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No somos PIGS


No sabemos cómo ha ocurrido porque esto no estaba pensado así. La maldita volatilidad de los mercados ahora sí que ha llegado a nuestros bolsillos.
España no se ha contagiado exactamente de la crisis griega, España se ha impregnado de los horribles males paronoicos bursátiles y, peor si cabe, de sus horribles soluciones.
Todo empezó hace veinte años. En aquel entonces el Financial Times se burlaba de la inestabilidad económica de los países del sur de Europa en la ya denominada CEE. Éramos Portugal, Italia, Grecia y España, o, acuñándonos con las siglas en inglés, "PIGS".
Gobiernos corruptos, población mayoritariamente agrícola, falta de formación y jóvenes sistemas democráticos frente a la vieja Europa del norte. Tras tres décadas, gracias a los esfuerzos de la población, de los distintos gobiernos de diferentes colores y de las instituciones comunitarias, conseguimos convertirnos cada uno de estos países en grandes potencias económicas y sociales. De milagro español se acuñó, por ejemplo, el crecimiento sin precedentes (salvo el período de recesión de los 90s) de nuestra economía hasta 2008, llegando a ser el 8º mayor PIB del mundo.
¿Y ahora hemos perdido todos toda credibilidad? ¿No será que los que han perdido la credibilidad son los mercados internacionales con sus irracionales vaivenes?
España tiene un gran problema -vergonzoso- que el desempleo. Las cuentas públicas, sin embargo estaban saneadas y no era necesario el alarmismo producido por la caída de Atenas. Nuestra deuda pública está por debajo de la media comunitaria y por debajo de Francia, Gran Bretaña o Alemania. Nuestro déficit tiene una dirección alcista, pero se sitúa en posiciones similarares a nuestros vecinos.
Entonces, ¿por qué ha subido nuestro déficit? Claro que ha de subir... Si nuestro gobierno es social ha de "invertir" en la economía, dando ayudas, subvenciones, asistencias, rescatando sectores como el bancario, el de la construcción o el automovilístico, salvando puestos de trabajo en éstos, y si cabe, subiendo impuestos. El gobierno socialista, por su color político, parte de la idea que es mediante inyecciones de gasto que la economía crece.
Ello crea déficit a corto plazo y, una vez fuera de la crisis, se conseguirían sanear las cuentas públicas.
¿Qué ocurre cuando se mete en medio el FMI? El color político cambia. El neoliberalismo y su ahorro se convierten en la pauta a seguir.
Reducción del gasto sanitario, de los salarios públicos o de la ayuda al exterior, entre otros, no son sólo un grave recorte social, sino una reducción de la capacidad adquisitiva de la población y, por consiguiente, una limitación para la recuperación de la puñetera crisis.
Hasta hace unas semanas, el gobierno español no se planteaba que le chantejearían los "otros" interesados internacionales para dar un giro de 180º en la planificación económica nacional.
Dar sumas astronómicas de dinero para que tal firma venda coches o que los bancos no se hundan en 2009 no endeuda, ¿no? El gran problema es que tenemos una población envejecida y dependiente y es un lastre social. Vaya...
Ahora también incluían a Irlanda en los PIGS (o PIIGS) y vuelve a saltar este acrónomico ofensivo a la prensa salmón.
Entre los PIGS quedaban los últimos reductos socialistas europeos de Zapatero, Sócrates y Papandreu, pero si no se puede hacer la política que el pueblo había votado, ¿cuál es el resultado para Europa?
Mercados 1 - Ciudadanía 0.

Senza vergogna


La UE se rige a partir del Tratado de Lisboa por la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión.
La Italia berlusconiana va a tener un serio problema a la hora de aplicar sus leyes xenófobas de persecución a los inmigrantes. De 54 artículos que tiene esta carta, 7 se contradirían a la nueva ley de inmigración italiana. Empezando por que “Todas las personas son iguales ante la ley” (art 20), pero va más allá.
Atentará contra el derecho a la educación (art 14), derecho a trabajar (15), la protección en caso de devolución, expulsión y extradición (19), la no discriminación (21), y lo más leonino, contra los derechos del menor (art 24) y la ayuda social (34), que en todos los casos, no son derechos aplicados a los “ciudadanos comunitarios”, sino para “todas las personas”.
Las gracias no se las tenemos que dar sólo a Silvio, sino a Liga Norte (gracias Liga Norte: tus orígenes solidarios para deshacerte del Sur pobre de Italia siempre marcarán tu inusitada inteligencia).
Ahora en Italia nos encontramos con que la inmigración clandestina ya no es sólo un problema social, sino un delito. Los inmigrantes sin papeles que sean sorprendidos deberán sufrir una reclusión de seis meses, pagar una multa de hasta 10.000 euros y ser expulsados.
Los inmigrantes ilegales no podrán inscribir a sus hijos en el Registro Civil y quienes den empleo o alquilen habitaciones a inmigrantes sin papeles tendrán asimismo sanciones y penas de hasta 3 años.
Se crearán grupos de voluntarios que actuarán en forma conjunta con la policía para ir a la caza de los inmigrantes en cualquier parte del territorio. ¿No recuerda esto a los camisas negras?
Aunque para camisas negras, los vecinos de Rosarno en Calabria, región ya de por sí azotada por la Ndrangheta. En esta localidad comenzaron a atacar a los inmigrantes de una forma fulminante. Al grito de “muerte a los negros” atentaron contra la comunidad de africanos que malamente sobrevivían en los campos de alrededor de la localidad. Hubo heridos de armas, hospitalizados y el resto huyó en menos de 48 horas.
No es justo tratar así a las personas, pero es más injusto oficializarlo.
Como cuando los nazis comenzaron a controlar a sus vecinos judíos, comunistas y homosexuales, marcándolos con una indumentaria y una documentación especial, el nuevo gobierno de Berlusconi sacará un carné por puntos para otorgar – o no – la ciudadanía a los extracomunitarios y con revisiones cada 2 años.
Sí, esto es muy fascista. Es extraño que Italia llegue a estos extremos de racismo cuando siempre ha sido un país avanzado y una de las democracias más importantes del mundo.
Gran parte de los países europeos han sufrido regímenes totalitarios, pero ninguno ha llegado a heredar la ideología del anterior dictador. También puede parecer que Italia es un país especialmente conservador y católico, pero la Iglesia italiana es la primera en alarmarse por el trato denigrante que se les da a los inmigrantes.
Quizás parezca que Italia tiene una alta tasa de población extranjera, pero (incluyendo europeos) no va más allá del 6,48%, de los cuales mayoritariamente son “regulares”.
¿Entonces qué diablos le está pasando a Italia?
Silvio Berlusconi domina el país. Domina en todos los sentidos, ya que es jefe del ejecutivo, de los medios de comunicación y de grandes empresas privadas.
Aparentemente de centro-derecha se ha aliado con la extrema derecha para sumar más poder, obedeciéndolos en sus demandas más antidemocráticas. En vez de frenar la discriminación la alientan con una propaganda (no publicidad, sino “propaganda”) de odio al extranjero.
Este sinsentido es un claro ejemplo de ignorancia y manipulación, de ignominia y violencia, de deshonor y venganza. En una palabra: de Vergüenza.