
Cómo se iba a imaginar la que se le caía. Este pequeño vendedor de Estados Unidos fue el inventor del autoservicio, otorgando al consumidor la libertad de escoger entre los productos ofertados en el establecimiento y a la vez, encendiendo la mecha del consumismo como lo conocemos hoy en día.
Self service, término acuñado a posteri… Saunders lo único que intentaba era maximizar su margen comercial, sabiendo que el consumidor se iba a sentir más a gusto comprando por su propia cuenta y ofreciéndole una cantidad mayor de género.
Quería hacer la vida más fácil al comprador y llenar el bolsillo (horror de pecado, ¿no?). Por supuesto que lo consiguió. Luego el merchandising se encargaría de localizar, tras rigurosos estudios, el producto más adecuado en el espacio más idóneo. Mucho mejor que ordenado alfabéticamente como él hizo.
El self service ha saltado de los ultramarinos a la ropa, hostelería y hoy en día a todos los servicios que nos oferta la red.
La pregunta es, ¿cómo podemos ser tan impulsivos? ¿cómo el ser humano tiene comportamientos de compra tan emocionales? Acaso será debido a un instinto depredador de caza de alimentos y utensilios (llamémosle consumibles contemporáneos).
Lo que está claro es que Saunders construyó un imperio. Hombre ávido y sabio, dio una bocanada de adrenalina al capitalismo y creó la red de consumo que conocemos hoy en día y con el que ya ni podríamos concebir el mundo.
Pero no nos equivoquemos, no ideó el sistema logístico que hoy asola todo el planeta, ni las ofertas, ni el marketing. Sólo quiso mejorar nuestra calidad de vida, otorgándonos libertad en la compra.
Es muy fácil culpar a los demás, cuando todos somos responsables de nuestros actos. Asegurémonos de ser justos y comedidos con nuestro self service.
Self service, término acuñado a posteri… Saunders lo único que intentaba era maximizar su margen comercial, sabiendo que el consumidor se iba a sentir más a gusto comprando por su propia cuenta y ofreciéndole una cantidad mayor de género.
Quería hacer la vida más fácil al comprador y llenar el bolsillo (horror de pecado, ¿no?). Por supuesto que lo consiguió. Luego el merchandising se encargaría de localizar, tras rigurosos estudios, el producto más adecuado en el espacio más idóneo. Mucho mejor que ordenado alfabéticamente como él hizo.
El self service ha saltado de los ultramarinos a la ropa, hostelería y hoy en día a todos los servicios que nos oferta la red.
La pregunta es, ¿cómo podemos ser tan impulsivos? ¿cómo el ser humano tiene comportamientos de compra tan emocionales? Acaso será debido a un instinto depredador de caza de alimentos y utensilios (llamémosle consumibles contemporáneos).
Lo que está claro es que Saunders construyó un imperio. Hombre ávido y sabio, dio una bocanada de adrenalina al capitalismo y creó la red de consumo que conocemos hoy en día y con el que ya ni podríamos concebir el mundo.
Pero no nos equivoquemos, no ideó el sistema logístico que hoy asola todo el planeta, ni las ofertas, ni el marketing. Sólo quiso mejorar nuestra calidad de vida, otorgándonos libertad en la compra.
Es muy fácil culpar a los demás, cuando todos somos responsables de nuestros actos. Asegurémonos de ser justos y comedidos con nuestro self service.
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