África rosa es negra

Hay una relación directa entre el progreso económico y el progreso social, lo cual varía de un país a otro, de una sociedad avanzada a una en pleno desarrollo. En el caso del colectivo LGBT, no es de extrañar que los países pioneros en el desarrollo legislativo de estas uniones homosexuales fuesen, hace ya varias décadas, los países escandinavos.
Europa, de esta manera, ha sido un claro ejemplo para el resto de los regímenes sociales. España pareció ser, hace unos años, el líder del cambio para los países latinos y católicos, lo cual nos debe enorgullecer, pero hay que darle tiempo al tiempo. Recientemente se viene regulando el matrimonio gay también en Portugal, Argentina y Ciudad de México.
Aún así, curioso es observar que la renta per cápita incide directamente en la aprobación del matrimonio gay, o, en su defecto, de las uniones civiles. ¿Hay que esperar a que la sociedad tenga cumplidas todas sus necesidades primarias como son el vivir con trabajo, alimentos y en paz, y una vez alcanzado este mínimo estatus poder regular los derechos sociales?
La renta media de los países en que se aprueban las uniones civiles entre personas del mismo sexo asciende a 28.000 $/anuales. Si en vez de unión civil hablamos de matrimonio gay, la renta per cápita incluso asciende a 48.000.
En el otro extremo, y dentro de las decenas de países en los que la homosexualidad es delito hay que destacar que los países en que es pena capital, la vida media de los ciudadanos tiene asignada 4.100 $ al año. Más bajo el caso de los países con cadena perpetua para los LGBT donde el ciudadano medio malvive con 740 míseros $/anuales.
En África el único país donde la homosexualidad es libre es Sudáfrica. Es más, el país de Nelson Mandela a día de hoy reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo.
En otros 35 países africanos el amor de gays y lesbianas conlleva a pena de cárcel y a la muerte en el norte de Nigeria, Sudán, Somalia y Mauritania.
La religión influye también, pero no es tan decisiva, por lo que el tabú LGBT no es únicamente cultural. El mundo musulmán por ahora parece más reacio a aceptar la homosexualidad, pero entre ellos se ve la tendencia en aquellos países islámicos con más riqueza y mejor repartida, donde ser gay ya no es delito, de los países en los que la riqueza no se reparte bien o en lo que directamente hay una gran pobreza, donde las relaciones homo están perseguidas.
A menor índice de analfabetismo, mayor es la aceptación a la diversidad sexual, pero esto también está ligado con la renta.
Por consiguiente, la homofobia es un mal -eso lo entendemos todos- como lo son el hambre, las epidemias, la violencia y la educaicón precaria, cuyo denominador común a todos ellos es la pobreza.
La globalización ayuda a erradicar la homofobia, no convenciendo a los gobiernos del tercer mundo en la ONU de que es ética y legalmente ilícita según los derechos humanos, sino gracias a que la sociedad comienza a verlo, a "consumir" bienes y servicios LGBT: ocio, literatura, música, tendencias, internet, etc. Pero esto no se puede conseguir en una generación de niños con la cara llena de moscas; esto se consigue con niños que juegan, van a la escuela, se visten y duermen bajo un techo.
Esta semana, al sur de África, en Malawi, dos jóvenes varones de 20 y 26 años se comprometían en público y bajo un rito tradicional, prometiéndose amor eterno.
Días más tarde se les condenaba a 14 años de cárcel por ser gays.
Hay que tener esperanzas y más si estamos hablando del continente más pobre del planeta. Esperanza para que salga de la pobreza. Esperanza para que estos chicos salgan en breve de la cárcel, antes de que expire la pena. ¿O los tenemos que sacar nosotros (y no hablo sólo de los chicos)?

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