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De la indignación a la esperanza


La indignación.
Leo de la RAE la definición de indignación: “Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.”
Luego me planteo si el término que utilizan los medios de comunicación para definir a los espontáneos que irrumpieron en la Puerta del Sol o en otras plazas del país es el término correcto o no: Indignados, ¿contra quién van?, ¿contra qué actos?
Otras protestas que marcaron la historia de este país tenían una cabeza de turco para agitar las banderas de la indignación mucho más claro. Un gobierno concreto, una política concreta, una empresa o una información mal dada.
Indignación contra una ley, contra una mala gestión de una catástrofe, contra un atentado, contra la guerra. Actos irresponsables del Gobierno.
Pero ahora los acampados protestan indignados contra el sistema. Es una amalgama de pareceres, de ideología y de posturas.
¿La solución? La solución la buscamos entre todos, mediante un método de participación directa.
Un ciudadano corriente se puede acercar a Sol, a Plaça Catalunya, La Encarnación, el Obradoiro o a cualquiera de las plazas donde están las protestas para oír las propuestas del pueblo, y es más, pueden subirse a la tarima improvisada y con megáfono en mano, proponer soluciones a los problemas que le indignan.
Aún así quien se acerque también a estos puntos de encuentro oirá discursos vanos y en parte demagógicos, algo que paradójicamente es contra lo que se protesta también. Quien quiera mover a más de una docena de personas ha de elevar un grito cargado de sentimientos primarios (volvemos a la indignación, pero podría ser cualquier otro sentir visceral) y plantear soluciones de linchamiento.
Quitarle el dinero a los bancos, retirar al Rey, proclamar la III República, dividir todos rendimientos financieros entre la clase trabajadora…
El mensaje no es este. No buscamos la destrucción de todo lo que hemos construido, sino su mejora. No buscamos taparnos nosotros destapando al vecino. No queremos más de lo mismo, sea con un altavoz de Sol o con un micrófono en el Congreso. Queremos algo nuevo, y ese algo nuevo ya está sucediendo.
Guste o no, para cualquier demócrata convencido se le puede poner la piel de gallina al ver la acogida de las acampadas. Quien haya dicho que la juventud española ya no tiene valores miente ya que, ¿qué hay más valioso que seguir respetando los valores democráticos que forjaron la historia reciente de nuestro país?, ¿cómo podemos darle un balón de oxígeno a esta democracia si no es saliendo a la calle, exigiéndola, viviéndola?
Esperamos que este movimiento de los indignados del 15-M se traduzca “vehementemente” en un mensaje definido contra “un acto” concreto. Esperamos que este mensaje cruce las fronteras, tal como ha ocurrido en el mundo árabe para otros países de Europa.
Los españoles no tenemos la culpa que una maldita agencia de rating nos baje la nota para que a nuestro Gobierno se le exija hacer una serie de recortes sociales. Somos la ciudadanía las víctimas. Hoy la ciudadanía española, portuguesa, irlandesa, griega… y mañana la italiana, la belga, la húngara, la francesa.
Revolución, democrática, pacífica y europea. Cuatro palabras que nos llenan de esperanza.

