Jeje-20


Chiste: Llegan a un café un alemán, un chino y un americano… Muchos chistes empiezan así, pero no suelen ser buenos porque se basan en tópicos poco apropiados.
Este fin de semana vamos a vivir otro de esos chistes. Se van a juntar los dirigentes de las grandes potencias actuales y emergentes, y el Gobierno español ha conseguido su sitio. Zapatero y Solbes se sentirán como los acoplados a la fiesta, pero así han conseguido lo que los otros gobernantes y no es sino otra cosa como salir en la foto.
El mismo ministro comentaba off the record que el capitalismo no se refunda en un día, tomando un café. Es de gente responsable, por consiguiente, tener cautela y ver esta cumbre del G-20, como lo que es: un “paripé”.
Y es que ya son muchos los economistas que afirman que el sistema financiero mundial tiene que cambiar y mejorar, por lo menos, siendo más transparente y por consiguiente, “democratizándolo” un poquito.
Mejor que no se tomen grandes medidas, sobre todo con carácter de urgencia. Es preferible marcar unas sencillas pautas de actuación para la gestión en los próximos años de las entidades financieras.
Esta cautela y casi desconfianza viene, en primer lugar, por los asistentes. Muchas gracias por la invitación y muchas gracias a Sarkozy, pero no seamos ilusos. De los veinte gobernantes asistentes, tan sólo siete son de color progresista (incluyendo a los postcomunistas chinos) y otros trece de carácter conservador. También hay que tener presente que los veinte son fieles defensores del sistema actual. Visto lo visto, y bien conocidos los antecedentes, un cambio será una ilusión.
¿Nadie se olvida de alguien? ¿Qué papel juegan las endémicas economías del tercer mundo en esta fiesta?
Pues no nos engañemos: nada. Si ya de por sí las economías emergentes citadas en la cumbre son un guiño a los progres del planeta (y también a los inversores extranjeros), una asistencia de países en vías de desarrollo podría ser el colmo de los chistes.
Lo ideal en vez de un G-20 hubiese sido un G-30, abriendo la puerta a nuevas economías. En África se debería haber invitado a Egipto, que representase el Magreb y otros, tales como Angola, Kenia y Nigeria, países que están despegando, países que necesitan el apoyo económico y comercial de nuestras manos “amigas”. Hubiese sido un gesto ennoblecedor.
De América, dentro de los países andinos podrían haber sido invitados igualmente Colombia y Venezuela (¿atroz?, que alguien me explique la diferencia entre Hugo Chávez y el monarca saudí que sí que está invitado a la cumbre)
De Europa bien podría ir Ucrania y de Asia, tres más: los amigos thailandeses, los confía-en-mí-que-voy-por-el-mismo-camino-que-los-populares-chinos de Vietnam y como no, la gran economía emergente olvidada, el Irán de Ahmanideyah.
No señor, esta cumbre es de vips con aforo limitado. Como el anfitrión es el que elige no irá ningún país del eje del mal, ni tampoco subsahariano (uy…¿existen?)
Y los españoles entran al fin, felizmente, a la escena de esta comedia, a este teatro grecorromano en el que nadie se va a quitar la careta. Los socialistas propondrán el modelo de control presupuestario a las que cajas y bancos están sometidos en España desde 2000, y mediante el cual ingresan cantidades astronómicas para paliar tiempos de crisis y garantizar una solvencia y liquidez ante el cliente.
¿A quién harán caso?
Sea como fuere nos vamos a reír mucho.

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