cajas, sin embargo, han tenido que reorganizarse y partir de cero.
Eran ya demasiadas entidades de ahorro y no quedaban fondos públicos para rescatar la mala gestión, la avaricia y la improvisación de sus directivos.
La solución que se nos dio a las cajas españolas desde las instituciones financieras internacionales fue la más cómoda y menos quirúrgica de todas: “Fusionaos”. Y empezó lo que se conoce como O.R.G.I.A.: Ordenamiento Reorganizador General Interbancario Acelerado.
O.R.G.I.A para arriba, O.R.G.I.A para abajo, y a ciegas, también sea dicho, salieron unas combinaciones de lo más dispar. De algunas combinaciones algunas entidades a posteriori quisieron conservar su nombre comercial, otras su denominador común geográfico, pero otras fueron más allá.
Caja Navarra, Cajasol, CajaCanarias y Caja de Burgos, cuyo único punto en común era un futuro más oscuro que la propia sombra de la crisis, decidieron unirse en un nuevo sistema institucional de protección (léase fusión) que se le llamó Banca Cívica.
La idea no fue mala ya que ha cosechado muchos éxitos. Una imagen renovadora, un violeta reivindicativo, un árbol ecosostenible y grafittis en sus newsletters.
Gran idea, grande Banca Cívica. Vende transparencia y aplica un mensaje directo a sus socios que se puede leer entre líneas “decimos toda la verdad porque aunque usted no lo sepa somos la fusión de unas cajas insostenibles y especuladoras que se quedaron con el culo al aire, y ahora hemos aprendido la lección”.
¿Es Banca Cívica igual que la banca ética?
Pues no, Banca Cívica es un nombre comercial de una entidad financiera normal y corriente, y la banca ética es un concepto de banca que ya existía antes de la crisis.
La banca ética no basa su actividad en la rentabilidad/riesgo, y suele estar gestionada por cooperativas. El impacto social de estas entidades financieras alternativas es muy positivo, ya que siempre prioriza las inversiones en comercio justo, educación y microcréditos para proyectos de desarrollo. La rentabilidad de sus ahorradores no será tan alta como el resto de entidades de toda la vida, pero desde luego es, sin lugar a dudas, la mejor de las bancas que puede haber hoy en día en términos de interés general y sostenibilidad.
Por cierto, Triodos Bank es la banca ética más importante que hay en España y tampoco es la única, pero que no os confundan: Banca Cívica no es una banca ética.
Si ellos no se fían de tu solvencia ni de tus avales, tú tampoco te fíes de los suyos.

Ha pasado, lo has visto


Para que una empresa tenga éxito ha de marcar un claro business plan. En ese plan ha de detectarse su target y dirigir su producto o servicio a un nicho de mercado concreto.
¿Nicho? Hay un sinfín de nichos de mercado y en cuanto a los medios de comunicación también hay que pasar de un puñado de canales generalistas a un contexto actual en el que las televisiones se tematizan y se dirigen a distintos nichos de mercado que marca la audiencia.
Con la televisión de pago hay (in)finitos canales en el que el televidente –usuario que ha pagado- podrá escoger el que más se ajuste a su perfil y preferencias.
La TDT es un paso intermedio entre la plataforma analógica de 5 canales de hace décadas a una plataforma futura de televisión a la carta. Con la TDT conseguimos –tras abono obligatorio del aparato para que no nos pillase el apagón- disfrutar de decenas de canales de forma gratuita.
Ahora bien, ¿es real esto de la televisión a la carta?, ¿conseguimos que cada cadena encuentre un nicho de mercado para un target definido?
Se intenta, pero nos dejan a medio camino…
La TDT ofrece canales de ocio, de series, de telerrealidad, de deportes. Cadenas de humor y cadenas de malhumor facha, canales públicos y canales privados.
Los públicos tienen la obligación de ofrecernos un servicio público de información veraz y neutral: RTVE y los autonómicos. Los privados sí que se pueden orientar hacia auténticos canales temáticos, siempre y cuando su proyecto sea viable.
CNN+ era el único canal privado que la plataforma digital de la TDT ofrecía en todo el territorio nacional de noticias e información 24 horas. Tras la compra de Telecinco, y con pérdidas acumuladas desde hacía tiempo, el proyecto de CNN+ no resultaba rentable y desapareció, o mejor dicho, fue sustituido por el canal de Gran Hermano 24 horas, lo cual dice bastante del cambio.
No es que Telecinco, la cadena amiga, sea un gigante que busque destruir cualquier ápice de conocimiento e información para la sociedad española, lo que pasa es que es una empresa privada que busca un beneficio, y un canal como CNN+ no daba esos beneficios.
Sin embargo, muchos nos negamos a creer que un canal privado de noticias en la TDT sea inviable.
Las únicas opciones que le quedan al ciudadano que decida consumir información en su televisor, a cualquier momento son, o pagar, o si no, ver canales públicos (TVE 24H y otros autonómicos similares) tutelados nos guste o no por el gobierno de turno.
De toda la audiencia, tienen libertad los adolescentes pop para ver la MTV, los conservadores para ver Intereconomía, pero no hay agallas de ningún ente privado para lanzar un canal de noticias abierto a todo el mundo, con información de calidad y reportajes de actualidad.
Iñaki Gabilondo conseguirá introducirse en otro medio de comunicación, tal como hizo en su día la también presentadora de CNN+ Letizia Ortiz, y otros muchos profesionales que conformaban la cadena.
Pero el que pierde, una vez más, es el público que hace zapping saltándose la telebasura y que finalmente acaba apagando el televisor. Menos mal que nos queda RTVE para ahora e internet para siempre.

