Esperanzados


El mundo no lo está mirando, lo mira la gente. Mucha gente ha depositado todas sus esperanzas en este hombre, y mucho más allá de las fronteras de su país.
Desde este lado del Atlántico no hay la menor duda que este gran personaje es la única opción para un cambio radical en la gestión de la política exterior de los EE UU. Pero lo malo es que ningún no americano (ni yankee antiamericano) va a poder votar por él.
Barack Obama, un afroamericano demócrata de Hawaii, que poco tiene que ver con el típico wasp (White anglo saxon and protestant) será según las encuestas el próximo presidente de los EE UU.
El problema es el sistema, porque esta vez se han juntado muchos factores que hacen que el electorado se incline por él, pero pensemos en Frank.
El tal Frank es un hombre blanco de Montana. Tiene unos ingresos inferiores a la media americana, muy devoto de la Iglesia protestante, nunca ha tenido la oportunidad de ir más allá de los estados del Pacífico. Tiene su furgoneta, trabaja mucho, eso no lo negamos y haría todo por su familia (una beata esposa y tres hijas). Frank tiene armas en casa, lee la Biblia y algún libro de caza. Ha ahorrado toda su vida y vive en un contexto “especial”. Frank como se podría intuir no es demócrata.
No sabe dónde está Irak, ni Afganistán, ni Palestina, ni Cuba, pero cree que son una amenaza y no dudó en otorgarle el voto a Bush.
El pobre Frank es un ciudadano medio (del medio oeste) y seguramente vote a McCain también en estas elecciones.
El sistema falla en que su país americano tiene demasiado poder en el mundo y que la suma de las decisiones individuales de muchos Franks pueden llevar al planeta a una situación más que peligrosa.
No le vamos a negar el derecho al voto a nadie, ni vamos a incidir en si el sistema presidencial es mejor que otro, ni mucho menos que su sistema político responde a la soberanía del pueblo americano. Pero no lo neguemos. Aquí nos jode que algo tan importante como el justo equilibrio de la comunidad internacional esté en manos de unos pocos individuos antidarwinistas, manipulables y conservadores.
Si los EE UU dan un giro al progreso el mundo mejorará. Quizás para las próximas elecciones americanas no sea tan metafísica la decisión de voto de Frank. En tal caso deberíamos alegrarnos que cada uno barre su casa y no nos echan el polvo en la cara.

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