Pues menudo plan


Este verano nos ha desconcertado viajar por el país y ver en cada municipio los tabloides publicitarios del Plan E. Una estupenda forma de anunciarse el Gobierno de España, cosa que es totalmente lícita.
Nuestro gobierno alardea de un incremento en el gasto público para salir de la crisis, lo cual aplaudo porque es esa su función y mucho más por su color político: algo habrá que hacer con esos años seguidos de superávit presupuestario. Lo que no parece del todo bien es en qué se destina ese (nuestro) dinero.
Obra pública directa y en muchos casos innecesaria. El Plan E, tiene una naturaleza bianual y una vez dado el dinero a cada municipalidad no hay ningún método de control a posteriori de los resultados salvo los indicadores macroeconómicos a los que ya estamos acostumbrados, tales como número empresas en quiebra, EREs, el IBEX-35, tasa de desempleo, tasa de morosidad, crecimiento del PIB, pero ninguno sobre el impacto total de esta inversión local.
El gobierno, siguiendo su línea de transparencia, nos marca los ejes sobre los que incide este plan mega-inversor, que son (a) medidas de apoyo a las familias, (b) a las empresas, (c) fomento de empleo, (d) medidas financieras y (e) modernización de la economía.
Pues bien, las medidas de apoyo a la familia y a las empresas (a y b) son básicamente rebajas fiscales y las medidas financieras (d) es inyectar grandes sumas a las entidades financieras. He aquí la primera paradoja ¿cómo reduciendo la recaudación fiscal vamos a poder tener suficiente cash para incentivar la actividad bancaria?
Aún así, esta es la tendencia que están siguiendo todos los países vecinos y no tan vecinos. Todos los gobiernos están exprimiendo las arcas públicas pensando que es la única solución (señores, no es la única) para salir de la crisis y que no habrá (sí que habrá) otra crisis de las mismas dimensiones.
Lo sangrante no es esta teoría neokeynesiana (esto es, intervención estatal para paliar las externalidades del mercado). Esta teoría puede ser la respuesta a un nuevo capitalismo que todos estamos esperando con los dedos cruzados.
Lo realmente demoledor en el Plan E es la incoherencia entre el fomento del empleo vía construcción y obra pública, frente a la modernización de la economía (recordamos, puntos c y e del plan).
Presume el Gobierno Zapatero de invertir 33 mil millones de euros para fomentar el empleo y así durante dos años poder apoyar a 300.000 empleados. Parece una correcta respuesta, salvo por que ¿alguien se ha preguntado cuánto va a parar para los trabajadores? Contando con una media de 1.000 euros mensuales y continuados durante 24 meses (no todos cobran tanto ni todos los meses habrá trabajo, ya que hay un número grande pero limitado de obras públicas) tenemos el resultado de que tan sólo el 22% irá directamente a ese fomento de empleo. Obviamente en construcción hay un gasto desorbitado de licencias, materiales, infraestructura y otros costes… pero, ¿quién construye? Las mismas empresas, contratistas y organismos privados que estuvieron presentes y sobrevivieron al ladrillazo de estos últimos años.
Son éstas las que se llevan un gran beneficio gracias a las licitaciones y contratos públicos con las administraciones locales.
¿Dónde queda la modernización? ¿Acaso no deberían dirigirse esos miles de millones de euros a sectores clave para este nuevo siglo y dar el salto de una p*** vez?
¿Cuánto se va a destinar a las energías renovables, ciencia, nuevas tecnologías e informática, servicios sociales (que crean mucho empleo), agricultura ecológica, reciclaje, robótica, técnicas de calidad, investigación, sostenibilidad y cómo no, formación directa de las personas? Eso es la Modernización y no se tiene que quedar en palabras sino en datos.
La economía doméstica está viva y no se puede controlar, salvo cuando con agallas se plantean planes públicos inversores que pueden llegar a redirigirla. Hagámoslo bien y reconozcamos que la construcción (que llegó a ser un 4% del PIB) no es el mejor sector para apostar.
Quizás a la sexta sea la vencida y el Gobierno cuente con un Plan F, ya que entendemos que hubo un Plan A, un Plan B, un Plan C y un Plan D, ¿no?
Ah no… que Plan E es de “e”ficacia. Disculpen, ni se me había pasado por la cabeza.

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