El libro ha muerto, ¡viva el libro!


La ciencia ficción siempre ha sorprendido a todo el mundo en su momento de publicación. En la película Fahrenheit 451 de François Truffaut (1966) se recrea una sociedad futurista donde los libros están prohibidos, la gente no puede leer y el poseer cualquier ejemplar era delito y tenían que ser quemadas todas sus páginas. En esta obra se narra la nefasta idea de que en el futuro se prohibiría la literatura porque leer hace pensar, sentir, entristecerse y aísla al individuo del resto de la sociedad.
Afortunadamente hoy se sigue leyendo. Todo es lectura porque todo es comunicación. Hay que leer para trabajar, para desplazarnos, para buscar y encontrar, para actualizarnos, para saber de la otra persona.
Esto es la sociedad de la información, y la información son imágenes, pero también palabras.
Una novedad ha sido recientemente la aparición del libro electrónico o eBook. Se trata de un reproductor de lectura, como podría ser de vídeo o música, pero donde se puede almacenar toda una biblioteca personal en un solo aparato.
Se ahorra espacio, se salvan árboles, se hace accesible cualquier autor, se lleva consigo y apenas gasta energía porque sólo se consume la batería pasando de página electrónicamente, es decir, de pantalla.
Intenta simular un libro, con su forma, peso y tamaño, e incluso con la luz de la pantalla para que parezca una hoja de papel.
Sin embargo, no nos engañemos, un libro electrónico no es un libro.
Un amante de los libros es un amante de la literatura. Un lector de eBook puede ser un gran amante de la tecnología, pero quizás sin pasión literaria. Y esto ha sido un error de cálculo marketiniano por parte de las empresas productoras de estos dispositivos y de las editoriales que quieren dar el cibersalto sin red.
El target de cualquier obra literaria clásica o moderna adora el libro, con su cubierta, con sus páginas, su olor y estantería. Un consumidor que seguirá gustando del libro de toda la vida.
Quien compare los libros con la digitalización de la música se equivoca porque el formato musical sí que evolucionó por sí solo todas estas décadas: disco, cassette, CD, mp3, ipod, playlist on line… pero la música es dónde y el libro es cómo. Además, se siguen vendiendo vinilos, todo sea dicho.
Con esto no hay que menospreciar el libro electrónico: puede tener grandes ventajas a nivel de investigación y estudio, guardando grandes volúmenes de enciclopedias, manuales y libros de consulta en un par de dispositivos.
Ahora bien, a nivel ocio, a nivel disfrute literario, el libro no ha muerto ni morirá. A cualquier persona lectora se le pone la piel de gallina con la vaga idea de un mundo sin libros como en Fahrenheit 451.
Así pues, tendrá el eBook un ciclo de vida como cualquier otro producto, y se comprarán, y se le podrá sacar el máximo provecho, pero tendrá un fin. Y aparecerán otras formas de lectura electrónica que convivirán de la mano con el libro de toda la vida.
Lo bonito de esto es que se demuestra que el ser humano sigue siendo humano mientras que haya teatro, lápices, tambores y libros por los siglos de los siglos. Amén.

