Iva-profeno para demagogias cervicales


Siempre que tienes las manos ocupadas o tienes la boca llena, suena el móvil. Es una ley de Murphy - como muchas otras que hay - de las pequeñas incidencias que nos pasan en nuestra vida cotidiana, pero sin las cuales no viviríamos porque este mundo no es perfecto.
Cuando enciendes un pitillo es cuando llega el bus. Cuando empiezan los brotes verdes es justo el momento en el que el Gobierno decide subir el IVA. Una ley de Murphy.
Sabíamos que íbamos a recibir esa llamada, teníamos la certeza de que el bus estaba al caer y teníamos el conocimiento de que nuestro IVA era esencialmente bajo y que tenía que ser aumentado. Aún así siempre nos quejamos (“rayos! por qué ahora!”).
En los países nórdicos, el IVA había pasado al 18% en el año 1977 (también una década crítica, todo sea dicho) y no ha dejado de ascender hasta el actual 25%.
¿Doloroso? Está claro que nos queda mucho por andar para llegar a los niveles de Suecia o Finlandia, pero sí que nos podemos comparar con nuestros simpáticos vecinos del sur: Italia 20%, Portugal 20%, Grecia 21%, Francia 19,6%, etc.
Con todo, no nos vale de argumento que ellos tengan un mayor nivel de vida y que se lo puedan permitir, porque además el IVA sigue siendo un impuesto porcentual aplicado a un precio de venta al público, acorde con los ingresos de cada caso, algo de lo que ya se encargan las empresas de fijar para poder abrir mercado. Así, un mismo producto X de la misma marca costará más en Dinamarca que en Francia, más en Francia que aquí, y más en España que en Portugal. Es un hecho. Lo que varía es la capacidad recaudatoria de cada país. Y en este caso sí que nuestro ejecutivo recaudaba mucho menos que el resto de la UE.
Y otro engaño es que ahora todo subirá un 2%. Craso error: no nos confundamos. El 18% es el tipo más alto (el 7% será el IVA reducido para algunos servicios y el 4% de IVA superreducido se mantendrá igual para los bienes de primera necesidad).
Ese 2% de más no implica necesariamente que ahora todos los bienes que se gravan al 18% asciendan esos dos puntos. Como ejemplo, una cámara hasta ahora valía 290€, de los cuales 40€ (16%) eran recaudados para las arcas del Estado y 250€ por el empresario. Ahora, con el nuevo IVA, el precio final será de 295%, es decir, un 1,7% de más, ya que se sigue gravando la misma base (16% de 250 y 18% de 250). Eso sí, el grupo Inditex no incrementará sus precios (aplaudo su política).
Lo positivo es que es un pequeño grano de arena para reducir nuestro déficit. Lo negativo es que necesitamos piedras, no granitos de arena.
Los impuestos han de aumentar para poder sanear nuestro sistema, equilibrar los gastos con los ingresos públicos y no endeudarse el país. El problema es que debería haberse aumentado el IRPF para las rentas más altas, no deberían haber desaparecido impuestos como los del patrimonio ni donaciones. Y ni hablar de los famosos 400 euros (!)
Es muy irresponsable bajar los impuestos en situaciones de superávit presupuestario cuando se sabe que se avecina una gran crisis. Es demagógico bajar el IRPF, que es y seguirá siendo el impuesto más Justo (en mayúsculas) de todos cuantos hay. Es curioso que se suba el IVA y que creamos que será suficiente. Pues no llega, señores.
El IVA tendría que haber aumentado en nuestra bonanza previa a 2009 y elevarlo a niveles europeos. Ahora, si se emparanoia a la gente, al público, al consumidor, las compras se reducirán y la economía sufrirá otro freno.
Ya hay quien se encarga de emparanoiar a la patria (incluso más irresponsable que las políticas fiscales del Gobierno) y hablan de rebelión contra el IVA. Demagogia barata para un país en que sólo nos fijamos en las gangas cuando el vecino las compra.
Sólo nos queda esperar que ésta sea una de las muchas decisiones serias y responsables que tome el Gobierno para equilibrar las cuentas públicas. Sintiéndolo por el que no lo quiera entender: Preferible son las medidas impopulares que las tómbolas oportunistas en materia fiscal.
El calmante ayuda a acabar el día, pero hay que buscar el origen del dolor para poder levantarse mañana.

1 comentario:

Iria dijo...

Pues sí, Toño...totalmente de acuerdo.
En España queremos ayudas pero no nos damos cuenta de que de algún lado tienen que salir.
Nos gusta mucho pedir pero poco dar.
En situaciones de crisis hay que tomar decisiones duras, pero se trata de salir a flote...pero ya sabes el refrán...palo si remas...palo si no remas...