Estiércol


Los brotes verdes han llegado a la economía internacional, pero no a todas las partes del mundo.
Si alguien ve una imagen del meteosat y ojea cómo es Europa, verá que nuestro país es naranja. En términos económicos y sin salir de Europa no se aleja mucho de la instantánea de un satélite y así podemos afirmar que no: No tenemos brotes verdes.
Lo bueno es que Europa tirará de nuestra economía. Lo malo es que somos los segundones.
En España la crisis ha sido doble (algo parecido a lo que ha ocurrido en los EE UU y en Gran Bretaña), y no como en otros países del mundo en que se dio una contracción económica y un cataclismo financiero, del que, ahora sí, el mundo se está despertando. El caso español es distinto, ya que aquí la burbuja inmobiliaria explotó.
Más que una burbuja es una supernova inmobiliaria que destruyó más de un millón de empleos directos, pero también indirectos.
Si a eso le sumamos que España ya tenía un paro estructural y que cada vez que bajábamos de un 10% de tasa de desempleo echábamos cohetes, las consecuencias de esta crisis doble inmobiliario-financiera son incluso más leoninas para nuestro mercado laboral.
Esta semana la tasa de desempleo ha descendido ligeramente (14.000 personas menos), pero no es porque se hayan creado más puestos de trabajo sino porque más gente ha arrojado la toalla en esta encarnada lucha contra la crisis.
El paro juvenil no ha bajado, sencillamente los jóvenes deciden continuar formándose o estudiando mientras que la crisis no finaliza.
El paro de los inmigrantes tampoco desciende. Únicamente huyen de España (es la primera vez en esta década que la población inmigrante desciende en este país).
Cada vez hay menos gente que busca trabajo y los que lo encuentran tienen que aguantar la explotación (sí: es explotación) del trabajo precario, temporal, que muchas veces se traduce en subempleo y en otras en pluriempleo.
¿Cómo va a mejorar la economía de este país si no amortizamos el dinero de la educación de los jóvenes ya que acaban realizando trabajos inferiores a su formación? ¿Cómo vamos a conciliar la vida social y laboral si hay gente que, para sobrevivir, tiene que pasar por una ETT e ir aceptando distintos oficios para trabajar a deshora y en empresas distintas?
Esta situación es un paso atrás en la evolución del progreso de este país. Bajos ingresos o falta de ingresos es no consumo. No consumo es menos facturación para las empresas. Y así entramos en un círculo sin fin del que aún no hemos salido.
Quizás quede mucho más tiempo del esperado para salir de esta crisis. Quizás tengamos que esperar una generación. Quizás (y muy malthusianamente) tendremos que aprender de esta debacle para reorientar el mercado laboral, pero mientras tanto lo que nos toca es apechugar con todas las consecuencias.
La patronal pide flexibilidad, que no es otra cosa, sino el eufemismo de buscar ahorro de costes laborales para así poder despedir de una forma más rápida y más barata a los empleados que les “sobran”. En fin, lo que hay que buscar es el bien común, para el empresario y para el trabajador; y no el interés privado y parcial de tirar por la borda los lastres antes de que el barco se hunda.
El trabajador no es un lastre porque el trabajo es el valor añadido esencial del producto o servicio que nos venden las empresas.
Quizás no podamos salir de la crisis actual y de los problemas estructurales del empleo español hasta que nos demos cuenta que el trabajo no es un coste sino un capital. No es una cuestión de contabilidad empresarial, es un problema de filosofía empresarial.
Aquí fallan todos. Y que no nos mientan: No hay brotes verdes todavía, aún estamos removiendo la tierra. Nos queda elegir qué plantar.

1 comentario:

trassgo dijo...

Wow. No podías haberlo descrito mejor. Y es que el sistema económico-laboral español es insostenible.

En una estadística que me pasaron el mes pasado, España aparecía como el país con más tasa de paro del MUNDO. Nos quedamos muertos.

You creo que en la UE, solo Irlanda está más "tocada" (las empresas yankees se están largando a la velocidad de la luz).

Que triste todo.