Reinas somos todas


El libro de la Reina ha desatado la caja de Pandora. ¿Y qué?
Hay que diferenciar dos cosas muy distintas, y es que no es lo mismo los comentarios que haga una persona como la Reina de España, en tanto que institución, y que, por ende, tienen que estar supervisados y tutelados por la Casa Real, y los comentarios que haga Sofía Maragarita Victoria de Grecia.
En este caso todo es una concatenación de obviedades de las que ya deberíamos estar hartos. Obviamente, el libro es de la persona “Sofía”, una mujer aristócrata que reina un país occidental y que cuenta sus vivencias y opiniones.
Otra obviedad es que como tal (aristócrata y reinante) va a tener una serie de valores de los que todos desconfiábamos, pero que, valga la redundancia, es una obviedad: es una señora (señorísima) conservadora, adoradora del statu quo, adinerada y más que aburguesada, que por mucho que haya viajado se ha criado en un contexto rancio y de extrema pulcritud, algo completamente ajeno a lo que ha ocurrido y ocurrirá fuera de Palacio.
¿Es de extrañar que esta beata y sangreazulesca mujer opine de tal manera? Da gracias a Dios, muy humildemente, de lo que ha conseguido en la vida y critica el aborto, la eutanasia y el matrimonio gay. ¿Y qué?
¿Cambia en algo nuestro día a día? ¿Acaso ella va a legislar algo? Nosotros lo decidimos. Hemos querido cambiar el código civil y cambiaremos el código penal a nuestro antojo, porque somos ciudadanos que viven en un país democrático, antes que súbditos de la realeza.
Nosotros votamos, el legislador redacta y el Rey (su querido esposo) sanciona firmando lo que sea. No nos engañemos. No lo leen. No les importa. Sólo reinan, que no gobiernan.
No soy capaz de imaginarme viviendo bajo el reinado de una Evita borbona. Eso sí que es contra natura… y no los “desviados”.
Las cosas en su sitio. Una Reina rancia y no una Reina roja. Un pueblo llano abierto y que cada uno se coma sus opiniones.
Que todo vuelva a cómo era España antes de la publicación de este libro. No le demos publicidad a sus memorias, que es dinero que gana ella y va sobrada, ni tampoco a nuestra amiga, Pilar Urbano, que sabía de sobra cuáles iban a ser las reacciones de una entrevista en profundidad a Sofía y ahora se hace la sorprendida.
Y sí, en democracia, todas somos reinas.

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