Tonto el último

3, 2, 1... ¡fuera!
Quien a estas alturas no esté listo para las próximas elecciones lo lleva claro. Hay dos citas importantes: las elecciones municipales y autónimicas en la mayoría de CC AA y las catalanas. Si en las últimas generales la crisis era un mal presagio ("aquí no hay crisis, aquí hay 'desaceleración' de la economía" ehem...) en estos próximos comicios será el pan de cada día y tenemos que estar ya en preaviso por posibles manipulaciones y giros demagógicos de todas las formaciones.
Hay que tener en cuenta que estas elecciones pueden ser un reflejo de lo que sucederá 2012, pero para eso aún queda mucho debate -y mucho grito-.
Pero por ahora, ¿quién es el que se está moviendo? ¿quién está desengrasando motores?
CiU ha comenzado su plan de comunicación con un mensaje positivo, que se agradece entre tanto demonio interno que hay ahora en política. Su imagen es una sonrisa y su mensaje "el cambio está aquí".
La sonrisa es una gráfica económica ascendente. Así matamos dos pájaros de un tiro, y a sabiendas de que la recuperación económica se hará más visible en la legislatura que viene, el partido que esté en el gobierno siempre podrá adueñarse de la bonanza cíclica irremediable que padece y disfruta -según el momento- todo modelo económico.
Izquierda Unida también se aprovechará de la coyuntura económica en su estrategia de marketing político.
Con nuevo aparato de gobierno interno, la formación de IU recientemente ha anunciado su proceso de refundación, para renovar la clásica izquierda y atraer los votos y la participación de los socialistas que estén a día de hoy descontentos con la actuación del gobierno Zapatero.
¿Pura galería? Es posible, pero esta es la última oportunidad para que la formación que hoy aglutina a comunistas, marxistas, verdes e izquierdistas sociales pueda sobrevivir en una criba electoral. Actualmente sólo hay dos diputados (uno de IU y otro de IC-V), cuando con un sistema electoral de circunscripción única hubiesen conseguido 17 ya que son la tercera fuerza en número de votos, pero la sexta en número de diputados.
El modelo electoral no tiene trazas de ser modificado, ya que sigue beneficiando a PP y PSOE en menor medida y así mismo a PNV y CiU en sus provincias correspondientes.
IU será la víctima de este sistema, pero con las cartas sobre la mesa podrá robar votos a los socialistas y así quizás recuperar algún escaño.
Trabajo duro.
Otro lavado de imagen es la izquierda abertzale vasca. ¿Qué pasa con Batasuna? Han tenido tantos nombres a lo largo de las distintas elecciones y han sido tan vetados... Ahora van a coalinearse con Eusko Alkartasuna, que siempre ha demostrado ser la izquierda social nacionalista y no violenta.
Conseguirá Batasuna el beneplácito de Madrid bajo el paraguas de EA o sencillamente prohibirán la lista de esta formación. Esta irresponsabilidad por parte de la Junta Electoral Central, llegados al caso, desembocaría en la mayor castración que ha sufrido la democracia joven española. Y es que si la izquierda abertzale radical representaba un 10% del electorado vasco al que se le cortaba la voz por no condenar sus líderes la violencia de ETA, ahora estamos hablando de posiblemente casi un cuarto de los vascos y vascas con derecho a voto, con ideología progresista y vasquista (no es ninguna aberración).
Aunque no guste, es la voz del pueblo. La visión de un pueblo que no comparte las formas con los verdugos etarras, pero sí su idea de futuro para Euskal Herria.
Esto también va a traer mucho debate -y sí, aún más gritos y quizás violencia- por parte de algunos actores implicados.
Vemos que los partidos "pequeños" ya se están moviendo. ¿Qué pasa con PP y PSOE? ¿en qué estación de quedaron varados?
El PSOE tiene la excusa de gestionar una más que difícil agenda política en un torbellino de crisis financiera-económica-social y no tener tiempo para pensar más allá de un mes vista, ¿pero qué hacen los amigos de Rajoy?
El PP sigue sin mover ficha, ni presentar proyectos, ni caras, ni programas nuevos.
¿Dónde está la alternativa de este país? ¿Tendremos voto castigo? Uy, que se preparen porque en las épocas más críticas este voto sentencia a muchos, muchísimos, gobiernos.
La campaña aún se va a lidiar, pero ya se huele un ascenso de los partidos minoritarios y nacionalistas y seguramente, por mucha pena que dé, una abstención altísima, más alta que el paro.