Ha llamado al cero cero patatero


Cuando el barco está en peligro el capitán pide a la tripulación que arrimen el hombro y tiren por la borda los lastres que pueden llevar a la embarcación al hundimiento.
Las empresas también han de sortear las crisis con medidas ahorrativas extremas que en muchos casos llevan implícitos recortes de costes laborales, entre otros. Estos recortes son impopulares y odiados por todo el mundo. Los dichosos EREs o expedientes de regulación de empleo que tanto afectan a grandes empresas, donde un ERE puede implicar la pérdida de miles de puestos de trabajos de la noche a la mañana.
Es una contracción brusca, pero necesaria, reconozcámoslo, para la supervivencia de la empresa. Por este mismo principio lógico de contracción y ahorro, el Estado y la Administración Pública también están sujetos a recortes de salarios y al cese de algunos puestos de trabajos directos e indirectos, pero todo ello en aras de la supervivencia de toda la organización.
Es, como decimos impopular, pero lógico y legítimo. Algo muy distinto es lo que ahora quiere llevar a cabo Telefónica, la multinacional española de telecomunicaciones líder todavía indiscutible, presente en diversos países y con una plantilla en España de más de 28.000 empleados, ha anunciado que recortará en los próximos tres años a un 20% de su plantilla (nótese que colocamos la preposición “a”), todo ello ante su comité de accionistas de los que dependen los fondos del gigante de la telefonía.
En realidad habría que matizar que dependen de estos accionistas, pero también de los propios trabajadores. Nadie como ellos – como estos últimos- conoce la firma, el método, los servicios y productos. Una empresa de telecomunicaciones ha de ser innovadora: eso es una obviedad, pero esta innovación pasa desde luego por la formación constante de los trabajadores para adecuar su mano de obra a las necesidades de los consumidores y clientes.
De nada sirve echar a la calle a los 5.600 trabajadores sobrantes si a corto plazo hay que contratar a nuevos trabajadores y seguir formándolos. Un gasto innecesario que la directiva de la empresa ha obviado.
Quizás sea una demagogia para apaciguar las inquietudes capitalistas del accionariado, como hace nuestro Presidente del Gobierno con los mercados, pero está claro el planning marcado y no es de muy buen ver.
En 2003 cada acción de Telefónica era pagada a 0,25€ y este año asciende a 1,75€, cantidad que esperan mantener los próximos años, pero eso sí, a costa de los recortes laborales.
Este año los beneficios de la empresa fueron máximos a pesar de la crisis: 10.000 millones de euros. Si bien la deuda de la empresa sigue estando por las nubes y el accionariado se compone prácticamente por medianos capitalistas, sigue siendo la peor de las medidas impopulares que se pueden haber tomado.
Telefónica es inmensamente rentable y tiene otra deuda no tangible con la sociedad española que la diferencia del resto de la competencia. Era una empresa estatal de comunicaciones y sus orígenes –difíciles, costosos y asfixiantes para el resto de los mortales- en su caso fueron promovidos por el capital público década tras década. Impuestos de contribuyentes que aún aguardan la rentabilidad social de este servicio público privatizado.
Salen con ventaja y se abanderan de ser la empresa que más invierten en I+D+i de todo el IBEX35. Una especie de marca nacional “i-beric” que no son capaces de hacer un guiño al país que la vio nacer o al país que la creó, de hecho.
Estos 5.600 trabajadores no van a hacer que el paro aumente mucho más o su mantenimiento hará que se reduzca. Es una cifra ridícula en comparación a lo que aporta esta firma al PIB nacional, pero lo que más hay que lamentar es la falta de solidaridad.
Algunos directivos la han criticado como una medida antipatriótica para España. No es cuestión de volvernos defensores de nuestros colores nacionales ni mucho menos, pero habría que recordarles a nuestros amigos de Telefónica que tienen una responsabilidad triple, hacia sus accionistas, hacia sus empleados y hacia la sociedad general.
En tiempos de crisis hemos de apretarnos el cinturón todos y todas, o por lo menos saber comunicarlo para dejar de ser la empresa de telefonía más odiada por los clientes por enésima vez consecutiva.

Ha pasado, lo has visto


Para que una empresa tenga éxito ha de marcar un claro business plan. En ese plan ha de detectarse su target y dirigir su producto o servicio a un nicho de mercado concreto.
¿Nicho? Hay un sinfín de nichos de mercado y en cuanto a los medios de comunicación también hay que pasar de un puñado de canales generalistas a un contexto actual en el que las televisiones se tematizan y se dirigen a distintos nichos de mercado que marca la audiencia.
Con la televisión de pago hay (in)finitos canales en el que el televidente –usuario que ha pagado- podrá escoger el que más se ajuste a su perfil y preferencias.
La TDT es un paso intermedio entre la plataforma analógica de 5 canales de hace décadas a una plataforma futura de televisión a la carta. Con la TDT conseguimos –tras abono obligatorio del aparato para que no nos pillase el apagón- disfrutar de decenas de canales de forma gratuita.
Ahora bien, ¿es real esto de la televisión a la carta?, ¿conseguimos que cada cadena encuentre un nicho de mercado para un target definido?
Se intenta, pero nos dejan a medio camino…
La TDT ofrece canales de ocio, de series, de telerrealidad, de deportes. Cadenas de humor y cadenas de malhumor facha, canales públicos y canales privados.
Los públicos tienen la obligación de ofrecernos un servicio público de información veraz y neutral: RTVE y los autonómicos. Los privados sí que se pueden orientar hacia auténticos canales temáticos, siempre y cuando su proyecto sea viable.
CNN+ era el único canal privado que la plataforma digital de la TDT ofrecía en todo el territorio nacional de noticias e información 24 horas. Tras la compra de Telecinco, y con pérdidas acumuladas desde hacía tiempo, el proyecto de CNN+ no resultaba rentable y desapareció, o mejor dicho, fue sustituido por el canal de Gran Hermano 24 horas, lo cual dice bastante del cambio.
No es que Telecinco, la cadena amiga, sea un gigante que busque destruir cualquier ápice de conocimiento e información para la sociedad española, lo que pasa es que es una empresa privada que busca un beneficio, y un canal como CNN+ no daba esos beneficios.
Sin embargo, muchos nos negamos a creer que un canal privado de noticias en la TDT sea inviable.
Las únicas opciones que le quedan al ciudadano que decida consumir información en su televisor, a cualquier momento son, o pagar, o si no, ver canales públicos (TVE 24H y otros autonómicos similares) tutelados nos guste o no por el gobierno de turno.
De toda la audiencia, tienen libertad los adolescentes pop para ver la MTV, los conservadores para ver Intereconomía, pero no hay agallas de ningún ente privado para lanzar un canal de noticias abierto a todo el mundo, con información de calidad y reportajes de actualidad.
Iñaki Gabilondo conseguirá introducirse en otro medio de comunicación, tal como hizo en su día la también presentadora de CNN+ Letizia Ortiz, y otros muchos profesionales que conformaban la cadena.
Pero el que pierde, una vez más, es el público que hace zapping saltándose la telebasura y que finalmente acaba apagando el televisor. Menos mal que nos queda RTVE para ahora e internet para siempre.

