La asignatura pendiente


La homofobia es la aversión, odio, miedo y prejuicio hacia la homosexualidad y los homosexuales.
En España, nuestro Estado social y legal la persigue basándonos en nuestro ordenamiento constitucional, que reza que todos los ciudadanos somos iguales sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
El Código Penal declara nuestro derecho a expresar la propia orientación sexual como una libertad fundamental y prohíbe la discriminación con base en la orientación sexual en cuanto a vivienda, empleo, servicios públicos y actividades profesionales.
Se persiguen asimismo los actos de odio y violentos en contra de los individuos por razón de su orientación sexual.
El último gobierno socialista fue más allá al modificar el Código Civil mediante la Ley 13/2005, mediante la cual la igualdad entre personas LGTB se elevaba al máximo nivel posible.
¿Un paraíso de libertad e igualdad sexual? Legalmente sí. ¿Y socialmente? No olvidemos que éramos un país de panderetas y ahora los ciudadanos españoles hemos decidido (remarcamos el “hemos”) modificar la sociedad y amoldarla a las profundas demandas de las nuevas generaciones y las nuevas exigencias de los colectivos minoritarios-minorizados del país.
Este cambio nunca podría haber sido posible por los LGTB que comenzaron en 1977 a plantar cara a los fachas, tetas al vuelo y con shorts por las calles de Barcelona y Madrid. Con un par de huevos/ovarios comenzaron a gritar diversidad y a aclamar visibilidad. Tampoco podría haber sido nunca posible sin la ayuda de los straight allies, esos heteros gay-friendly que no sólo se solidarizaron con la causa, sino que decidieron formar parte de la lucha por la igualdad.
Dos millones de personas salieron a la calle por el orgullo gay español (vaya, como toda Castilla y León) y a base de hacerse fuerte en el fuerte derrumbaron el ghetto y consiguieron lo inimaginable. Reconozcámoslo, hace apenas un par de años antes, no se podía imaginar.
Hoy en día la mayoría de los españoles y españolas apoyan al movimiento gay, pero aún así, y como nuestros orígenes “panderheteros” (de la pandereta y heterosexistas) no son obviables, seguimos sufriendo brotes de homofobia.
Siguiendo con comparaciones cuantitativas, ¿alguien ha olvidado a los curas y miembros del Partido Popular en la facha-manifa de Madrid en 2005 con motivo de las reformas -llamémosles avances- sociales que estaba sacando adelante la mayoría abrumadora y democrática de (todos, todos, todos) los grupos políticos progresistas y liberales del Congreso? Yo no puedo quitar de la cabeza a un niño de 5 años con una pancarta con la bandera española (vaya, y sin escudo constitucional…) que decía “Zapatero, yo no soy un experimento”.
Esto es una muestra de homofobia. Sus argumentos homofóbicos, pues, chocaban directamente contra nuestro marco legal y democrático, y aún así, se les permitió soltar toda esa mierda por la boca.
Sin embargo, todos los poderes públicos de todos los niveles tienen la obligación de esforzarse por erradicar la homofobia. Desde un ministro a un policía urbano. Todos.
Para erradicar la homofobia, el problema tiene que ser atajado de raíz, y por eso este año la marcha del orgullo gay porta el lema de la reforma educacional para dejar de tener un sistema heterosexista en las escuelas. Es la mejor manera de crear ciudadanos respetables y respetados. La mejor manera de evitar que salir del armario sea traumático. De evitar el bulling. De evitar suicidios de adolescentes. De normalizar los distintos tipos de familia. De convertir la libertad y la igualdad en valores transversales en la formación de las personas. Y en esto todos somos responsables.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

estas la mar de guapo en la foto que tienes puesta! enhorabuena con tu blog!

Un petó desde vilanova! T'estimo!

Rachel dijo...

Totalmente de acuerdo y agradecida a toda esa friendly people de sacar narices y enfrentarse a lo "inenfrentable" de la sociedad. Todavía estamos a años luz de la total libertad en todos los ámbitos, pero hoy por hoy, se van dando pasos agigantados.

Enhorabuena por este blog Toñico. Me encanta leerte :).
Bicos