El chiste de Mauricio Colmenero

Aún nos estamos riendo... Para quien no sea de España, hay que ponerlo en precedentes. Hace cinco años, el legislador aplicó una ley restrictiva hacia el tabaquismo en el país, una ley que ya era pedida y deseada por grandes sectores de la población, a golpe de remolque de otras legislaciones sanitarias occidentales que sirven de avanzadilla y con una finalidad de interés general como es la salud pública. Aprobada, todo sea dicho, por unanimidad.
En este país se fumaba y se fuma mucho. El descenso de fumadores se hace de forma pausada pero es imparable... En la actualidad sólo fuma el 25% de la población adulta, en contraposición a la mitad de la población que lo hacía hace un par de décadas.
La ley antitabaco 28/2005 prohibió en su día fumar en los puestos de trabajo, en todos los transportes y edificios públicos. La prohibición llegó a los locales públicos: bares, restaurantes, cafeterías, locales de ocio. Todos ellos lugares en los que se concentra gran cantidad de humo.
Aún así la ley permitía la posibilidad de que estos locales públicos habilitasen una zona específica y separada de fumadores si tenían cierto tamaño y dependiendo de las Comunidades Autónomas, que al fin y al cabo son las que tienen la competencia de salud en España y las que desarrollan esta ley en sus respectivos territorios.
De esta manera, algunos locales han tenido que hacer una separación física para poder tener a los fumadores separados de los no-fumadores.
Este año el ejecutivo sacará una ley aún más restrictiva y prohibirá el consumo de tabaco en todos los bares y locales. El 60% de la población ya estaba a favor de esta prohibición total, que esta vez afectará a todos por igual y que únicamente dejará fumar en prisiones, psiquiátricos y terrazas.
El chiste está en que hay hosteleros que ahora piden una indemnización por haber tenido que hacer obras en su local ya que con la nueva ley que entrará en vigor en 2011 no se hará necesaria la separación física de fumadores/no-fumadores.
Permítanme que me ría: jajaja (y en inglés también para que me entiendan fuera del país: hahaha).
Seguramente lo hacen porque papá Estado ha sido condescendiente con otros sectores en crisis, pero que la hostelería de este país se atreva a pedir semejante disparate, y no sólo por el momento que estamos viviendo, está totalmente fuera de lugar.
La ley antitabaco de 2005 no obligaba a hacer esa separación, sino que "permitía" poder seguir teniendo clientes fumadores, pero separados de los que no quieran respirar el humo. Y repito, esto dependía de las dimensiones del local y de la Comunidad Autónoma.
En fin, el empresario tendría que hacer números y todo lo demás es puro márketing. ¿Me compensa seguir teniendo clientela fumadora? No; OK. Sí; perfecto, pues manos a la obra, y siempre con el riesgo que tiene cualquier actividad económica y cualquier inversión en un negocio.
Renovarse o morir... nunca mejor dicho. El empresario ha de analizar el mercado, sabiendo de sobra -todo el mundo lo sabía- que a medio/largo plazo la prohibición total de tabaco llegaría a todos los locales, planteándose como reaccionará su público y aventurándose a reformar el local si le convenía.
En este país la hostelería es una potente área económica que factura millones y millones de euros. Las obras que en su debido momento y de forma voluntaria tuvieron que hacer algunos hosteleros se han visto amortizadas a lo largo de estos 5 últimos años.
Los negocios que no han sobrevivido, como muchas ferreterías, carnicerías o hueverías, ha sido porque la competencia se los ha comido.
Seguramente hubiese sido necesario un reajuste de precios, un cambio de imagen o algo más que una barrera que separase a la clientela por vicios.
En fin, pero a lo Mauricio Colmenero así nos va. Muchos pequeños empresarios son el ejemplo de la superación y de la lucha personal por la realización de un proyecto.
Otros son el ejemplo del anti-negocio: sin ética, sin contratos a los empleados, sin impuestos, pero con la boca bien abierta pidiendo indemnizaciones porque el Estado vela antes por los pulmones de los ciudadanos que por los bolsillos del dueño.