Mientras no se globalice todo...


¿Sabíais lo que es un datáfono?
Es el aparato que usan los dependientes y prestadores de servicios en el punto de venta para que el cliente pueda pagar mediante una tarjeta de crédito. Constantemente estamos pasando la tarjeta por datáfonos y olvidándonos de si tenemos suelto o no.
Conversación real en la cola de una caja en un punto de venta:
A: Pero, ¿en serio que tengo que firmar? El banco me ha dicho que con esta nueva tarjeta ya no era necesario firmar ningún ticket…
B: Depende del datáfono, señora. Algunos les basta con el chip, pero otros nos obligan a comprobar los deneíes y pedir la firma, como siempre.
A: Siempre nos mienten y nos marean los bancos con sus inventos…
B: Ya… yo la entiendo, pero mientras que no se “globalice” tendremos que convivir con los dos sistemas. Lo siento.
Y así es la percepción de la realidad por parte de la sociedad actual. ¿Querría decir la dependienta “generalizar” en vez de “globalizar”? Seguramente hubiese tenido un lapsus, pero no iba muy desencaminada.
Hoy en día todos los productos están expandidos por todo el ancho del planeta. Cada vez más hay una sola sociedad de consumo, con todos sus pros y todos sus contras.
Lo más increíble de este proceso globalizador es que ha sido tan corto que para muchos aún no tiene un significado desarrollado en su lenguaje diario. Lo que está claro es que está ahí y que es unidireccional.
Se han globalizado los datáfonos, el cine y google, la política y la economía, el calentamiento global y la lucha contra la pobreza, se ha globalizado Zara y al-Qaida. Hoy en día, todo es global e incluso nuestra propia existencia en el mundo.
Sólo basta alzar la vista y ver la etiqueta de diez objetos que haya alrededor, darles la vuelta y ver su etiquetado, su marco CE y su procedencia. Globalizado y transnacional. Tus pantalones han sido diseñados en algún país europeo, con capital americano, con materia prima africana y mano de obra asiática.
Tus noticias diarias globalizadas, tu facebook globalizado, tu concepción del mundo globalizada y tu futuro también globalizado.
Ante este panorama –para muchos desolador- hay que saber hacerle frente y sacarle provecho.
Somos ya casi 7 mil millones de ciudadanos que vivimos en red y en interdependencia unos de otros. Cada una de las partes en este juego ha de beneficiarse de la forma más justa de un intercambio comercial sin fronteras, donde no se pueda frenar únicamente los productos, sino tampoco las ideas. Un mundo global sin fronteras donde tengamos la información de qué pasa al otro lado y donde, por supuesto, nos incumba.
En este mundo tal como vivimos ya en la segunda década del S XXI, no hay que quedarse llorando al pensar eso de “Todo tiempo pasado fue mejor.” La globalización ha de mejorar la forma de pagar con tarjetas de crédito, los derechos, el bienestar y tu vida también.

