El voto asustadizo


“Vienen aquí a quitarnos el trabajo, a violar a nuestras esposas, a robarnos el pan. Cambiarán nuestra cultura. Si vienen muchos, no hay dinero para todos. No hay espacio. Vienen a quitarnos nuestra propiedad. Vienen a por nosotros.”
Según un estudio publicado esta semana en la revista Science, las personas que son más asustadizas tienden a ser de derechas. El estudio fue llevado a cabo por las Universidades de Nebraska-Lincoln, de Illinois y la Rice University, y en el mismo se deducía que hay un componente biológico a la hora de que el individuo decida tener una ideología u otra, y no sólo es el resultado de un proceso social o de aprendizaje.
Unos resultados así no sorprenden al que conozca un poco la sociedad norteamericana. No es que sean violentos: usan armas por temor a perder su propiedad. Viven con el miedo a flor de piel, con un semáforo de alarma que alerta al ciudadano cada día del nivel de riesgo de ataques terroristas que pueden padecer. Ellos sufren (vivir con ese temor seguramente injustificado es el mayor de los sufrimientos).
En España la derecha ha intentado llevar a cabo un discurso similar para hacer creer a los ciudadanos que la cultura española está en peligro. La ponen en peligro internamente los “separatistas” y, de forma externa, el inmigrante recién llegado. El castellano cervantino está en peligro de extinción. La familia se rompe: la rompen estos rojos homosexuales y abortistas. Los viejos valores se han perdido.
Es incompresible que tras unos tímidos pasos centristas, nuestra derecha se extreme para maximizar su potencial electoral. Pero lo han hecho porque el ciudadano medio tiene sus temores. Temen el cambio y eso se ha reflejado sensiblemente en las urnas.
No sabemos si la derecha radicalizará su discurso como hacen nuestros amigos republicanos en los Estados Unidos, pero lo que sí que está claro es que si la gente asustadiza les van a votar, van a conseguir siempre una cuota más que apetitosa, ya que, al fin y al cabo, asustar es lo mejor han estado haciendo todos estos años.

1 comentario:

Alex dijo...

Sí señor, la política del miedo...las armas de destrucción masiva, el temor a aquello que es diferente o que no acabamos de conocer o comprender...

Es curioso que hasta los socialistas se apunten últimamente al carro de la política del miedo (véase la campaña de las europeas), y en lugar de prodigar sus bondades nos "amenacen" con la posible victoria de la derecha en europa.

Clap, clap, clap!