
A nuestro elitista club se le ve el plumero. La eurozona es VIP y quien no dé la talla, sale fuera de la cancha.
No está regulado, pero ya hay voces dentro de Centroeuropa que hablan de retirar a Grecia del club del euro. Es increíble que se le dé este crédito a estas opiniones del pueblo llano, y aún más increíble que el Ecofin se convierta en el nuevo FMI.
Aún así, en la crisis helénica, que nos afecta a todos, hay que aclarar y hacer hincapié en algunos puntos muy importantes:
A (alfa).- Se ha comparado a Grecia con España y Portugal e inluso con Italia. Ya que todos formamos parte del Sur de Europa y nuestras economías teóricamente se asemejan. En realidad, en lo que siempre se han parecido estos países es en sus indicadores macroeconómicos y no tanto ni en las actividades principales de sus economías, ni en los errores o aciertos de sus políticas económicas. Grecia ha caído en picado y es el único país europeo que no ha experimentado un ligero crecimiento en los últimos dos años (España, si bien está en recesión sí que ha aumentado económicamente el último trimestre).
B (beta).- Una unión política no tiene que implicar ni tan siquiera el debate de si un miembro debe abandonar dicha alianza por sufrir un hándicap económico o financiero. Tal margen de maniobra insolidario equivaldría a –literalmente- “echar” a Extremadura de España, a Sicilia de Italia o a la antigua RDA de la actual Alemania. Fomentar estos debates demagógicos únicamente crean rechazo al vecino y desde luego no aportan nada constructivo ni sustancial.
C (gamma).- El Ecofin está formado por los ministros de Asuntos económicos de cada uno de los países soberanos de la Unión. Si bien su función es salvaguardar el interés comunitario de todos y cada uno de los países, están, por otro lado, sesgados. Me explico, un partido mayoritario forma gobierno en un país. Ese gobierno elige a un ministro económico que abandere la ideología de éste. Estos ministros se juntan y hay una mayoría ideológica, que, en este caso es la liberal-conservadora, y que aunque quieran buscar un bien común, repito, están sesgados en sus deliberaciones (pasaría igual si la mayoría fuese de otro color).
D (delta).- El timón lo toman Merkel y Sarkozy –del centro-derecha europeo – y obligan a Grecia a tomar una serie de medidas que apoyan todos y cada uno de los países europeos (incluidos España y la socialista Elena Salgado que le toca presidir el Ecofin). Dichas medidas son para lo que todos queremos, que es reducir la deuda griega, pero que implican la reducción de las pensiones, la reducción de sueldos, contención del gasto público y aumento de los impuestos, entre otras. Medidas todas ellas impopulares que exigen a un gobierno soberano no tener margen de maniobra.
E (épsilon).- Se le achaca a Grecia que ha jugado sucio, que han manipulado los datos macro para maquillar su deuda. Lo que hay que decir es que actualmente el Gobierno griego lo preside la socialdemocracia de Papandreu, que relevaba a la derecha de Karamanlís. El actual gobierno y la población general helena no tienen nada que ver con esta manipulación y es un hecho que también hay que tener en cuenta a la hora de tomar medidas.
F (zeta).- El nuevo gobierno griego (electo en 2009) es fruto del descontento de toda la ciudadanía. Grecia llevaba arrastrando una crisis sin precedentes y el PASOK de Papandreu iba a emprender una serie de reformas que se han visto truncadas por la llamada de la Unión Europea. No es justo que no se les dé un voto de confianza.
G (eta).- Finalmente, hay que aclarar que este paquete de medidas tienen un único fin: tranquilizar a los mercados financieros. Ello explica la urgencia de dicha reforma: Un mes. Se exige cambiar al país en tan sólo 4 semanas, únicamente para que el euro no pierda valor y las macroempresas que operan en la zona no se vean afectadas. Al fin y al cabo ellas sí que son las soberanas del capital.
En definitiva, Grecia es una víctima más de la crisis y la volatilidad de los mercados financieros, es víctima de la corrupción y de una administración pública despilfarradora.
No es justo que Grecia entre en la UE como un miembro más, con un mercado de 10 millones de consumidores con los que se le ha estado pudiendo dar salida a los productos franceses y alemanes durante 28 años, y ahora sea un lastre.
Tampoco es justo que una reforma tan radical pueda herir a un Estado del Bienestar. Aquí estamos hablando de millones de personas. ¿Qué sino son las pensiones, la educación y la sanidad? Y en este caso, la reforma no sería una reforma, sino que sería una extorsión en toda regla.