Vivir en el peor país del mundo


Corea del Norte es hoy el peor país del mundo.
Actualmente, de todos los países del mundo, más ricos o más pobres, más democráticos o menos, hay uno que destaca por su aislamiento. La Corea del Norte es un estado hermético, cerrado y opaco.
Ellos comenzaron la guerra de Corea. Pim pom fuera. Cruzaron el paralelo 38 y atacaron a sus hermanos del sur. A partir de ahí se metieron las potencias de la guerra fría y se lidió una de las más sangrientas guerras del S XX.
Ahora Corea del Norte ha vuelto a atacar a Corea del Sur. Hay dos diferencia entre este año y 1950: Una es que la curiosa estatura media entre los coreanos de la parte norte y de la parte sur ya que los norcoreanos subdesarrollados no han mantenido el ritmo en un par de generaciones y son bastante más bajos. La otra, en cambio, es que los comunistas norcoreanos ahora son una potencia atómica y ya no hay un equilibrio de poder como antes entre la URSS y EE UU.
Hablando de la bomba, queremos creer que no habrá ningún dirigente tan enfermo que sea capaz de usarla hoy en día: ni los miembros del Consejo permanente de Seguridad de la ONU (EE UU, Reino Unido, Francia, Rusia y China), ni India y Pakistán, y las dudas, como siempre, caen en la Corea del Norte. De estos ocho países, los cinco primeros allanan el tablero, los hindúes y pakistaníes se equilibran mutuamente, pero los norcoreanos son un auténtico enemigo de la paz mundial.
Esta Corea tiene restringida la entrada a extranjeros y les prohíben cualquier dispositivo de comunicación cuando entran en el país. Tal como ocurría en El show de Truman, el visitante ve lo que el acompañante oficial quiere que vea. Las calles y la gente amañadas para crear una irrealidad que encubra los problemas que sufre la población de este país.
Hubo una tremenda hambruna que mató a 3 millones de norcoreanos la pasada década (¡más de un 10% de la población!) y el gobierno de Kim Jong-il no fue capaz o no quiso hacer absolutamente nada.
Desinformación. En los hogares norcoreanos sólo ven una y otra vez los desfiles militares y las hazañas de su líder. Propaganda en el más peyorativo de los sentidos.
Desinformación de nuevo. La prensa es la agenda diaria en papel de su líder Kim Jong-il. Surrealista ver cómo el líder supremo es capaz de estar omnipresente en mil lugares a la vez en un solo día.
Desinformación que únicamente somos capaces de esfumar gracias a los testimonios de los norcoreanos que logran huir del país.
Torturas y malos tratos. Control férreo de todos los momentos de la vida personal de la ciudadanía. Limpieza étnica. Si un miembro de la familia es declarado enemigo de la patria, se encarcela y tortura a él y a tres generaciones para “limpiar” esa contaminación. Abuelo, padre e hijo.
Y no es que sean comunistas ya que la ideología oficial es el Juche. El Juche es una mezcla de lo peor del estalinismo, nacionalismo y fascismo en una sola filosofía obligatoria. Ir contra el Juche equivale al ostracismo, de la ya de por sí, aislada Corea del Norte.
Algún día cambiará. Es un país horrible, empobrecido a posta, dictatorial e inhumano. De noche desde satélite a penas se ven las luces de Pyongyang… Algún día los norcoreanos entrarán en el S XXI.
Siempre algún día, si no entramos en sus provocaciones y nos autodestruimos, claro.

