Financiación para todos


La financiación autonómica trae tela. No a todo el mundo le gusta el resultado y mucho menos dadas las formas. Pero para que la gente no se alarme, o se alarme a gusto, habría que explicar muy bien qué ha pasado, que está pasando y qué ocurrirá, en un lenguaje claro y limpio de demagogias.
Como prueba, la verdad #1, ¿por qué las comunidades socialistas la apoyan y las populares la critican si no todas se ven beneficiadas de igual manera que en el ejercicio y el modelo anterior?
El resultado, sin embargo, es el esperado: no se ha podido dar el paso adelante hasta el desbloqueo catalán (verdad #2, el tripartito está formado por tres partidos y ninguno es el PSOE, el PSC es un partido independiente pero asociado que siempre ha marcado las distancias en este tema).
Para entender, aún así, la nueva financiación hay que pensar que ésta se divide en tres partidas:
La primera es el Fondo de Garantías de Servicios Públicos Fundamentales, llamémosle, “Servicios públicos”. Los servicios públicos representan el 80% del total de la financiación y es la piedra angular del nuevo sistema de financiación; en primer lugar por su cuantía (4/5 del total!!) y por otro por su naturaleza solidaria (este modelo es más solidario que el anterior y aquí entra el color político del Gobierno actual, esto es, verdad #3).
Los servicios públicos son los que todos entendemos sencillamente por “servicios públicos”, es decir, educación, salud, ayudas sociales… y ¿cómo se ha repartido este famoso 80% del total del dinero que irá a parar a todas las autonomías? Pues atendiendo a criterios tales como crecimiento de la población (ojito lo que ha crecido España en algunas zonas), grupos de edad de especial atención, tales como jubilados, niños de menos de cuatro años, jóvenes en edad escolar, que por cierto, hasta ahora no se tenían en cuenta. Y en términos geográficos ahora se le presta mayor atención a la superficie (pura lógica, de a más km2 que gestionar más dinero se necesita), dispersión (por favor, vean cómo es el rural gallego) y a la insularidad (¿Qué no? Vive tú en una isla y ya verás que no es todo sol).
Por lo tanto estos criterios objetivizan el reparto del fondo a servicios públicos para que cada comunidad reciba según las necesidades concretas de su población. (antes también se repartía con criterios similares, pero todo el mundo sabía que tenían que actualizarse para hacerlos más justos: verdad #4)
Este 80% para servicios públicos deviene de un 75% de impuestos cedidos a las propias comunidades autónomas y un 5% lo da el Gobierno central. Es aquí dónde es solidario (bonita idea) en que todas las comunidades financian la financiación, valga la redundancia.
Aparte de esta primera partida, hay una segunda partida que se conoce como Fondo de Suficiencia Global, o entre amigos, “Suficiencia”. La Suficiencia representa el 16,5% de toda la financiación y no es tan solidaria como la pintan (verdad #5) aunque no por ello menos justo… Aquí cada uno barre para casa. Si los servicios públicos son para “personas” que viven en Comunidades Autónomas, la suficiencia es para las Comunidades. Este dinero es para aquellas que tienen más competencias transferidas y que por lo tanto necesitan más fondos para llevar a cabo su trabajo. Vendría a ser metafóricamente el dinero que le dan los padres al hijo que quiere irse de casa a una edad temprana, que es mucho más que el que reciben el resto de hermanos que no han salido del seno familiar.
Para rizar el rizo hay una tercera partida que se llama Fondo de Convergencia Autonómica, tan sólo sería el 3,5% restante del total de la financiación y vendría a ser el dinero necesario para rellenar el fondo de cooperación y de competitividad entre las Comunidades. Y siguiendo con metáforas es igual que cuando un comensal entre amigos rellana con una jarra los vasos y decide soltar el último chorro al que cree que ha recibido menos (unas cuantas gotas que limpian nuestra conciencia).
Este ínfimo 3,5% de la tercera partida de Convergencia premia a las Comunidades con una menor renta per cápita (ahí la cooperación) y a aquellas otras que tienen una menor financiación per cápita (y aquí la competitividad). A lo que íbamos, acabar de rellenar la jarra o la botella entre los amigos.
El Gobierno central de las tres partidas nos quiere vender la primera y la tercera, ya que son las partidas más utópicas, sociales o solidarias. La segunda es más pragmática o utilitarista, no por ello menos necesaria y apenas hablarán de ella desde el Gobierno (verdad #6).
Ahora hay gustos para todos y habrá gente que crea que Cataluña no se merece tanto dinero cuando al fin y al cabo, tiene un gran número de habitantes y la Generalitat tiene más competencias costosas que otras comunidades. Habrá gente que se queje de que Murcia no reciba tanto, cuando ha sido una de las comunidades que creció también más, pero no sólo en población, sino económicamente, y su población es más urbana, concentrada y tiene menos competencias. Otros no entenderán que Asturias recibe más dinero per cápita Madrid, pero es una comunidad envejecida y con población dispersa. Que Baleares sean unas islas, pero ricas. Que Extremadura necesite fondos y Valencia no tantos… Así todas.
¿Todas? No, ya que Navarra y el País Vasco son comunidades forales excluidas de la financiación general y cuentan con un sistema propio, basado en el concierto. Esto sí que es el punto injusto que desgraciadamente no entra en el debate porque “siempre ha sido así”. Tururú: es ilógico, reaccionario, insolidario, ineficiente y antidemocrático que por motivos de derechos reales históricos, las dos comunidades más ricas del país estén ajenas al sistema de financiación del resto del Estado (verdad #7).

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