No está regulado, pero ya hay voces dentro de Centroeuropa que hablan de retirar a Grecia del club del euro. Es increíble que se le dé este crédito a estas opiniones del pueblo llano, y aún más increíble que el Ecofin se convierta en el nuevo FMI.
Aún así, en la crisis helénica, que nos afecta a todos, hay que aclarar y hacer hincapié en algunos puntos muy importantes:
A (alfa).- Se ha comparado a Grecia con España y Portugal e inluso con Italia. Ya que todos formamos parte del Sur de Europa y nuestras economías teóricamente se asemejan. En realidad, en lo que siempre se han parecido estos países es en sus indicadores macroeconómicos y no tanto ni en las actividades principales de sus economías, ni en los errores o aciertos de sus políticas económicas. Grecia ha caído en picado y es el único país europeo que no ha experimentado un ligero crecimiento en los últimos dos años (España, si bien está en recesión sí que ha aumentado económicamente el último trimestre).
B (beta).- Una unión política no tiene que implicar ni tan siquiera el debate de si un miembro debe abandonar dicha alianza por sufrir un hándicap económico o financiero. Tal margen de maniobra insolidario equivaldría a –literalmente- “echar” a Extremadura de España, a Sicilia de Italia o a la antigua RDA de la actual Alemania. Fomentar estos debates demagógicos únicamente crean rechazo al vecino y desde luego no aportan nada constructivo ni sustancial.
C (gamma).- El Ecofin está formado por los ministros de Asuntos económicos de cada uno de los países soberanos de la Unión. Si bien su función es salvaguardar el interés comunitario de todos y cada uno de los países, están, por otro lado, sesgados. Me explico, un partido mayoritario forma gobierno en un país. Ese gobierno elige a un ministro económico que abandere la ideología de éste. Estos ministros se juntan y hay una mayoría ideológica, que, en este caso es la liberal-conservadora, y que aunque quieran buscar un bien común, repito, están sesgados en sus deliberaciones (pasaría igual si la mayoría fuese de otro color).
D (delta).- El timón lo toman Merkel y Sarkozy –del centro-derecha europeo – y obligan a Grecia a tomar una serie de medidas que apoyan todos y cada uno de los países europeos (incluidos España y la socialista Elena Salgado que le toca presidir el Ecofin). Dichas medidas son para lo que todos queremos, que es reducir la deuda griega, pero que implican la reducción de las pensiones, la reducción de sueldos, contención del gasto público y aumento de los impuestos, entre otras. Medidas todas ellas impopulares que exigen a un gobierno soberano no tener margen de maniobra.
E (épsilon).- Se le achaca a Grecia que ha jugado sucio, que han manipulado los datos macro para maquillar su deuda. Lo que hay que decir es que actualmente el Gobierno griego lo preside la socialdemocracia de Papandreu, que relevaba a la derecha de Karamanlís. El actual gobierno y la población general helena no tienen nada que ver con esta manipulación y es un hecho que también hay que tener en cuenta a la hora de tomar medidas.
F (zeta).- El nuevo gobierno griego (electo en 2009) es fruto del descontento de toda la ciudadanía. Grecia llevaba arrastrando una crisis sin precedentes y el PASOK de Papandreu iba a emprender una serie de reformas que se han visto truncadas por la llamada de la Unión Europea. No es justo que no se les dé un voto de confianza.
G (eta).- Finalmente, hay que aclarar que este paquete de medidas tienen un único fin: tranquilizar a los mercados financieros. Ello explica la urgencia de dicha reforma: Un mes. Se exige cambiar al país en tan sólo 4 semanas, únicamente para que el euro no pierda valor y las macroempresas que operan en la zona no se vean afectadas. Al fin y al cabo ellas sí que son las soberanas del capital.
En definitiva, Grecia es una víctima más de la crisis y la volatilidad de los mercados financieros, es víctima de la corrupción y de una administración pública despilfarradora.
No es justo que Grecia entre en la UE como un miembro más, con un mercado de 10 millones de consumidores con los que se le ha estado pudiendo dar salida a los productos franceses y alemanes durante 28 años, y ahora sea un lastre.
Tampoco es justo que una reforma tan radical pueda herir a un Estado del Bienestar. Aquí estamos hablando de millones de personas. ¿Qué sino son las pensiones, la educación y la sanidad? Y en este caso, la reforma no sería una reforma, sino que sería una extorsión en toda regla.
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