Christmas marketing


El merchandising entrama un diálogo directo con los sentidos del consumidor. El olfato, el tacto, el gusto, el oído y, como no, la vista, juegan un papel fundamental a la hora de posicionar lo que se quiere vender frente al consumidor.
Las luces son un gran reclamo. Un producto bien posicionado espacialmente si se le acompaña de una luz adecuada (según al público a dónde se quiera llegar) tiene asegurada la atención del comprador.
De forma exterior también se ilumina todo. ¿Quién puede concebir un establecimiento sin un letrero luminoso? Y es que las luces nos encantan. Están en todas partes y son –a todos los niveles- para llamar la atención al viandante, desde la iluminación de una catedral patrimonio de la humanidad hasta la máquina tragaperras de la taberna de un pueblo remoto.
Una de las señales de que las fiestas navideñas han llegado, ya no es sólo que sea Navidad en el Corte Inglés o que monten un lineal de turrones a la entrada de supermercado de barrio, sino las luces: eso sí que es inconfundible.
Y es que están relacionadas con la decoración del punto de venta y con las campañas de los grandes medios, y es, no olvidemos, una estrategia comercial más para aumentar el consumo en estas fechas.
Madrid este año se vuelve a situar a la cabeza con un gasto total de luces de 3,5 millones de euros, que incluye la instalación, el mantenimiento y el consumo. El doble que Barcelona, que también hay que reconocer, será un gasto asumido por las asociaciones de comerciantes y empresarios del centro de la ciudad.
La estrategia en este año de crisis ha sido adelantar el alumbrado a los últimos días de noviembre. La decoración es menos sobria y de más diseño y calidad, como año tras año, pero esta vez centrándolo solo en las calles más céntricas de la ciudad.
Si el español medio esta navidades gastará 800 euros de media (regalos, alimentación, ocio y lotería, entre otros) se moverá una cantidad de 25 mil millones de euros en estas semanas de consumo, que no olvidemos, será una bocanada de oxígeno para el comercio de este país.
Eso explica al consumidor y ciudadano medio porqué hay ese derroche de gasto de iluminación en las ciudades. Ya que de los 7 millones que gastan las grandes ciudades se ve más que amortizado. De 35 euros que gasta el comprador García, 1 céntimo irá para amortizar esta performance lumínica.
También para muchos es ya una tradición (sí, señores, las navidades han evolucionado) la puesta en escena de la luces en el centro de la ciudad. Y ahora nos podemos pasar una tarde de x-mas shopping (un hobby más para algunos) sin escuchar un villancico, y no pasa nada… podemos comprar con frío, podemos comprar sin colores llamativos, pero, ¿sin luces? No, las compras no serían tan grandes porque la gente no saldría a las zonas comerciales con la facilidad y las ganas que lo hacen cuando se iluminan las calles.
Lo positivo, así pues, de la iluminación navideña es que aumenta el consumo y se reaviva la economía, que este año está más que dañada por el pánico a no gastar… Lo negativo, es por un lado, lo que algunos critican, que es pérdida de valores religiosos en esta fiesta cristiana, y por otros, el derroche energético, que bien se podría unir bajo el mismo paraguas (a verdes y feligreses) del consumismo navideño.
Muy a su pesar, muchas familias (la mayoría de este país) tienen su fuente de ingresos en mayor o menor medida a través de este consumismo despilfarrador de estas fiestas; por consiguiente, habría que ser críticos pero con los pies en el suelo.
No podemos vivir un mes de diciembre sin luces navideñas, pero tampoco podemos soportar esos 30 millones de kw por hora, ni las 10 toneladas de CO2 que implicará este consumo. ¿Hay un punto intermedio? Se ha demostrado que las luces en las calles es un reclamo eficaz para el consumidor, pero, ¿qué tal si aparte de eficaces probamos a ser eficientes?
El ayuntamiento de Bilbao ha decido enfocar toda la campaña lumínica navideña en torno a cortinas de LEDs, ahorrando un 98% de energía con respecto al año pasado. Este es el tipo de iniciativas que deberían abanderar el resto de ciudades. Y si bien, sí que es excesivo mes y medio de luces en las calles, la estrategia sería más justa (y más del estilo de Santa Klaus) si la iluminación se extiende a otros barrios no tan céntricos, donde sí que hay comercios, también hay familias que dependen de la facturación de diciembre y que tienen derecho a este merchandising urbano, que afortunadamente cada vez se hace con menos dinero público y más dinero de las empresas: al fin y al cabo, ésta es su campaña.

