Senza vergogna


La UE se rige a partir del Tratado de Lisboa por la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión.
La Italia berlusconiana va a tener un serio problema a la hora de aplicar sus leyes xenófobas de persecución a los inmigrantes. De 54 artículos que tiene esta carta, 7 se contradirían a la nueva ley de inmigración italiana. Empezando por que “Todas las personas son iguales ante la ley” (art 20), pero va más allá.
Atentará contra el derecho a la educación (art 14), derecho a trabajar (15), la protección en caso de devolución, expulsión y extradición (19), la no discriminación (21), y lo más leonino, contra los derechos del menor (art 24) y la ayuda social (34), que en todos los casos, no son derechos aplicados a los “ciudadanos comunitarios”, sino para “todas las personas”.
Las gracias no se las tenemos que dar sólo a Silvio, sino a Liga Norte (gracias Liga Norte: tus orígenes solidarios para deshacerte del Sur pobre de Italia siempre marcarán tu inusitada inteligencia).
Ahora en Italia nos encontramos con que la inmigración clandestina ya no es sólo un problema social, sino un delito. Los inmigrantes sin papeles que sean sorprendidos deberán sufrir una reclusión de seis meses, pagar una multa de hasta 10.000 euros y ser expulsados.
Los inmigrantes ilegales no podrán inscribir a sus hijos en el Registro Civil y quienes den empleo o alquilen habitaciones a inmigrantes sin papeles tendrán asimismo sanciones y penas de hasta 3 años.
Se crearán grupos de voluntarios que actuarán en forma conjunta con la policía para ir a la caza de los inmigrantes en cualquier parte del territorio. ¿No recuerda esto a los camisas negras?
Aunque para camisas negras, los vecinos de Rosarno en Calabria, región ya de por sí azotada por la Ndrangheta. En esta localidad comenzaron a atacar a los inmigrantes de una forma fulminante. Al grito de “muerte a los negros” atentaron contra la comunidad de africanos que malamente sobrevivían en los campos de alrededor de la localidad. Hubo heridos de armas, hospitalizados y el resto huyó en menos de 48 horas.
No es justo tratar así a las personas, pero es más injusto oficializarlo.
Como cuando los nazis comenzaron a controlar a sus vecinos judíos, comunistas y homosexuales, marcándolos con una indumentaria y una documentación especial, el nuevo gobierno de Berlusconi sacará un carné por puntos para otorgar – o no – la ciudadanía a los extracomunitarios y con revisiones cada 2 años.
Sí, esto es muy fascista. Es extraño que Italia llegue a estos extremos de racismo cuando siempre ha sido un país avanzado y una de las democracias más importantes del mundo.
Gran parte de los países europeos han sufrido regímenes totalitarios, pero ninguno ha llegado a heredar la ideología del anterior dictador. También puede parecer que Italia es un país especialmente conservador y católico, pero la Iglesia italiana es la primera en alarmarse por el trato denigrante que se les da a los inmigrantes.
Quizás parezca que Italia tiene una alta tasa de población extranjera, pero (incluyendo europeos) no va más allá del 6,48%, de los cuales mayoritariamente son “regulares”.
¿Entonces qué diablos le está pasando a Italia?
Silvio Berlusconi domina el país. Domina en todos los sentidos, ya que es jefe del ejecutivo, de los medios de comunicación y de grandes empresas privadas.
Aparentemente de centro-derecha se ha aliado con la extrema derecha para sumar más poder, obedeciéndolos en sus demandas más antidemocráticas. En vez de frenar la discriminación la alientan con una propaganda (no publicidad, sino “propaganda”) de odio al extranjero.
Este sinsentido es un claro ejemplo de ignorancia y manipulación, de ignominia y violencia, de deshonor y venganza. En una palabra: de Vergüenza.

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