Valor Soria


Llega el otoño y con la campaña prenavideña, viene la campaña electoral. EE UU, Catalunya, Brasil y otros muchos lugares. Ya se sabe… atemos cabos antes del final del año.
Cada país tiene su propio sistema, con sus pros y sus contras, porque no se ha creado todavía un sistema electoral perfecto, pero dentro de la imperfección hay mejoras que se pueden hacer si se quiere, aunque estas mejoras no siempre son deseadas por el Gobierno de turno.
Nuestro sistema electoral español, que también es el reflejo para los sistemas electorales autonómicos, tiene una serie de imperfecciones que no son, desde luego, gratuitas.
Utilizamos una fórmula de reparto, la fórmula d’Hondt, que beneficia a los partidos mayoritarios, pero como es proporcional, no perjudica a los minoritarios. El problema de nuestro sistema, por lo tanto, no es el reparto de escaños en una circunscripción, sino que en España utilizamos la diminuta y desigual provincia como circunscripción donde escogemos a nuestros diputados.
Veamos: en España tenemos 50 provincias y 2 ciudades autónomas. Como decimos, por cada provincia repartimos un número “x” de escaños. ¿Son justos los números asignados de escaños en las distintas provincias? ¡Ni de escoña!
Las provincias más pobladas tienen más escaños, pero no son los suficientes con respecto a aquellas otras más despobladas. Ejemplo: Madrid tiene 35 escaños, Barcelona 31. En cambio, Soria tiene 2.
Si Soria (95.000 habitantes) fuese el reflejo para asignar los escaños de Madrid (6.400.000 habitantes), la capital española pasaría de los actuales 35 a 134 escaños. Casi nada.
Soria, Teruel, Segovia, Palencia, y la mayoría de las provincias más despobladas están sobrerrepresentadas con escaños frente a las provincias más urbanas.
Retomemos el caso soriano. Esta es la provincia donde el voto tiene más peso. Un escaño se conseguiría con tan sólo 47.000 votos (frente a los 182.000 votos necesarios para un escaño madrileño). Entonces, podemos hablar del valor Soria, que es el peso que tiene esta provincia electoralmente.
Soria equivale a 1 Soria. Teruel equivale a 1,03 Sorias. Albacete equivale a 2,11 Sorias. Pontevedra a 2,88. Vizcaya a 3,03. Barcelona a 3,72 ó Madrid a 3,84 Sorias.
No es justo y no es justo por el argumento que dan los creadores del sistema. Sencillamente, nos explicaron, es que estas provincias no urbanas tienen un déficit de estructuras y de servicios y darles más peso político es un guiño justiciero.
No es de extrañar que el sistema hecho en la década de los 70’s fuese creado por UCD y que el centro derecha de UCD hubiese cosechado siempre más votos en las zonas rurales, frente a los cinturones industriales urbanos que solían votar a los partidos más de izquierda.
El sistema se debería modificar y tendríamos que desechar la circunscripción provincial como reseña posfranquista y utilizar una circunscripción nacional, estatal y única. O sino que se lo digan a IU o a UPyD, que aunque sean votados en todas las provincias únicamente cuentan los votos de la –ya de por sí- infravalorada provincia de Madrid.
Democratizar el voto y rizar el rizo. Únicamente de esa manera conseguiremos que el sufragio tenga el mismo poder, y el ciudadano la misma voz sea éste de una parroquia campestre de Soria o de un edificio de colmenas del extrarradio.

El libro ha muerto, ¡viva el libro!


La ciencia ficción siempre ha sorprendido a todo el mundo en su momento de publicación. En la película Fahrenheit 451 de François Truffaut (1966) se recrea una sociedad futurista donde los libros están prohibidos, la gente no puede leer y el poseer cualquier ejemplar era delito y tenían que ser quemadas todas sus páginas. En esta obra se narra la nefasta idea de que en el futuro se prohibiría la literatura porque leer hace pensar, sentir, entristecerse y aísla al individuo del resto de la sociedad.
Afortunadamente hoy se sigue leyendo. Todo es lectura porque todo es comunicación. Hay que leer para trabajar, para desplazarnos, para buscar y encontrar, para actualizarnos, para saber de la otra persona.
Esto es la sociedad de la información, y la información son imágenes, pero también palabras.
Una novedad ha sido recientemente la aparición del libro electrónico o eBook. Se trata de un reproductor de lectura, como podría ser de vídeo o música, pero donde se puede almacenar toda una biblioteca personal en un solo aparato.
Se ahorra espacio, se salvan árboles, se hace accesible cualquier autor, se lleva consigo y apenas gasta energía porque sólo se consume la batería pasando de página electrónicamente, es decir, de pantalla.
Intenta simular un libro, con su forma, peso y tamaño, e incluso con la luz de la pantalla para que parezca una hoja de papel.
Sin embargo, no nos engañemos, un libro electrónico no es un libro.
Un amante de los libros es un amante de la literatura. Un lector de eBook puede ser un gran amante de la tecnología, pero quizás sin pasión literaria. Y esto ha sido un error de cálculo marketiniano por parte de las empresas productoras de estos dispositivos y de las editoriales que quieren dar el cibersalto sin red.
El target de cualquier obra literaria clásica o moderna adora el libro, con su cubierta, con sus páginas, su olor y estantería. Un consumidor que seguirá gustando del libro de toda la vida.
Quien compare los libros con la digitalización de la música se equivoca porque el formato musical sí que evolucionó por sí solo todas estas décadas: disco, cassette, CD, mp3, ipod, playlist on line… pero la música es dónde y el libro es cómo. Además, se siguen vendiendo vinilos, todo sea dicho.
Con esto no hay que menospreciar el libro electrónico: puede tener grandes ventajas a nivel de investigación y estudio, guardando grandes volúmenes de enciclopedias, manuales y libros de consulta en un par de dispositivos.
Ahora bien, a nivel ocio, a nivel disfrute literario, el libro no ha muerto ni morirá. A cualquier persona lectora se le pone la piel de gallina con la vaga idea de un mundo sin libros como en Fahrenheit 451.
Así pues, tendrá el eBook un ciclo de vida como cualquier otro producto, y se comprarán, y se le podrá sacar el máximo provecho, pero tendrá un fin. Y aparecerán otras formas de lectura electrónica que convivirán de la mano con el libro de toda la vida.
Lo bonito de esto es que se demuestra que el ser humano sigue siendo humano mientras que haya teatro, lápices, tambores y libros por los siglos de los siglos. Amén.