Saunders'


Cómo se iba a imaginar la que se le caía. Este pequeño vendedor de Estados Unidos fue el inventor del autoservicio, otorgando al consumidor la libertad de escoger entre los productos ofertados en el establecimiento y a la vez, encendiendo la mecha del consumismo como lo conocemos hoy en día.
Self service, término acuñado a posteri… Saunders lo único que intentaba era maximizar su margen comercial, sabiendo que el consumidor se iba a sentir más a gusto comprando por su propia cuenta y ofreciéndole una cantidad mayor de género.
Quería hacer la vida más fácil al comprador y llenar el bolsillo (horror de pecado, ¿no?). Por supuesto que lo consiguió. Luego el merchandising se encargaría de localizar, tras rigurosos estudios, el producto más adecuado en el espacio más idóneo. Mucho mejor que ordenado alfabéticamente como él hizo.
El self service ha saltado de los ultramarinos a la ropa, hostelería y hoy en día a todos los servicios que nos oferta la red.
La pregunta es, ¿cómo podemos ser tan impulsivos? ¿cómo el ser humano tiene comportamientos de compra tan emocionales? Acaso será debido a un instinto depredador de caza de alimentos y utensilios (llamémosle consumibles contemporáneos).
Lo que está claro es que Saunders construyó un imperio. Hombre ávido y sabio, dio una bocanada de adrenalina al capitalismo y creó la red de consumo que conocemos hoy en día y con el que ya ni podríamos concebir el mundo.
Pero no nos equivoquemos, no ideó el sistema logístico que hoy asola todo el planeta, ni las ofertas, ni el marketing. Sólo quiso mejorar nuestra calidad de vida, otorgándonos libertad en la compra.
Es muy fácil culpar a los demás, cuando todos somos responsables de nuestros actos. Asegurémonos de ser justos y comedidos con nuestro self service.

Transumers


Muchas personas se sienten atraídas por el deseo de tener cosas. Eso podría explicar cómo el ciudadano medio vive por encima de sus posibilidades.
La financiación ha sido una magnífica forma de evitar pagos directos y poder permitirse adquirir bienes de consumo y servicios en distintas cuotas. Es otra forma de movilizar el mercado y de activar la economía.
Sin los pagos aplazados no nos podríamos permitir tener vivienda, coches y lo último en tecnología. También se aplazan servicios, como las operaciones y los viajes. ¿Exceso de hedonismo? ¿Queremos una vida soñada y anhelada que sólo vemos en la tele? Si el consumidor consigue hacer realidad sus sueños, bienvenido sea el endeudamiento, siempre y cuando sea consciente de cuáles son los límites de su liquidez.
Hay que diferenciar entre la adquisición y el arrendamiento o leasing de los bienes, de tal manera que si alquilamos, nos podemos permitir “poseer” de una forma más asequible. El claro ejemplo, siempre ha sido la vivienda, pero cada vez son más las cosas que se arriendan.
El caso está en la última tendencia en moda, el transumismo, es decir, la posibilidad de alquilar momentáneamente ropa, joyas, complementos y otros objetos de valor que el consumidor no se podría permitir tener en posesión total, y cuya financiación no ve conveniente (aunque hoy todo se pueda pagar a plazos).
Una cena de gala para un mileurista pudo haber sido un problema hasta ahora. Sin embargo, los transumistas y las firmas que ofrecen este servicio de alquiler han sabido sacar provecho a las nuevas ventajas que da el mercado. El lujo cada vez se democratiza más entre la sociedad y si los transumers son capaces de llevar su mensaje “todo es posible” a la calle, nos encontraremos, no sólo con un negocio redondo, sino con la magia de vivir, aunque sea sólo por un día, como auténticos vip’s.