A pagar cristianamente


La normativa que regula el régimen fiscal de los impatriados es fabulosa, y como tal, recibe coloquialmente el nombre de Ley Beckham.
Dicha ley busca atraer a trabajadores profesionales de élite con un incentivo fiscal. Se supone que está pensada para que artistas, científicos y como no, deportistas puedan desarrollarse laboralmente en España.
Lo curioso es que tan sólo se les incentiva a permanecer como residentes, ya que los nacionales tributan (pagan) más, y sólo se aplica durante seis años. Así pues estos científicos, artistas y deportistas estarán en España de paso.
Los grandes beneficiados son los futbolistas (he ahí el apodo de esta ley) amasando de tal manera grandes fortunas. Mediante este parámetro, estos grandes futbolistas de élite en vez de pagar sus honrados impuestos al tipo más alto, que es lo que les correspondería, lo hacen tan sólo al 24%, que como muchos currantes sabrán, es bajísimo (hey, ¿este incentivo no choca contra la progresividad de nuestro sistema fiscal?).
En tiempos de crisis, aún así, toca seriedad y medidas estrictas. Ahora tienen que pagar más los empresarios, los trabajadores y los consumidores… francamente, los futbolistas no podían ser menos.
El Gobierno con apoyo de algunos grupos han decido frenar esta sangría, y como no, ahora estos deportistas de élite protestan (mejor dicho: protestan sus gorilas) y es que hay voces que llaman a la huelga y a la paralización de la liga de fútbol profesional (LFP) por esta ley tan rocambolescamente injusta. ¡Por Dios!
Veamos, ahora los deportistas de la LFP tributarán ante el mismo rango que el resto de los ciudadanos (qué injusto), lo que equivaldría en el caso de los grandes nuevos ricos del fútbol al 43% (¡qué injusto!) como ocurre con el resto de los grandes viejos ricos españoles (quítenme los ojos, que no puedo ver tanta injusticia!)
Sigamos: vamos a ver lo injusto que es este nuevo sistema fiscal en tres de los más pagados jugadores extranjeros de la LFP. Cristiano Ronaldo gana anualmente 12,3 millones de euros sólo jugando en el Real Madrid, Ibrahimovic gana 9 y Messi 8,4 en el Barça. Con el nuevo sistema pasaría, por ejemplo nuestro estelar portugués a cotizar 5,2 millones en lugar de 2,9.
Y si hacemos una comparativa más profunda nos podemos dar cuenta de lo que sí que es injusto de verdad.
Una vez cobrado por Hacienda, y aún impartiendo el que sería nuevo sistema, sólo los tres jugadores -Cristiano, Ibrahimovic y Messi- sumarían 16,9 millones de euros netos.
Lo que nadie se puede imaginar es que dicha cantidad equivale, por ejemplo, al 5,4% del PIB de Guinea Bissau o al 20,2% de Sao Tomé y Príncipe.
Sí, esto es injusto, pero seguimos analizando. Si a los 7 millones de euros anuales netos (no brutos: netos) que tiene Cristiano con el Real Madrid, le sumamos, lo que se calcula que son ingresos de 13 millones en publicidad, tendría 20 millones de euros (casi 30 millones de dólares). Tanto dinero, seguiría equivaliendo a la renta anual media de 10.950 nicaragüenses.
¿Injusto? Pues para rizar el rizo, Nicaragua tiene 5,4 millones de habitantes. Nicaragua equivale económicamente a 500 Cristiano Ronaldo’s.
Todo ello contando con que se aplique tan sólo (y machacamos: tan sólo) el nuevo 43% que quiere aplicar el gobierno.
A estos jugadores no supone una tragedia para sus bolsillos. A los clubes, tampoco.
Y desde luego, permítanme jactarme un poco con lo irónico de la ley Beckham: tampoco supondría un varapalo para la ciencia y el arte, que sí que necesitan fondos públicos, y que nunca deberían haber entrado en el mismo saco que los lucrativos, endeudados y una vez más, fabulosos clubes de fútbol.