Paz global: sonríe porque las guerras se van a acabar


En la II Guerra Mundial murieron 61 millones de personas y el 73% de las bajas fueron civiles. Desde entonces y tras medio siglo, las guerras, las muertes de guerra e incluso el gasto militar ha descendido proporcionalmente, lo cual nos lleva irremediablemente a un mundo más pacífico.
Actualmente el gasto militar en la mayoría de los grandes países se sitúa bajo el 4% del PIB. Sencillamente, si no hay guerra, el Estado tiene que gastar en las otras demandas y necesidades de la población. Es simple.
Desde el fin de la Guerra Fría el gasto militar en los países occidentales descendió estrepitosamente, hasta la Guerra de Irak, que como todos sabemos, implicó una partida presupuestaria inmensa, con la que nuestros amigos de la Administración Bush no contaban.
Cuantitativa y cualitativamente las guerras se están borrando. Las sigue habiendo, y siguen siendo el mayor de los males de nuestro planeta, la mayor de las vergüenzas, una patada de rabia en la boca del estómago, pero son cada vez menos y menos, y los señores de la guerra intentan que sean “menores”.
Desde las dos últimas décadas las guerras se viven en directo. Siempre hay un cámara que reporta desde la trinchera. Cuanto más implicados estén los países occidentales, más posibilidades de crítica hay desde la opinión pública, y, por ende, la guerra ahora ha de ser no sólo televisada, sino humana, rápida y libertadora.
Televisada… todos nos habíamos acostumbrado a comer o cenar con las imágenes de la guerra.
Humana gracias a la tecnología, esto es, evitando el mayor número de bajas militares y eliminando las bajas civiles (o intentándolo). La guerra ya no es cuerpo-a-cuerpo, sino satelizada y dirigida hacia objetivos militares. Los bombardeos ya no son contra la población civil, y ahora sí que se avisa con octavillas… Los civiles ya no son enemigos, sino amigos, y nuestros soldados son profesionales, con lo que, que mueran, es un coste evitable y si mueren civiles es un suicidio político. Recordad, lo están grabando todo.
Ha de ser rápida; cuanto más larga, más cara y menos humana. También ahora es libertadora, y tras la guerra, si ganan los “aliados” eso sí, es por el bien de todo un pueblo.
Todo esto suena contradictorio, ¿verdad? Claro que lo es, y es por ello que las guerras se están acabando por sí solas.
En la actualidad, ya no se invaden países, aunque hasta hace una década era normal. No obstante, no podemos obviar los casos de Irak, Afganistán y el conflicto palestino-israelí. En el caso iraquí fue una guerra ilegal; en el afgano, una guerra respaldada por la ONU; y en el caso de Palestina, sería el único en la actualidad que se correspondería con el viejo modelo del país grande se come al pequeño.
Hay guerra civil en Somalia, Sudán, Chad y Pakistán. Nos encontramos con movimientos insurgentes en el Cáucaso de Rusia, India, Filipinas, Cachemira, Magreb, Pakistán, Yemen, Tailandia y Kurdistán. Y se habla de “narcoguerra” en Colombia y México.
¿Parece mucho? No lo parece: ¡Lo es! Pero estos 18 conflictos actuales que acabamos de nombrar son extremamente mucho menos de cómo estaba el planeta en los 90s y más atrás. En aquel entonces había guerras en los cinco continentes: Europa del Este, América Latina, el Sudeste Asiático, Oriente Medio y Todo el continente africano morían de Guerra.
Antes la guerra era buena, la gente la apoyaba, era una bendición, vendíamos armas a todo el mundo y nos armábamos hasta los dientes por si nos atacaban. Hoy nadie ataca. Hoy firmamos tratados para reducir las armas. Hoy todo el mundo odia la guerra.
Recordemos que por motivo de la Guerra de Irak todo el planeta se había movilizado, desde Nueva York hasta Seúl. Hoy sabemos una vez más que había sido un error, lo cual es bueno.
Los ejércitos podrán vigilar únicamente los conflictos globales latentes que seguirán existiendo, pero Nunca Más una guerra en mi nombre ni en nombre de mi país.
Así pues, ahora que todo lo ves, que todo lo votas, que todo lo pagas, que todo lo lloras, que todo lo gritas, sonríe porque las guerras se van a acabar.

