Protegiendo lo que sí importa


Navegando por la RAE podemos leer que el “arte” es la manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
Que los taurinos digan que torear es una arte, queda fuera de lugar a no ser que se refieran a la habilidad de matar a un animal de una manera llamativa, como artista es el ama de casa que cocina huevos fritos de una manera excepcional.
En Cataluña el Parlament ha iniciado una proposición de ley, llevada a cabo por iniciativa popular que lo que busca es prohibir las corridas en toda la comunidad autónoma. Cataluña, en este caso, no será la primera comunidad autónoma en prohibirlas ya que las Islas Canarias no las permiten desde 1991.
Ahora se ponen sobre la mesa argumentos a favor y argumentos en contra. El siempre vivo debate de si los toros están bien o mal, o más bien, la razón (el raciocinio para que nos entendamos) de algo que objetivamente choca contra los principios rectores de una democracia avanzada y los argumentos razonados (no digo razonables, sino razonados) de los pro-taurinos a favor de mantener este “espectáculo”.
Cada vez son más las personas que se declaran en contra de las corridas de toros y menos las que las apoyan directamente, y es por eso que cada vez nos acercamos más hacia el punto de prohibirlas definitivamente en todo el territorio nacional.
Aún así la protección de los animales es competencia de las CC AA, y si bien, en la mayoría de ellas se prohíbe abiertamente la utilización de animales en espectáculos, peleas, fiestas populares y otras actividades si ello puede ocasionarles daños, sufrimientos o hacerlos objeto de tratamiento antinatural, los festejos taurinos quedan excluidos.
¿Nos hemos vuelto locos? No se permite –bajo pena de multa- maltratar a un perro a bastonazos, pagar por ver a un torturador de gaviotas, clavarle una estaca a un canguro o meter a un gato en un saco y darle patadas porque tenemos una obligación de respeto y protección para con ellos, y sin embargo, hacemos excepciones con los toros.
¿Por tradición? Legislamos en base a un progreso unidireccional. La sociedad avanza responsable y éticamente hacia una convivencia más humana. Muchas tradiciones se pierden en este progreso porque son contrarias a esa convivencia pacífica con el entorno.
Jesús Mosterín lo dijo bien claro en el debate del Parlament y se le echaron encima. Hay tradiciones que hay que superar y muchas que afortunadamente ya hemos superado: el maltrato a la mujer, pegar a los alumnos, tirar la cabra del campanario, quemar la maleza del monte, peleas de perros y de gallos, o el toro de la Vega de Tordesillas (al que se la clavan lanzas y se le cortan los cojones) que es la mayor salvajada dentro de la tauromaquia de este país.
No sirven los argumentos razonados de los taurinos que se basan en la tradición, en que el toro no sufre, en que sino se extinguiría la raza del toro de lidia, en que da muchos puestos de trabajo y muchos beneficios económicos.
Señores, las tradiciones no son un argumento válido para sustentar una práctica, en esencia, macabra e ilegal. La raza del toro de lidia no se perdería bajo una protección específica, como no se ha perdido el lince ni el oso panda (y ser taurino y conservacionista es una clara muestra de cinismo, todo sea dicho). Los argumentos económicos tampoco tienen sentido porque en democracia, los principios éticos que sustentan nuestra legislación no deberían tener un precio.
Y finalmente, amigos taurinos, el toro sí que sufre y mucho. Es por eso que hay debate, porque cada vez son más las personas descarriadas de este país que ven en esta tortura hacia el toro un crimen.
Murcia, Madrid y el País Valenciano han decidido declararla fiesta de interés autonómico para que tenga una protección por parte de los violentos hippies antitaurinos. Cataluña, en cambio, acabará prohibiéndola seguramente.
No me aventuro a dar la razón a ninguna parte, pero es obvio quién ha escogido el camino correcto y quién va a tener que esperar para retomarlo en el futuro. Tiempo al tiempo.

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