2 comentarios:

Manu dijo...

Muy apropiado el título, jeje.

Hace ya tiempo que tenían que haber cambiado esta ley, porque es de justicia. Y es de justicia básicamente por tres razones:
1. Si se pretende que un sistema tributario sea progresivo, lo lógico es que quien más cobre también pague más.
2. Es injusto que los futbolistas extranjeros tengan esa ventaja frente a los futbolistas españoles (que sí tributan el 43%).
3. En cierta medida, España se ha convertido en los últimos años en una especie de "paraiso fiscal" para los futbolistas de élite, puesto que las otras ligas que compiten directamente con la nuestra por la conquista de títulos y el fichaje de grandes jugadores (Italia, Inglaterra, y Alemania principalmente) no cuentan con este privilegio y todas tributan cifras en torno al 40%. De hecho llevan años quejándose ante la FIFA de esta situación anómala e injusta que se produce en España y que supone para los clubes de esos países un agravio y una seria desventaja a la hora de competir por el fichaje de esos jugadores.

Pero una vez expuesto todo esto, la gran verdad y lo más curioso de este asunto es que la modificación de esta "ley Beckham" no está provocando reacciones adversas entre los jugadores extranjeros que militan en España (ellos están muy tranquilos, entre otras cosas, porque sólo se aplicará a los que firmen contratos a partir del 1 de enero de 2010), sino que los que están poniendo el grito en el cielo son los clubes españoles, que dejarán de contar con ese privilegio, a todas luces injusto, a la hora de negociar los salarios de los futbolistas; y que les supone una ventaja cuando compiten con clubes extranjeros.

Porque a la hora de la verdad, el futbolista, (que hoy está aquí y mañana está allá), echa sus cuentas basándose en cantidades netas. Por ejemplo, el crack de turno pide 7 millones de euros "limpios" (como se suele decir) al año, y sabe que si no se los da el Madrid o el Barça, se los dará el Inter de Milán o el Manchester. Con lo cual, los jugadores se quedan tan tranquilos. El afectado es el equipo español, que se tiene que rascar más el bolsillo, lo mismo que llevan años haciendo sus principales competidores en Europa. Así que, aunque con años de retraso, parece que la cordura se empieza a imponer.

Cuando a alguien injustamente privilegiado durante un largo tiempo, le retiran esas prebendas, parece perder la objetividad y el sentido de la justicia y aún tiene el valor de indignarse. Y para colmo de la caradura, los clubes españoles, asociados en la LFP (Liga de Fútbol Profesional) amenazan con parar la liga y hacer una huelga. ¿Pero quién va a seguir la huelga? ¿Acaso lo harán los jugadores españoles, que por fin ven como la situación de sus compañeros extranjeros se equiparará a la suya propia y que, además, ven también como los clubes traen a veces a jugadores extranjeros mediocres por una simple cuestión de ahorro en impuestos? ¿Acaso lo harán los jugadores extranjeros, muy raramente preocupados por los problemas de los clubes y que seguirán ganando lo mismo, sea aquí o en otro lugar? En conclusión, esa amenaza de huelga es una pataleta infantil de cara a la galería, y tiene la misma credibilidad que la amenaza de un niño pequeño de dejar de respirar porque sus papás no le quieren comprar la PSP.

Rachel dijo...

Me ENCANTA cada palabra y cada razonamiento que has hecho. No se puede explicar mejor ni se puede poner los puntos sobre las íes de mejor manera. Eres mi ídolo escritor, Toño.

Aquí la cuestión es quejarse. El problema es que sus quejas llegan a alguna parte. Quizás las mías, o peor aún, las de gente económicamente arruinada o adeudada no son "públicas" y no causan tal revuelo.
Increíble el egoísmo de algunos. Tantas obras de caridad de los futbolistas extranjeros (llamémosle Cristiano Ronaldo, llamémosle X) que salen en revistas etc...y a la hora de la verdad les importa la crisis y los sufridores de la misma...un auténtico *piiii.

Me enervo.
Un beso, ídolo.