¿Por qué Fidel Castro viste Nike?


Fidel Castro ha reaparecido en los medios de comunicación cubanos. Pura imagen. Su presencia sirve, no sólo para liquidar la rumorología sobre su estado de salud, que con los casi 84 años que cumplirá esta semana está más que sano, sino por lo que la figura de Castro representa para Cuba y el mundo.
Cuba es una república popular, y como tal, se basa en la figura de una cabeza política viva que es garante de la unidad y presencia del regímen comunista mismo. Aunque ahora Raúl sustituya a Fidel en la jefatura de Estado cubana, el comandante sigue siendo -como dicen sus detractores- el dictador que rige en la isla.
Hablábamos de imagen y es que los símbolos, las caras, las portes, los gestos, todo está pensado al milímetro en los regímenes de opinión pública que son, desde hace décadas, cualquiera de los países del mundo.
Fidel Castro acaba de dar un discurso tras cuatro años de retiro ante el Parlamento de La Habana. Esta vez no tan largo como otras ocasiones, que ya se sabe que los años pesan, y con su camisa oliva revolucionaria.
Sin entrar en los pavores que da ver a un líder de un país con traje militar, ¿es para demostrar acaso la vigorosidad del castrismo frente a las pasadas imágenes del comandante?
Obvio, las últimas veces que se le veía siendo visitado por otros líderes latinoamericanos y también por otros no tan líderes como Maradona, aparecía entrañable y vestido con chándal.
Pero el castrismo no viste cualquier prenda. Sus chándales son de marca.
Fidel, tú que has sido ejemplo de la lucha antiimperialista y prueba en vida para muchos jóvenes marxistas que van contra corriente en esta sociedad de consumo boicoteando las firmas más perversas, ¿cómo es posible lucir Nike?
Pues puede ser por muchos motivos.
Quizás sea la doble moral típica de cualquier dictador que prohíbe a sus discípulos todo lo que él disfruta. Puede ser que Cuba no tenga industria textil deportiva, aunque esto no es así.
Es más, puede que Nike y Fidel Castro tengan un contrato publicitario por el que la firma americana paga un canon al militar cubano cuando sale vestido con esta marca. Just do it by Fidel.
Excentricidades aparte, Cuba sí que se está transformando.
En primer lugar, ahora Raúl nos sorprende con gestos aperturistas. Aunque habría que recordarle a los comunistas cubanos que no hay nada tan anticomunista como la herencia de cargos políticos por vía sanguínea. Esto se llama "aristocracia", camaradas.
Aparte de ello, Raúl Castro va permitiendo poco a poco que Cuba se introduzca en la sociedad de la información, levantando restricciones a internet, telefonía móvil y comunicaciones exteriores. Paso a paso, flexibilizar la carca burocracia comunista cubana evitando esfumar las privilegiadas garantías sociales que ofrecía La Habana a los cubanos hasta ahora.
Cuba, con su aislamiento económico ha sobrevivido décadas, llevando a cabo grandiosos progresos, pero es necesario un cambio que garantice la democracia real, los derechos y libertades individuales, y para el bienestar de todos los cubanos, una apertura que desembrague la actual crisis cubana.
Si Fidel Castro ha sido el libertador-dictador de la isla (el segundo tras Batista, que también derrocó un poder militarmente y limitó los derechos de la ciudadanía) quizás su hermano ofrezca una perestroika, una apertura al mundo.
Una vez más, pura imagen. Ver vestido a Castro de Nike puede ser sencilla y llanamente porque es una ropa deportiva cómoda para nuestro compañero octogenario, pero es más esperanzador pensar que es un gesto para que se dé fin al aislamiento cubano. Un gesto por parte de Cuba, para que ahora el mundo también le dé otro gesto a ellos.

