Dos Bélgicas

Nos hace mucha gracia ver los titulares sensacionalistas como que "Bélgica se rompe" que se podían ver en la mayoría de los rotativos europeos.
Me vino a la cabeza la idea de balcanización que la derecha española intentaba meter o empalar en la agenda pública con los nacionalismos vasco, catalán y gallego.
Ni España se rompía en ese momento, ni Bélgica se rompe ahora.
El término "balcanización" aparte de demagógico siempre ha sido frívolo. Bosníacos, serbios, croatas y kosovares han muerto durante toda la década de los 90s en unas guerras injustas (como todas) en las que se partió la vieja Yugoslavia en las actuales 7 repúblicas balcánicas.
Desde la década anterior muchos países se desmembraron: la URSS, Checoslovaquia, Etiopía, Timor... En la mayoría de los casos hubo un nuevo despertar de los nacionalismos como respuesta identificatoria ante la pérdida de legitimidad del Estado. Las viejas democracias populares quedaron huérfanas y la búsqueda de las raíces en muchos casos se convirtieron en conflicto en contraposición al "otro". Aún hoy estamos viendo puntos calientes de conflictos en el Cáucaso o Asia Central, entre osetios y georgianos, entre georgianos y ajazos, entre armenios y azeríes, entre rusos y chechenos y, esta semana, entre kirguises y uzbecos. Sí, un lío tremendo que nadie entiende o quiere entender.
Bélgica no son los Balcanes. En Bélgica la democracia está tan asentada que ningún líder populista-conservador, como Bart De Weber, va a poder ni romper el país ni crear una guerra civil.
La victoria del independentismo flamenco de N-VA es únicamente el reflejo de una percepción amañada por los extremistas del norte del país que se han dedicado a crear la imagen de un vecino y compatriota valón -francófono- de parásito pobre.
Una democracia se crea para el 100% de la población, en eso estamos todos de acuerdo. N-VA no va a poder implementar la mayoría de sus principios demagógicos. Los belgas, ya sean flamencos o valones, no quieren vivir en dos estados diferentes a día de hoy.
Tampoco lo quieren los catalanes y si ERC consigue un aumento de votos no sería otra cosa, sino el reflejo por el malestar ante los partidos mayoritarios, tal como ha acontecido en Flandes, y por ende, un síntoma pero no una causa.
Aún así, Bélgica seguramente cambie su modelo de Estado y cree una confederación.
Una confederación dentro de una monarquía federal ya es un avance. Como lo son las consultas sobre la escisión de Québec que es el mayor ejemplo de democracia que hemos conocido hasta ahora.
¿Y en qué punto queda España? Pues si bien, como decíamos, no somos los Balcanes, tampoco somos, ni por asomo, Québec-Canadá.
Lo que está claro en todo caso es que la violencia nunca consigue ningún avance, sino la más vengozosa de las regresiones. Hablando ya claro, Flandes conseguirá más progresos vía urna, que el Ulster hubiese conseguido durante las décadas del IRA.
O lo que es lo mismo, en España Cataluña ha conseguido un estatuto nuevo y con mayor autogobierno que en el caso de Euskadi, cuyo modelo de autodeterminación por el que abogan se ha quedado desde hace años en stand-by. La violencia sólo hace ruido y hace aumentar las distancias entre las distintas partes implicadas.
Así que: Shhhhhhh... que hable el pueblo.

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