Tonto el último

3, 2, 1... ¡fuera!
Quien a estas alturas no esté listo para las próximas elecciones lo lleva claro. Hay dos citas importantes: las elecciones municipales y autónimicas en la mayoría de CC AA y las catalanas. Si en las últimas generales la crisis era un mal presagio ("aquí no hay crisis, aquí hay 'desaceleración' de la economía" ehem...) en estos próximos comicios será el pan de cada día y tenemos que estar ya en preaviso por posibles manipulaciones y giros demagógicos de todas las formaciones.
Hay que tener en cuenta que estas elecciones pueden ser un reflejo de lo que sucederá 2012, pero para eso aún queda mucho debate -y mucho grito-.
Pero por ahora, ¿quién es el que se está moviendo? ¿quién está desengrasando motores?
CiU ha comenzado su plan de comunicación con un mensaje positivo, que se agradece entre tanto demonio interno que hay ahora en política. Su imagen es una sonrisa y su mensaje "el cambio está aquí".
La sonrisa es una gráfica económica ascendente. Así matamos dos pájaros de un tiro, y a sabiendas de que la recuperación económica se hará más visible en la legislatura que viene, el partido que esté en el gobierno siempre podrá adueñarse de la bonanza cíclica irremediable que padece y disfruta -según el momento- todo modelo económico.
Izquierda Unida también se aprovechará de la coyuntura económica en su estrategia de marketing político.
Con nuevo aparato de gobierno interno, la formación de IU recientemente ha anunciado su proceso de refundación, para renovar la clásica izquierda y atraer los votos y la participación de los socialistas que estén a día de hoy descontentos con la actuación del gobierno Zapatero.
¿Pura galería? Es posible, pero esta es la última oportunidad para que la formación que hoy aglutina a comunistas, marxistas, verdes e izquierdistas sociales pueda sobrevivir en una criba electoral. Actualmente sólo hay dos diputados (uno de IU y otro de IC-V), cuando con un sistema electoral de circunscripción única hubiesen conseguido 17 ya que son la tercera fuerza en número de votos, pero la sexta en número de diputados.
El modelo electoral no tiene trazas de ser modificado, ya que sigue beneficiando a PP y PSOE en menor medida y así mismo a PNV y CiU en sus provincias correspondientes.
IU será la víctima de este sistema, pero con las cartas sobre la mesa podrá robar votos a los socialistas y así quizás recuperar algún escaño.
Trabajo duro.
Otro lavado de imagen es la izquierda abertzale vasca. ¿Qué pasa con Batasuna? Han tenido tantos nombres a lo largo de las distintas elecciones y han sido tan vetados... Ahora van a coalinearse con Eusko Alkartasuna, que siempre ha demostrado ser la izquierda social nacionalista y no violenta.
Conseguirá Batasuna el beneplácito de Madrid bajo el paraguas de EA o sencillamente prohibirán la lista de esta formación. Esta irresponsabilidad por parte de la Junta Electoral Central, llegados al caso, desembocaría en la mayor castración que ha sufrido la democracia joven española. Y es que si la izquierda abertzale radical representaba un 10% del electorado vasco al que se le cortaba la voz por no condenar sus líderes la violencia de ETA, ahora estamos hablando de posiblemente casi un cuarto de los vascos y vascas con derecho a voto, con ideología progresista y vasquista (no es ninguna aberración).
Aunque no guste, es la voz del pueblo. La visión de un pueblo que no comparte las formas con los verdugos etarras, pero sí su idea de futuro para Euskal Herria.
Esto también va a traer mucho debate -y sí, aún más gritos y quizás violencia- por parte de algunos actores implicados.
Vemos que los partidos "pequeños" ya se están moviendo. ¿Qué pasa con PP y PSOE? ¿en qué estación de quedaron varados?
El PSOE tiene la excusa de gestionar una más que difícil agenda política en un torbellino de crisis financiera-económica-social y no tener tiempo para pensar más allá de un mes vista, ¿pero qué hacen los amigos de Rajoy?
El PP sigue sin mover ficha, ni presentar proyectos, ni caras, ni programas nuevos.
¿Dónde está la alternativa de este país? ¿Tendremos voto castigo? Uy, que se preparen porque en las épocas más críticas este voto sentencia a muchos, muchísimos, gobiernos.
La campaña aún se va a lidiar, pero ya se huele un ascenso de los partidos minoritarios y nacionalistas y seguramente, por mucha pena que dé, una abstención altísima, más alta que el paro.